OBLIGAN A ANTICIPAR COMPRAS PARA SOSTENER ALTO EL DÓLAR
En su batalla para sostener el dólar lo más cerca posible de los $3, o al menos en $2,90, el Banco Central sumó ayer más munición para su estrategia: obligó a los importadores de bienes de consumo y uso final a adelantar la compra de los dólares que necesitan para saldar esas operaciones con su proveedor externo.
Según informaron anoche fuentes del Central, las importaciones afectadas por la flamante circular “A” 4372 (unos 1.800 productos según el Nomenclador Común del Mercosur) alcanzaron en 2004 los 4.200 millones de dólares, y ya treparon a 1.920 millones en los primeros cinco meses del año.
Esto puede afectar el negocio de los importadores, porque les corta cualquier línea de financiamiento que puedan tener. “El que importe paraguas de Taiwan, deberá comprar los dólares el día que se embarcan los paraguas en origen”. Hoy, el importador con financiamiento podía pagar el embarque tal vez 180 días después de recibido el contenedor.
Más allá de los inconvenientes que les pueda causar a los involucrados en este tipo de operaciones, lo que el Banco Central busca es incrementar la demanda de dólares del sector privado ahora mismo, es decir cuando la abundancia de divisas está creando turbulencias en el mercado financiero y también en el programa monetario diseñado por el titular del BCRA, Martín Redrado.
Ayer, sin embargo, el Central levantó el pie del acelerador en la compra de dólares: compró 78,7 millones, la mitad de los 160 que había comprado el miércoles.
El problema que se le presentó al Central es que tanta inyección de pesos terminó desbordando la pauta de base monetaria programada para el trimestre abril-junio. De modo que en la última semana la absorción resultó mayor a la inyección de pesos. La consecuencia fue un recalentamiento de las tasas de interés en pesos, que en el mercado del “call money” llegaron al 7%, aunque ayer bajaron al 6%.
La paradoja de esto es que la suba de tasas termina alentando la venta de dólares de quienes prefieren invertir en pesos.
El menú de opciones para esta verdadera bicicleta financiera arranca por el plato preferido: las Letras del BCRA (Lebac), por las que el Central está pagando tasas del 6,5% en promedio. En esta modalidad están metidos principalmente los bancos, que obtienen importantes ganancias. Hay algún banco nacional de los grandes que invirtiendo en Lebacs cubre la totalidad de sus gastos operativos, por caso.
Como se sabe, el trasfondo de todo esto es el denominado “tipo de cambio competitivo” que el poder político decidió establecer en 2,90/3 pesos.
Para el Gobierno, ese valor le asegura ingresos fiscales por las retenciones a exportaciones, y es a su vez una eficaz barrera contra las importaciones, que permite el desarrollo de empresas locales que puedan competir con sus productos en el exterior, o que les proteja el mercado local.
Desde la visión oficial, si se logran esos objetivos se puede aceptar “perder” plata a través del déficit cuasifical (los intereses que paga el Central por letras, pases, etcétera).
El impacto sobre un asalariado común es diverso: ese dólar alto quizá le permite conservar el trabajo en su empresa. Ese dólar alto, también, es el que le hace difícil comprarse una propiedad, porque su salario, en dólares, es muy bajo como para ponerse a tiro del precio de una propiedad.
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