OFENSIVA PARA UNIFICAR LA FECHA DE LAS ELECCIONES EN LA CAPITAL
Con la intención de que la figura de Néstor Kirchner arrastre votos hacia el candidato oficialista a jefe de gobierno, el kirchnerismo porteño está decidido a hacer cuanto esté a su alcance para que, el año próximo, haya elecciones conjuntas en la Nación y en la ciudad.
El problema que debe solucionar es la existencia de una ley local (la 875) que prohíbe que ambos comicios se realicen de manera simultánea.
Por eso, el legislador Juan Manuel Olmos (Frente para la Victoria) presentará -probablemente hoy, según él mismo reveló a LA NACION- un proyecto de ley para derogar aquella norma y por eso también ya hubo sondeos con la jueza electoral María Romilda Servini de Cubría para evaluar la posibilidad de que se declare inconstitucional la ley que rechaza las elecciones simultáneas.
“La Constitución de la ciudad otorga al jefe de gobierno el derecho de fijar la fecha de los comicios y no le pone límites. No le dice que tal o cual día no se pueden realizar las elecciones. Por eso nos parece que la ley, que sí pone esas trabas, es inconstitucional”, explicó Olmos.
Obviamente, en la Casa Rosada están al tanto y aprueban el avance del bloque kirchnerista porteño. El tema fue conversado con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y cuenta con el OK del vicepresidente Daniel Scioli.
Para derogar la norma en cuestión se necesitan al menos 40 de los 60 votos de la Legislatura. Un dato: el macrismo cuenta con 22 bancas. O sea, sin un acuerdo con el macrismo, será imposible cualquier cambio.
Mauricio Macri regresará de Alemania el próximo fin de semana. Una vez en Buenos Aires, se reunirá con Gabriela Michetti y Diego Santilli, presidentes de sus dos bloques en la Legislatura, para estudiar el tema.
Los seguidores de Macri también analizan qué le conviene al espacio de centro en la Capital: si el líder de Compromiso para el Cambio confirma su candidatura presidencial, prefieren el “efecto arrastre”, pero si elige presentarse como jefe de gobierno, la mejor opción sería no unificar las elecciones.
“La decisión será orgánica”, afirmó Santilli a LA NACION. Michetti confió que, por ahora, no hay una postura uniforme. “Hay que ver qué es lo que le sirve a la gente”, señaló.
En este contexto, el regreso de Macri sera fundamental para ver si al kirchnerismo se le resuelve un problema o si, en cambio, debe desempolvar un plan B.
El plan B
La alternativa tiene que ver con el Poder Judicial. Si el proyecto de derogar la ley no avanza en la Legislatura, será la jueza Servini de Cubría o el Superior Tribunal de Justicia de la ciudad los que deberán fallar. El kirchnerismo buscará todas las opciones posibles con tal de unificar la fecha de los comicios.
“Hay que tratar este tema ahora, lejos de las elecciones. Si no, después se resolverá según las especulaciones de cada sector”, insistió Olmos.
Por las dudas, ya hubo sondeos en la Justicia, confirmaron a LA NACION dos kirchneristas que consideran inconstitucional la ley 875.
Si en algún punto el oficialismo triunfa con esta vocación unificadora, el tema pasará al jefe de gobierno, Jorge Telerman. Esto le daría al mandatario local una inmejorable herramienta de negociación con el Gobierno. Por ahora, Telerman estudia la posibilidad de fijar la fecha de elecciones lo más tarde posible, así gana tiempo para armar su candidatura.
Para la Casa Rosada, los comicios unificados implicarían un nuevo escenario, en el que parecería algo menos relevante el nombre del candidato kirchnerista. “Esto elevaría las posibilidades de que los candidatos sean Alberto Fernández o Daniel Filmus”, confirmó un operador político que en las últimas semanas visitó varias veces el despacho del jefe de Gabinete.
Hoy, sin la posibilidad de la fecha única, mandan las encuestas, donde aparece mejor ubicado Scioli. El vicepresidente está tan compenetrado con el proyecto porteño que hasta fue invitado a Estados Unidos para hablar en una reunión de alcaldes. Como la fecha coincidía con la visita presidencial a España y Scioli debía quedarse en la Argentina, viajó el legislador sciolista Alberto Pérez, que trabaja con el vicepresidente en el desarrollo de ideas que ya llegaron a oídos de Kirchner. Un ejemplo: la urbanización de la Villa 31.
La cuestión es que el kirchnerismo avanza para que la figura del Presidente arrastre votos hacia el candidato oficialista a jefe de gobierno. El plan está en marcha.
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