ÑULS TUVO UNA TRISTE DESPEDIDA ANTE SU PUBLICO EN EL COLOSO
Entre los silbidos y la indiferencia de su público Ñuls tuvo una triste despedida en su último partido como local del año. Así ocurrió en la tarde donde un enérgico arranque, que incluyó un gol de Julián Vásquez antes del primer cuarto de hora, postulaba como figuras a Jairo Patiño y Mauro Rosales, pero que al final condecoró a Luciano Palos por evitar la catástrofe que hubiera significado perder contra el peor equipo del torneo, Nueva Chicago. Sí, el elenco de Mataderos tranquilamente pudo ganar y ahora los dirigidos por Héctor Veira ya no dependen de sí mismos para alcanzar la meta de finalizar el Apertura por encima de su rival de toda la vida.
Chicago había llegado al parque derrochando angustia. Como solicitando un trato compasivo por parte de Ñuls. Y cuando la pelota se lanzó a correr rápidamente quedaron en evidencia las causas de una campaña tan deficitaria.
El tema es explicar cómo el mendigo casi se convierte en millonario. Si antes de los 8 minutos Paulo Rosales ya había protagonizado en dos oportunidades los apercibimientos en el arco de De Olivera. Y a los 13 por fin Vásquez aportó al desahogo concluyendo con éxito una maniobra brillante entre Patiño y Mauro Rosales.
No existían equivalencias entre uno y otro. Ñuls siguió insistiendo por más –siempre con el tándem por derecha compuesto entre Patiño y Mauro–, del otro lado poco podían hacer para torcer un trámite previsible, que mucho se asemejó al encuentro contra Talleres aun sin repetir la catarata de situaciones de aquella noche. La aparente sencillez de la empresa evitó el dramatrismo ante las salidas de Adinolfi y Bermúdez por lesión, y hasta causó simpatía el esfuerzo del Patrón por ganarse la quinta amarilla por parte de Bassi antes de la partida.
Sin embargo, en el momento en que Palos contuvo con esfuerzo un disparo de Leo Ramos y Carranza falló en el rebote, la hipnosis que indujo lo reiterativo del desarrollo se diluyó para constatar que Ñuls había bajado la marcha.
Los rojinegros le dieron la razón a las retos del Bambino. Otra vez durmieron en un momento clave. Y César Carranza no desaprovechó una nueva oportunidad para vencer a un indefenso Palos en el último minuto del primer tiempo.
Lo inoportuno del golpe potenció las flaquezas de Ñuls. Constató que el buen equipo que puede seducir cuando juegan todas sus figuras también puede ahuyentar si la base está dañada, aun frente al rival más rústico. Debían explotar Paulo Rosales, Vella, Ré o Villar, pero siguieron siendo “los pibes”. Ni siquiera Rodas ayudó a recuperar el entusiasmo cuando el Bambino Veira hizo el último esfuerzo por reencontrar la senda al éxito.
Mientras tanto Vella salvó una pelota en la línea y Palos también debió intervenir en un par de ocasiones para evitar el batacazo de Chicago, si bien Ñuls también tuvo una muy clara en un cabezazo de Vásquez devuelto por el travesaño.
Ñuls hizo el partido que Veira quiso evitar con la reprimenda del viernes. Nueva Chicago, y Patricio Hernández sobre todo, celebró por un punto que evitó el deceso de un ciclo. La hinchada, la rojinegra, trasladó mientras en su despedida el desencanto de haber puesto en serio riesgo la única alegría requerida para el cierre del año: terminar arriba de Central.
1 ÑULS
Palos (7); Vella (4), Bermúdez (5), Aguirre (6), Adinolfi (5); Patiño (6), Rosada (5), Guiñazú (5); Paulo Rosales (4); Mauro Rosales (6), Vásquez (5). DT: Héctor Veira.
1 CHICAGO
De Olivera (6); C. González (6), San Esteban (6), Ramos (5), Testa (4); Serrano (5), Basualdo (6), Soto (5); E. Martínez (5); Carranza (6); Sanabria (6). DT: Patricio Hernández.
Goles: PT: 13m Vásquez (Ñ) y 44m Carranza (CH).
Cambios: PT: 24m Ré (5) por Adinolfi (Ñ) y 34m Villar (4) por Bermúdez (Ñ). ST: 29m Rodas por P. Rosales (Ñ); 35m Prieto por Martínez (CH) y 38m Graña por San Esteban (CH).
Cancha: Coloso del Parque.
Arbitro: Gustavo Bassi.
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