Oasis de la salud
Podría ser cualquiera de las empresas recuperadas del país. Las autogestionadas, como la famosa Zanón, de aquí, de Neuquén, como otras con menos prensa pero iguales intenciones. Este ADOS (como se la conoce popularmente por su viejo nombre), o esta Cooperativa de Trabajo de Salud Ados Limitada, es un ejemplo de organización de trabajadores para demostrar que se puede.
En los 90, los trabajadores fueron parias entregados por sus patrones y sus gremialistas al escarnio, muchas veces peleados entre ellos, víctimas del conflicto entre pobres para que ganaran siempre los mismos. Y en esta década algunos se empeñan en demostrar que un trabajador ya no quiere ser un “marcador de tarjeta” a cambio de un salario magro sino un tipo comprometido con su trabajo y abrazador de la dignidad de defenderlo.
ADOS fue uno de los tantos policlínicos dejados caer para montar un suculento negocio de salud privada. La receta menemista fue la de siempre. Interventores corruptos y sindicalistas asociados. El resultado, una convocatoria de acreedores primero, una quiebra inminente luego y, acto seguido, una supuesta “recuperación” de las fuentes de trabajo con la “salvadora” mano privada.
Aquí iba todo bien, pero les falló el último punto, cuando los trabajadores se desafiliaron masivamente a los gremios entreguistas, se autoconvocaron y tomaron la planta del policlínico y se hicieron cooperativistas para defender lo que les iban a quitar. Desde entonces, el ADOS ha pagado una parte interesante de los 17 milllones de deuda que tenía y tiene los sueldos al día.
Además, ha incorporado tecnología a la clínica, sumó a los beneficiarios de Pami que los privados no quieren atender porque no es negocio, progresó en el aspecto edilicio y ya tuvo su primer balance con superávit, pese a que entró en funcionamiento hace apenas algo más que un año y jamás fue subsidiada, como sucedía cuando los superintendentes se sucedían en la conducción entrando por el portón de acceso y saliendo raudos, con un botín, por la ventana más próxima.
Ahora ADOS espera que la jueza que entiende en la quiebra les de vía libre para seguir construyendo, más que una cooperativa o una fuente de trabajo, una idea de que es posible, con la organización y la capacitación de los trabajadores, que éstos no sean meros instrumentos de los gobiernos de turno sino que tengan la posibilidad de participar en la administración de las empresas y llevarlas adelante, contrariando los mensajes privatistas y a los dueños de los negociados que vienen con ellos.
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