OFENSIVA DE BUSH PARA APLACAR EL IMPACTO DE LAS TORTURAS EN IRAK
Pese a que las torturas infligidas a los prisioneros iraquíes y la violencia creciente en Irak han minado su credibilidad, el presidente George Bush intentará hoy convencer a los norteamericanos y al mundo de que todavía es posible instaurar un sistema político democrático en Bagdad.
Con su reelección en juego, y golpeado por las encuestas, Bush pronunciará un discurso esta noche en el que dirá que está determinado a entregar el poder a un gobierno interino iraquí el 30 de junio. Bush explicará cómo será el proceso hasta ese momento y cuál será el rol político y militar de Estados Unidos después.
La Casa Blanca presentará esta semana en las Naciones Unidas una resolución en la que busca que el Consejo de Seguridad bendiga al gobierno interino y autorice el despliegue de una fuerza multinacional. Bush hablará de la necesidad de que esa resolución sea adoptada.
El discurso de esta noche, el primero de una serie de seis, es parte de una ofensiva de la Casa Blanca para que la atención deje de estar centrada sobre las torturas y el creciente caos en Bagdad y comience a localizarse más bien en el futuro.
La tarea no será fácil. La semana pasada, mientras se conocían nuevos detalles de las torturas en Abu Ghraib, el hombre nombrado por Estados Unidos como presidente del consejo provisorio iraquí fue asesinado, y uno de los miembros de su gabinete casi muere en un atentado suicida; 40 personas murieron durante el ataque a lo que, según lo iraquíes, era una boda y la casa del aliado principal de Estados Unidos en Bagdad, Ahmed Chabali, fue allanada. La sumatoria de reveses ha creado escepticismo incluso entre republicanos.
“Los fracasos se están multiplicando”, escribió el columnista republicano George Bill, quien agregó: “Sin embargo, nadie asume la responsabilidad”.
El presidente del Comité de Relaciones Internacionales del Senado, el republicano Richard Lugar, dijo enojado que durante el discurso de hoy quiere oír “con precisión qué es lo que va a pasar y no sólo generalidades”.
Lo que verdaderamente está en juego es cuándo y cómo se retirarán las tropas de EE.UU.
Las mismas divisiones que estuvieron presentes desde un principio en el gabinete de Bush, por un lado los “neoconservadores” como el secretario de Defensa Donald Rumsfeld y por el otro “los realistas” como el secretario de Estado Colin Powell, ahora han comenzado a aflorar en el seno del Partido. Eso explica las declaraciones de Lugar.
Estas divisiones tienen su correlato en el Partido Demócrata.
Desde que las fotos de las torturas comenzaron a aparecer en los diarios norteamericanos, el candidato a presidente John Kerry mencionó muy poco el tema. Pidió la renuncia de Rumsfeld, pero no dijo si tiene una estrategia alternativa a la de Bush.
De hecho, Kerry se encuentra en el medio de dos corrientes que son muy fuertes en el seno del Partido Demócrata. La que viene del movimiento anti Vietnam de la década del 70, que pide el retiro inmediato de las tropas de Irak, y la corriente más intervencionista, cuyo representante principal fue Bill Clinton. Tanto el ex presidente como su secretaria de Estado Madeleine Albright hablaban de Estados Unidos como “nación indispensable” y fue así que justificaron el uso de la fuerza en los Balcanes
Hasta ahora, Kerry nunca criticó a Bush por haber ocupado Irak o por su doctrina de ataque preventivo. Lo que Kerry critica es la estrategia. Kerry no habla de un cambio de dirección como podría ser el retiro las tropas. Dice que es necesario volver a las Naciones Unidas. Pero, eso es justamente lo que está haciendo actualmente Bush.
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