OBEID SUFRE POR EL PASADO QUE VUELVE
El gobernador puso ayer en funciones al delegado de Trabajo en Rosario, Carlos Corbella. “Tratamos de acelerar las inversiones, pero esto no se soluciona de un día para otro”, dijo de la EPE.
La historia vuelve a repetirse, y de la peor manera para el gobernador Jorge Obeid. El 17 de enero de 1997, el entonces también primer mandatario provincial sufría quince horas sin energía eléctrica en la casa que alquilaba en el barrio de Fisherton. “Le quiero asegurar a la gente que vamos a transformar a la EPE dentro del Estado, afuera, a los sopapos, pero la vamos a transformar”, decía en 1997. Ahora, como el personaje de un cuento borgeano, condenado a volver al punto de partida, el gobernador reveló ayer que “siempre dije que me quería venir a vivir a Rosario para entender lo que pasa en esta ciudad como cualquier otro vecino. Me instalé aquí el día sábado y lo primero que me ocurrió es que tuve que soportar dos horas de corte de luz. A mí no me la tienen que contar, lo vivo en carne propia como me pasó cuando me vine por primera vez”, agregó Obeid, que la semana pasada se instaló con su familia -como no podía ser de otra manera- en Fisherton.
¿Qué pasó entre corte y corte de energía en la casa rosarina de Obeid, a lo largo de los últimos siete años? El propio gobernador encontró una explicación: “En aquellas áreas en las que no se invirtió durante cuatro años el servicio se resintió y ahora estamos tratando de acelerar las inversiones, pero esto no es un tema que se solucione de un día para otro”, dijo respecto de los cortes de luz que dejaron a 36 mil rosarinos sin servicio eléctrico durante el lunes, y a 65 mil a lo largo de los últimos días.
Agregó que “estoy todo el día detrás de las autoridades de la EPE para que, ya que no es posible eliminar los cortes, achiquen al máximo los períodos, una cosa es soportar un corte de energía diez minutos y otra cuatro horas. La solución de fondo va a llegar con las inversiones que comenzaremos a hacer para restablecer la calidad del servicio”.
De todos modos Obeid dijo que no se quiere meter “en la gestión de la empresa” y que lo que hace como gobernador es “darle los lineamientos generales y eso es que pongan todos los esfuerzos para que los cortes no se produzcan y si se producen que duren el menor tiempo posible. Están trabajando y yo valoro lo que está haciendo la EPE pero entiendo que no alcanza porque al que se le corta la luz lo que quiere es que la luz vuelva”.
Pero es bueno repasar la nota realizada por Rosario/12 siete años atrás, donde aparecen alguna perlas, como que Antonio Caro -ahora cuestionado por su gestión proprivatista en el último gobierno de Reutemann- ejercía la presidencia del directorio de la EPE. Por entonces, Obeid se comunicó con Caro para exigirle soluciones inmediatas “y no me importan las explicaciones técnicas, quiero soluciones”, bramó el entonces y el ahora gobernador, agregando que “aunque sea voy a poner a los directores con una pinza y cinta aisladora pero lo van a tener que arreglar”.
En 1997 Obeid también cargó contra los directivos de la empresa por ser “una empresa con gerentes y directores que ganan 6 mil dólares, mientras la gente recibe un servicio malo, ineficiente y con tarifas caras”. Un diagnóstico que -pesificación mediante- podría repetir por estos días. Por entonces también criticó también al Sindicato de Luz y Fuerza porque “los trabajadores cobran cinco o seis veces más que cualquier empleado público, cobran 16 sueldos, cobran hasta el día del cumpleaños y esto no puede ser, no vamos a permitir que se maltrate a la gente”.
En su primer gobierno, no hubo mayores novedades de fondo respecto a la prometida transformación de la EPE. Luego llegó el soplo privatista del segundo gobierno de Carlos Reutemann, que se diluyó junto con la crisis económica durante el gobierno de Fernando de la Rúa. Así el sueño de vender la compañía -se llegó a hablar de un precio de 1400 millones de dólares- terminó en la nada, muy a pesar de Antonio Caro, que había apostado toda su gestión de interventor al proyecto privado. Pese al fracaso, Reutemann lo confirmó en el cargo, el que ocupó hasta el fin de los días del gobierno lolista. Así fue como Caro estuvo al frente del plan de inversiones de la EPE en las postrimerías de su gestión. Inversiones que, por lo visto, no sirven para evitar cortes de energía.
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