NUEVOS VIENTOS, EN EL MISMO LODO Y EL DEBUT
NUEVOS VIENTOS
Supongamos que por primera vez en la vida alguien fue a la cancha. Imaginemos que eligió la de Racing, el último viernes, para el partido con Colón. Y ya que estamos jugando, pensemos que el debutante sabe de fútbol pero no conoce los colores de Racing ni los colores de Colón.
Es muy posible que nuestro amigo no se haya dado cuenta quien era el local durante los primeros quince minutos. Ahí parte el primer punto a favor de la gestión Maturana, independientemente de los pozos en los que el equipo cayó unos minutos más tarde. La intención de Colón fue jugar como si estuviera en el patio de su casa. Unas veces (durante los primeros 15, durante buena parte del segundo tiempo) lo logró; en otras, perdió el balón y fue dominado.
Y a propósito de la tenencia del balón, quedó claro que si los sabaleros no la tienen es probable que no la pasen bien. En este sentido, la segunda mitad mostró destellos de la sociedad Giovanni – Moreno con una clave: Colón llevó a Racing a jugar a su ritmo. El desafío será que lleve a todos los equipos el mayor tiempo posible a esa marcha que acelera menos pero va a paso seguro. En síntesis, tanto hablar de “vértigo” y “dinámica”,
Colón propone un ritmo más cansino pero certero y lo puede ejecutar porque tiene jugadores que manejan bien el balón. A veces no podrá, sobre todo cuanto se enfrente con equipos interesantes como el Racing de Fillol. El Pato fue astuto; como Colón tenía dos volantes centrales, abrió a Mariano González y a Romero bien hacia los laterales y dejó grietas entre Capurro y Ledesma, a los que obligó a ir a marcar a los costados y perder el orden. Pero en la segunda parte Pacho arregló los tantos con el ingreso de Migliónico y los sabaleros volvieron a imponer el ritmo.
Fue empate, Colón sintió el comienzo de torneo y puede decirse que sobre el final no vio la igualdad con malos ojos. Pero queda en el haber la idea de que el amigo del inicio de la nota, el que no sabía quién era Racing y quien era Colón, se fue de la cancha preguntándose cuál de los dos era el local.
EN EL MISMO LODO
Empató Unión y se pareció a una victoria, por los ribetes heroicos de conseguir algo fuera de casa, en medio de un temporal y con un hombre menos. Ahora, secado el barro, ¿qué le quedó al equipo? Una buena: si contra la CAI jugó un ratito, ahora pudo hacer pie casi toda la primera mitad. Y una más: si coincidimos en que vale más buscar remedios con el ánimo alto ante la enferdad de no poder jugar, el resultado sirve, ya no para la tabla de promedios (donde Los Andes ganó y Ferro parece ser el rival a vencer) sino para que la tranquilidad se haga bandera.
Ahora, si el árbol de un empate agónico tapa el bosque de los viejos problemas, Unión estará complicado. Es que, las declaraciones después de la igualdad fueron tan optimistas que a uno le hacen pensar si el equipo no dejará un resquicio para la autocrítica. Si lo hace, aquí podemos acercar un par de detalles sin cargo alguno:
1) Jugar solo un tiempo no alcanza.
2) La defensa se resquebraja con una facilidad que antes no exhibía, al menos en pretemporada
3) El juego aparece si toma la lanza Ceferino Díaz, y todos sabemos que está para otra cosa.
Se fue otra fecha, los optimistas dirán que a este tipo de partidos el torneo pasado Unión los perdía. Los pesimistas pensarán que Los Andes se aleja. ¿Usted de qué lado está?
EL ESTRENO
Está claro que no se puede ver todos los partidos a la vez. A mí me tocó uno donde se dedicaron a poner y no a jugar, por eso Rafaela y Quilmes salieron 0 a 0. Pero, a pesar de Marcelo Araujo, al menos está el resumen “telebinizado” de Fútbol de Primera y unos se lleva unos apuntes, a saber:
1) Once horas de entrenamiento con música incluida no alcanzan. Si no que lo diga Bilardo, que perdió 4 a 1 con Independiente y los 4 tantos nacieron de jugadas con pelota detenida a favor de… Estudiantes. Contragolpe de Pastoriza.
2) Graziani vino de Ecuador con un documento gastado pero con piernas en actividad. Lanús, el próximo rival de Colón, tiene buenos jugadores y un técnico con historia (Brindisi). ¿No le pondría unas fichitas?
3) Cascini se quiso pelear con todos los de Gimnasia porque Boca no pudo ganar y Bianchi “encanó” a Barros Scheloto en la conferencia de prensa porque “al penal lo tenía que patear Schiavi”. En síntesis: Cascini, los matones usaban autos cachapé y sombrero de tango, nunca tintura en el cabello y bronceado de cama solar. Además, los matones eran matones con cualquier camiseta. Y, con todo respeto, campeonísimo Bianchi, en la derrota se puede ser grande también, nomás asumiéndola.
Ta’ la próxima.
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