“Nunca estuve en Dirección por haber peleado”
Difícilmente, Carlos Baldomir haya estado alguna vez tan contra las cuerdas como cuando visitó la escuela de su barrio, en la que terminó séptimo grado. En el centro del salón de actos, acorralado por una hilera de sillas, fue presa de cientos de chicos que se le colgaban de brazos, hombros y espaldas, en busca de la firma del campeón.Eran más de las tres de la tarde cuando las personas que aguardaban la llegada de Baldomir en la puerta de la escuela divisaron la camioneta que lo transportaba. Los primeros en interceptarlo fueron los periodistas, luego fue el turno de los chicos, y hasta las maestras se dieron el gusto de sacarse fotos y hacerse autografiar la camiseta de Colón.La escuela del "Tata" es la N° 48 Maximio Victoria, ubicada en Chaco y Aguado, en el norte de la ciudad. Hasta allí llegó el campeón de Atlantic City, para regalar chupetines y globos como anticipo por el día del niño."Sé que me querían conocer y vine a darles una alegría", manifestó Baldomir, que terminó séptimo grado en 1985, y desde entonces no había vuelto a entrar a esas aulas.Se mostró agradecido por la invitación, y aunque "acá no me enseñaron a pelear", dijo, reconoció la importancia de haber pasado por la escuela. Además, su mamá le decía "que por más que vaya a ser boxeador y campeón iba a terminar la escuela igual".De las maestras dijo que aunque "alguna gritaba un poquito más que otra, siempre guardo un buen recuerdo". Lo mismo ocurre con sus ex compañeros, con los que no tiene contacto desde hace mucho tiempo.La pregunta ineludible fue si era peleador en el grado, a lo que respondió que "jugando siempre nos agarrábamos a las piñas, pero nunca estuve en la oficina de la directora por haber peleado".Volver campeónDe chico practicó boxeo y jugó al fútbol, pero "tenía ese sueño de que algún día me iba a ver en la tele peleando, y volvería a la escuela como campeón. Estoy muy contento, con mucha alegría, y espero que le sirva a los chicos".Luego de las declaraciones, en el patio cerrado de la escuela lo esperaban los alumnos, que a ritmo de palmas lo ovacionaron a su llegada. Habló la directora, Beba Quartino, que le dio la bienvenida a Baldomir y se excusó diciendo que hace sólo dos meses que está al frente de la institución.Hizo subir a la vicedirectora, Silvia Pilotti de Zanetta, una de las maestras de Baldomir hace veinte años, que se dirigió a su alumno como al "Carlitos" que era entonces, y lo felicitó por sus triunfos. El personal del establecimiento y la cooperadora le entregaron un pergamino.El astro del ring habló para los chicos, pero no se salió de su línea. "Saben que hablo muy poco, solamente de lo que sé que es boxear", dijo. Agradeció a "las seños" por el grato momento que le hicieron pasar y dijo estar muy emocionado por el recibimiento. Después subieron dos ex compañeros del campeón, y Mauricio, un alumno del establecimiento, interpretó la marcha sabalera con el acordeón.El "Tata" estuvo más de media hora saludando y firmando autógrafos para los chicos, hasta que las maestras lo rescataron entre tanto alboroto para trasladarlo a la sala de administración, donde volvieron a aparecer biromes, el flash de la cámara, y camisetas para que les estampe su firma.Aulas colapsadasEn la escuela N° 48 Maximio Victoria estudian 362 chicos, que se dividen en turnos mañana (170) y tarde (192). Ante la reciente inauguración de viviendas en el barrio Altos de Nogueras, la matrícula creció considerablemente, y en las últimas dos semanas se inscribieron 92 niños más.Las edades corresponden al 1° y 2° ciclo de la EGB, hasta 1er. año de EGB 3. Es una escuela de segunda categoría, y sólo tiene 6 aulas para recibir a la población educativa, que crece al ritmo de las obras que se realizan a su alrededor.En algunos grados hay hasta 48 chicos, y ya no quedan bancos ni docentes que contengan la demanda. La situación se agrava porque no hay otra escuela en 20 cuadras a la redonda.También funciona un comedor escolar y copa de leche, con 300 raciones asignadas, que no alcanzan para todos. Allí trabajan un cocinero y dos ayudantes, que tampoco dan abasto ante tantas bocas.Se hicieron las gestiones correspondientes ante la Regional IV de Educación, para recibir nuevo mobiliario que podría estar en una semana. Sin embargo, para nuevos cargos docentes y ampliación del personal no docente, se cree que deberán esperar al menos hasta el año que viene.La preocupación de la comunidad educativa pasa porque pronto necesitarán más aulas para albergar a los nuevos alumnos. Según se prevé, en marzo del año próximo se trasladarán al barrio 300 nuevas familias.No obstante, el Ministerio de Educación no está ajeno a la problemática, al punto que la supervisora de zona estuvo en el establecimiento educativo días atrás.Las maestras de "Carlitos"En su vuelta a la escuela del barrio, el "Tata" Baldomir se reencontró con algunas de sus maestras de entonces. Silvia Pilotti de Zanetta, actual vicedirectora, fue reemplazante hace 20 años, y contó que como en esa época "las maestras querían venir muy poco", ella estuvo a cargo del grado de Baldomir, cuando se enfermó la señorita Soña, que era la titular."Era una escuela muy chica, y nos conocíamos todos", dijo Silvia, que en todos estos años pudo conocer al resto de la familia de "Carlitos", que también se educó en la escuela N° 48.Lucía Tévez, la maestra de música, refrescó la historia del chico que "colaboraba en su casa vendiendo plumeros", y destacó que "eso no hizo que dejara de venir a clases".Tener al campeón de vuelta en el barrio "nos llena de orgullos a todos", expresó Silvia. "Carlitos fue un chico como todos ustedes", dijo a sus alumnos. "Pero pasó el tiempo y se esforzó mucho y de eso fui una testigo. Todos los días lo veía pasar desde la escuela vieja, iba con su bolsito a entrenar, porque a Carlitos Baldomir nadie le regaló el premio que hoy tiene. Se lo ganó con ese esfuerzo que todos los maestros les pedimos a ustedes".
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