Ojalá la Argentina pueda conocer Durban
DURBAN.- Es hermosa. Durban tiene sol, playa, mar, historia, cultura y diversión. Gracias al sorteo, se quedó con uno de los "grandes" partidos de la primera fase: Brasil-Portugal. Valía la pena salir de Johannesburgo para ver este duelo. Lamentablemente, perdimos el día. Fue un fiasco, con un evidente pacto de no agresión durante los últimos 15 minutos. En el primer tiempo, sí hubo rivalidad, pero se dedicaron a pegar patadas, apañados por el impresentable arbitraje del mexicano Archundia. Revoleó siete amarillas en el primer tiempo. No expulsó a Juan por una mano grosera de último recurso. No le mostró la roja a Pepe por un pisotón en la pantorrilla a Felipe Melo, ni tampoco echó al 5 brasileño por tomar represalias. Dunga lo vio descontrolado y decidió sacarlo antes de que terminara el primer tiempo. Sin Robinho, ni Kaká ni Elano, Brasil fue más ambicioso pero le costó generar juego. Maicon y Dani Alves no se complementaron en el lateral derecho. Se duplicaron. Nilmar puede definir como Luis Fabiano, pero no elabora como Robinho. Julio Baptista no aportó claridad para el último pase. Portugal, sin goles en contra en la fase de grupos, armó un equipo con muy corta distancia entre sus líneas para bloquear los costados. Muy lejos de sus compañeros, Cristiano Ronaldo se movió como único delantero. CR 7 todavía no llegó a Sudáfrica. Participa, pero no resuelve. Quizás España en octavos sea el gran escenario que necesite para mostrarse en toda su dimensión. Portugal ha dependido más de sus mandos medios que de su estrella para seguir en el Mundial.
El nocturno regreso a Johannesburgo me permitió ver en vivo solamente los cinco minutos finales de Chile-España, un armisticio similar al de Uruguay-Argentina en las eliminatorias para Corea-Japón. Pero sería injusto quedarse con ese desenlace, tan conveniente para ambos equipos. La repetición por TV ratificó la audacia/locura (elija usted el sustantivo que más le guste) de Bielsa para plantearle un duelo de igual a igual a España, que ha recuperado a Andrés Iniesta. El error de Bravo y la expulsión de Estrada complicaron a Chile. El descuento de Millar, productivo en los dos encuentros que jugó, obligaba a Suiza a ganarle por dos goles de diferencia a Honduras. Pero en el manual suizo sólo figuran las páginas de defensa. Aseguran que en el ómnibus que los lleva al estadio, sus futbolistas dejan libres las primeras diez filas. Les gusta ir todos agrupados atrás, como en la cancha. Cuando debieron jugar para adelante, expusieron todas sus carencias y no le pudieron marcar un gol a Honduras, el único latinoamericano eliminado en la fase de grupos.
La Conmebol metió el pleno en octavos, cinco de cinco. Sus seleccionados ganaron 10 partidos, empataron 4 y sólo perdieron 1. Por ahora, el Mundial está más cerca de la Copa América que de la Eurocopa, con Japón y Corea señalando la recuperación asiática. Pero en el fútbol las cuentas siempre hay que hacerlas al final. En este punto, se parece al tenis. No saben la cara de aburrido tras el 0 a 0 que tenía el gran Guga Kuerten al salir del imponente estadio, donde se jugará una semifinal el 7 de julio. Todavía falta mucho, pero ojalá muchos argentinos tengan la posibilidad de conocer Durban…
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