"NUNCA SE INUNDARÁ ESTA LUCHA"
Decenas de manos repusieron las cruces robadas hace una semana con los nombres de 67 muertos: 23 reconocidos por el gobierno de Carlos Reutemann y 44 por secuelas de la inundación denunciados ante la Justicia. Un monumento popular que desafía el olvido. Una metáfora en el centro del poder de la provincia. Otras manos descubrieron después una piedra blanca en el mismo sitio donde la Carpa Negra de la Dignidad resistió ‑tantOs días y noches‑ el desamparo, el abandono y la desidia: “Ni olvido ni perdón. Nunca se inundará nuestra fe y nuestra lucha”, decía la leyenda.
Aquel fatídico martes 29 de abril de 2003 fue recordado en la plaza de Mayo con las consignas de siempre: “Indemnización integral a todos los afectados”, “Juicio y cárcel a los responsables”, “Confiscación de todos sus bienes” y “Justicia por nuestros muertos”. Mientras otra marcha se realizaba a la misma hora en Buenos Aires, con salida desde el Congreso y un destino preciso: la Casa de Santa Fe en Capital Federal.
Ya a la mañana temprano, las víctimas de la catástrofe levantaron la Carpa Negra. Un rito que repiten cada 29. Aunque ayer con un doble significado: recordar los quince meses de la inundación y el día que comenzó la resistencia: 29 de julio de 2003, hace ya un año. El testimonio quedó escrito en una piedra blanca: “Ni olvido ni perdón. Nunca se inundará nuestra fe y nuestra lucha. Carpa Negra de la Memoria y la Dignidad”.
Una declaración de los resistentes sintetizó la lucha y el drama. “Hace un año, mostrábamos al país la cara oculta de Santa Fe: el rostro de los inundados. Hoy esta carpa sigue intacta con el dolor de los inundados”, dice el documento que finaliza con un reclamo de justicia.
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