Ocho procesados por los dos homicidios de San Pantaleón
La medida adoptada por el juez sería apelada en los próximos días. La Justicia avala la versión de las víctimas y confirma que de la casa atacada no partieron disparos. El 11 de enero dos floristas murieron en una emboscada tendida por sus propios vecinos.La Justicia procesó a ocho personas acusadas de haber participado en los crímenes de los floristas Diego Luis Díaz y Benito Manuel López, ocurridos la noche del 11 de enero, en barrio San Pantaleón.Los imputados son los hermanos Juan Ramón y María Itatí Ponce, y Miguel Ángel Godoy, "como co-autores de homicidio agravado por el empleo de arma de fuego y la participación de menores de edad", además de "tentativa de homicidio en otras dos oportunidades", todos en concurso real.Los cinco restantes son Daniel Gerardo y su hermano Cristian David González, Walter Andrés Chinellato, Gabriel Arévalo y Silvia Ramona Ponce. Están signados como "partícipes principales" de los mismos delitos que se les imputan a los anteriores.La resolución estuvo a cargo del juez de Instrucción de la octava nominación Jorge René Patrizi, luego de que la primera etapa de la investigación fuera instruida por el juzgado del Dr. Diego Andrés de La Torre, de turno durante la feria judicial.La mayoría de los acusados reside en el barrio y tiene lazos de parentesco entre sí. Las edades oscilan entre los 19 y los 27 años y son catalogados, por los vecinos que los acusan, como integrantes de un clan familiar que mantiene atemorizado y bajo amenazas a todo el vecindario.Si bien sus detenciones redujeron las presiones sobre las familias de las víctimas, las amenazas con incendiarles las casas y tomar revancha con sus hijos fueron una constante durante todo el mes de enero. Los reclamos quedaron de manifiesto en las seguidillas de cortes de calles, frente a la Seccional 6ta. y al cementerio; además de las marchas a tribunales con reclamos para las autoridades.No se quedaron atrás los allegados a los detenidos, que también dieron su versión de los hechos, cortaron calles y marcharon, aunque con menos apoyo popular.No quedó del todo claro cuál fue el factor desencadenante. Algunos indican que el episodio se inició luego de que a una de las víctimas fatales le robaran la bicicleta, mientras otros sostienen que todo ocurrió por negarse a pagar un peaje en las calles del barrio.AtrapadosLa noche del 11 de enero se produjo una emboscada en una vivienda de calle Estrada al 4900. La Sección Homicidios de la URI y Agrupación Unidades Especiales tomaron conocimiento de lo ocurrido a partir de un llamado telefónico y acudieron al lugar para encontrarse con Diego Díaz ya muerto, y varios heridos.Benito López fue trasladado de gravedad y falleció a los pocos minutos. Otros dos fueron conducidos al Cullen y se recuperan favorablemente de los disparos. Todos ellos recibieron impactos provenientes de armas de fuego de distintos calibres, mientras que el bando atacante no tuvo bajas que lamentar.Entre los elementos de prueba figuran cuatro informes: "técnico balístico, planimétrico, técnico del laboratorio criminalístico, y de la sección pericias balísticas". A ello les se suma las declaraciones indagatorias, los testimonios y las autopsias realizadas a los cuerpos de Díaz y López.A partir de esos informes, el juez planteó en los considerandos, el deber de "establecer cuál de todas las versiones existentes es la que se ajusta a la verdad de lo sucedido", debido a las contradicciones planteadas.El primer detenido le dijo a la Justicia que "los López" lo agredieron y les quitó una carabina con la cual les disparó.Esa versión, como todas las de los imputados, fue hasta el momento desacreditada por la justicia, que sí avala la expuesta por los familiares de las víctimas. Entre tantos argumentos que esgrime el magistrado es especialmente importante referir que en el lugar del hecho se secuestraron "un cargador de carabina calibre 22; proyectiles y vaina servida calibre 32 -que le provocó la muerte a Diego Díaz-; proyectiles calibre 22 -extraídos a Benito López-; perdigones de cartucho; bala calibre 3,25 y una vaina 9mm".Estos elementos hacen suponer la presencia de "varias personas disparando hacia un determinado lugar y no como sucede con los dichos de la otra versión que sólo ven a una persona disparando hacia el grupo de los López", dijo Patrizi.A esto se suma que de haber contestado la ofensiva tendrían que existir disparos en otro lugar y sin embargo todas las marcas y vainas servidas quedaron en el frente de la vivienda de calle Estrada, y en el coche con el que intentaron huir de la balacera.Según la Justicia, la policía intervino inmediatamente, aunque no lo suficiente como para evitar los crímenes. El accionar veloz permitió descartar la tenencia de armas por parte de los agredidos, ya que "si hubieran tenido armas, el personal policial habría dejado debida constancia de ello dado que, tomando en cuenta que también estaban atendiendo a sus heridos, es muy improbable que tuvieran tiempo para esconderlas"."Voluntad de matar"En cuanto a la calificación del hecho, se planteó la disyuntiva de aplicar la figura de "homicidio en agresión" u "homicidio simple".El juez Patrizi dijo que "la diferencia de estas figuras surge en el aspecto subjetivo", en el cual se evalúa si la voluntad de matar está presente o no.Por eso, la Justicia entiende que "no hubo una espontaneidad tumultuaria sino que la determinación de matar estaba presente y dirigida a provocar lesiones y aun la muerte de los agredidos".No obstante los procesamientos recientes, desde el Juzgado de Instrucción octava expresaron que "restan diligencias que practicar (careos, reconocimientos, testimonios) que podrán variar las calificaciones sustentadas en el presente".ApelaciónEl abogado defensor de seis de los imputados, Julio Emilio Millán, le dijo a El Litoral que, junto a su colega Marcela Di Pietro, no descartan la posibilidad de apelar la medida adoptada por la Justicia una vez que se interioricen en los argumentos de la resolución.
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