OBEID CONFIRMÓ A ROSÚA Y ÉSTE A SU HIJO Y ROSSI
Después de un día cargado de versiones que se iban todos en la plana política del Ministerio de Gobierno, nadie se fue. Se quedaron todos. El gobernador Jorge Obeid confirmó anoche en su cargo al ministro Roberto Rosúa y éste ratificó su confianza en los funcionarios en la cuerda floja desde la masacre de Coronda y la asonada de la policía de Rosario: el director del Servicio Penitenciario, Fernando Rosúa (h) y el subsecretario de Seguridad Pública, Alejandro Rossi.
“Todos siguen en sus cargos”, dijo Rosúa padre.
¿Y cuál es la situación de la jefa de Policía de la provincia, Leyla Perazzo y del jefe de la Unidad Regional II, José Maldonado?”, preguntó Rosario/12. “Siguen en sus puestos”, completó. El ministro sólo admitió que habrá relevos en los escalones inferiores del Servicio Penitenciario, pero los anuncios se conocerán en los próximos días. Por otro lado, Rosúa aclaró que el gobernador ratificó la política carcelaria que lleva adelante su hijo.
Recién llegado de su viaje a China, Obeid se tomó su tiempo para informarse sobre la situación en la cárcel de Coronda. Llamó a la vicegobernadora María Eugenia Bielsa, al ministro coordinador, Julio Barberis y escuchó un informe de la crisis que ofreció su “ministro de lujo” como suele llamar a Rosúa y a su equipo. En la reunión participaron Rosúa hijo, Rossi y el subsecretario de Justicia, José Luis Benaglia, más el secretario de Derechos Humanos, Domingo Pochettino.
Tres horas después, el ministro de Gobierno salió con sonrisa ancha, confirmado en su cargo. “Vamos a profundizar la política penitenciaria y de seguridad”, anunció. El diálogo con la prensa fue tenso ante el tenor de las preguntas. “No somos un hato de inconscientes”, dijo Rosúa.
‑Entonces, ¿por qué no se pudo prevenir la masacre de Coronda? -preguntó una cronista de LT9.
‑Si todos los hechos se pudieran prevenir no existiría el delito. No hubo avisos previos – respondió el ministro de Gobierno.
‑¿Cómo que no? Hubo una carta de los internos que está en poder de los legisladores -remarcó una colega de Canal 13.
‑No, esa carta no habla de estos hechos ni mucho menos. De manera que no se equivoquen, léanla de nuevo -contratacó Rosúa.
‑¿Usted consideró la posibilidad de renunciar? -preguntó este diario.
‑¿Yo? – respondió. “Mire, el día que asumí vine con la renuncia en el bolsillo, como todo acto político. Llevo más de 40 años en funciones y siempre ingreso al cargo público con la renuncia en el bolsillo y a disposición de quien me nombra. De manera que no tengo necesidad de pensar en la renuncia.
‑Pero en esta semana que coincidió la masacre en Coronda y con el levantamiento de la policía de Rosario, ¿usted consideró la posibilidad de renunciar?
‑No lo pensé. Después de la masacre de Coronda la responsabilidad política está en trabajar para resolver el problema. Y en el caso de la Policía de Rosario, la responsabilidad política está en resolver el conflicto: en menos de media hora conseguí el apoyo del Ministerio del Interior y la movilización de 300 hombres de la Gendarmería en las calles de Rosario, en el marco de la ley de Seguridad Interior. Entonces, la responsabilidad política estaba en adoptar la decisiones correctas y fue lo que hice.
Obeid estuvo a la mañana en la Casa Gris, pero en una visita relámpago. Llegó alrededor de las 10.30 y se fue dos horas después de reunirse con su ministro de Economía, Walter Agosto. Dejó para la tarde la reunión con Rosúa y una entrevista con la ministra de Educación, Carola Nin, para repasar el acuerdo con el gremio docente (ver página 2). A la entrada y a la salida, el gobernador evitó hablar sobre las dos crisis que conmocionaron a la provincia: la masacre de Coronda y el conflicto en la Policía de Rosario.
En tanto, el subsecretario de Justicia, José Luis Benaglia, admitió la preocupación del gobierno de que puedan registrarse nuevos enfrentamientos en el penal de Coronda, a una semana del motín que terminó con 14 reclusos asesinados. “Eso me tiene preocupado”, manifestó a Télam el funcionario, al referirse a la posibilidad de que los reclusos rosarinos tomen venganza con los santafesinos o sus familiares. “Son situaciones que uno puede suponer que se van a intentar y deberemos evitarlo”, agregó Benaglia al asegurrar que “obviamente, mas aún con la conformación de los grupos o bandas adentro del penal, se crean situaciones que suponen que se puede llegar a intentar represalias”.
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