Ok, discutamos lo ideológico
En medio de un debate local, nos encontramos con la cantinela -generalmente utilizada por la militancia Kirchnerista- que termina cualquier discusión aduciendo que las “las diferencias son ideológicas” y “mucho más profundas”, deduciendo que el de enfrente es un idiota que no entiende cómo funciona el mundo y que detrás de otras posiciones, nos encontramos involuntarios e ignorantes (benévolamente) cómplices de la concentración de la riqueza y el viejo modelo neoliberal. Por Coni Cherep
Es gracioso tener que explicar que uno prefiere un mundo mucho más equilibrado y justo. Es disparatado que quienes nos oponemos a las formas de administrar el poder (y la riqueza) que tiene el Kirchnerismo, debamos resguardarnos de cuestiones tan elementales como el compromiso con los Derechos Humanos o la defensa de los intereses nacionales, por citar dos gruesas líneas trazadas en cualquier discusión.
Pero: ok, discutamos lo ideológico. Desde la Plaza Alberdi o desde cualquier ejemplo similar que nos permita tener diferencias. Discutamos la Plaza Alberdi, pero discutamos Famatina también, discutamos la política energética, discutamos la apropiación de los recursos naturales por parte de los grupos económicos más salvajes del mundo.
Se horrorizan por un estacionamiento soterrado, pero se desentienden del “fracking”.
Me dice un respetadísimo dirigente sindicalista K: “Apoyar que se hagan negocios privados con espacios o bienes públicos es toda una posición política e ideológica, cuando aparece la corrupción en la discusión, es para evitar el debate político. Parque Alberdi, Banco Provincial, Puerto de Santa Fe, Aguas Provinciales, etc. es todo lo mismo: privatizar ganancias y socializar las pérdidas. La derecha conservadora y liberal está en todos las corrientes políticas, la verdad es que el poder económico y mediático de Santa Fe sigue siendo el mismo; con el PJ de ayer y con el progresismo de hoy”.
Me pregunto tras esa afirmación… ¿No es esa una descripción perfecta de lo que hace el Gobierno nacional (y popular)?
“Cuando aparece la corrupción (¿Hablamos de Boudou y de su impunidad política en el Congreso o hablamos del criminal choque en Once que le costó 52 vidas a los porteños por culpa de la transa de Jaime con los Cirigliano?) con espacios o bienes públicos (¿Hablamos de los contratos secretos del Gobierno nacional con Chevrón? ¿Hablamos de la entrega de los recursos naturales como la minería a empresas multinacionales como la Golden? ¿Hablamos de la concentración de la obra pública en manos de dos o tres empresarios amigos como Lázaro Báez?) es para evitar el debate político e ideológico”. Y seguimos… “Parque Alberdi, Banco Provincial, Puerto de Santa Fe, Aguas Provinciales, etc. es todo lo mismo : privatizar ganancias y socializar las perdidas” ¿De verdad la discusión sobre una plaza en la que se planea, se sanciona , se arma una comisión de seguimiento con todos los partidos, se licita dos veces un estacionamiento soterrado y una recuperación del espacio público es comparable al desfalco mil veces millonario que hizo Carlos Reutemann y todo el peronismo que lo legitimó, entre ellos muchos dirigentes actuales del Kirchnerismo que hoy se rasgan las vestiduras en nombre de lo nacional y popular?
¿De verdad creen que haberle entregado la única herramienta financiera que tenía esta provincia a los hermanos lavadores de dinero Rhom o la empresa de agua pública a una multinacional francoespañola es equiparable a una obra que van a hacer empresas santafesinas?
Pero sigamos… “el Puerto de Santa Fe”. Y aquí me detengo: ¿Alguien puede discutir con alguna lógica real que la recuperación de los terrenos del puerto ha generado en Santa Fe una verdadera transformación de la ciudad en un polo turístico que genera miles y miles de visitas que antes no tenía? ¿Es discutible la necesidad de recuperar la actividad portuaria para la ciudad y la región? Aquí me planteo yo, claramente, una diferencia ideológica con quienes se oponen: creo que hay un concepto errado de lo progresista y que negarse a comprender que los emprendimientos mixtos constituyen herramientas esenciales para cualquier crecimiento que se pretenda, es miopía.
Y agrego, por las dudas: si en el Ente portuario se cometieron ilícitos, si el Director del Ente es responsable de alguna o algunas irregularidades, no admito ninguna comprensión. Debe ser juzgado y condenado. Pero separemos las acciones individuales y las eventuales ventajas personales que puedan obtenerse con actos de corrupción, con el proyecto de recuperación del puerto y la esperanza de recuperación de un puerto de ultramar para la región.
Pero sigamos con la alocución del dirigente sindical: “Privatizar ganancias y socializar las perdidas. La derecha conservadora y liberal está en todas las corrientes políticas, la verdad es que el poder económico y mediático de Santa Fe sigue siendo el mismo; con el PJ de ayer y con el progresismo de hoy”.
No hay ninguna discusión sobre las ganancias que se llevarán las empresas que invierten en el proyecto. Incluso cuantiosas. Pero… ¿cuál es el modo “progresista” de generar un emprendimiento como ese sin garantizar ganancias a las empresas? Bien vale decir que, además del negocio de las cocheras, la plaza será recuperada y refuncionalizada. Que gracias a que, tanto el Colegio de Arquitectos como las Facultades que entienden en la materia se sentaron a dialogar con el intendente, se garantizó la extensión de mil metros más de verde en el proyecto final. ¿Cuál es la socialización de las pérdidas en el “Caso Alberdi”? ¿La arboleda? ¿El patrimonio cultural y arquitectónico de la plaza? Se perderán árboles, sí, pero se plantan seis mil quinientos por año desde hace tres años, lo que constituye una inédita atención al medioambiente desde un gobierno local. ¿Cuál es el daño al patrmonio “cultural y arquitectónico” de la plaza, si esta será recuperada? Ninguno. ¿O es preferible volver a la plaza tomada (y privatizada en su uso) por los parques de diversiones privados, los carritos de hamburguesas y la toldería de vendedores ambulantes? ¿Esos eran usos progresistas? ¿Allí se socializaban las ganancias y eran ellos los que se quedaban con las pérdidas? Nadie recuerda a la plaza Alberdi de hace sólo siete años atrás. NO RECUERDO UNA SOLA MOVILIZACIÓN, NI UN SOLO RECLAMO POR EL LAMENTABLE ESTADO Y USO DE LA MISMA.
Que la derecha conservadora y liberal se esconde en todos los partidos políticos es, cuanto menos, una afirmación obvia. Hace muchos años que la política está vaciada de miradas ideológicas, porque el mundo sufrió una brutal transformación y las categorías sesentistas y/o setentistas no pueden explicar al mundo de hoy ni sus complejidades. ¿No será mejor decir que vivimos en una sociedad capitalista en instancias agotadas y que mientas no existan instancias superadoras hay que navegar en las aguas que nos tocan y buscar las mejores opciones?
Entonces, ¿cuáles son las características ideológicas que distinguen a una u otra gestión?
Este Gobierno municipal tiene, cómo el nacional o el provincial, aspectos criticables, pero… ¿alguien puede acusar de liberal y conservadora a una gestión que puso centenares de millones en la creación, construcción y puesta en marcha de decenas de Jardines maternales en los barrios más necesitados y marginales de la ciudad? ¿No es esa una expresión de verdadero progresismo?
Decir ligeramente que el “poder económico y mediático” sigue siendo el mismo en Santa Fe, es licuar en frases hechas un conjunto de aspectos verdaderamente ideológicos que se han modificado en los últimos años.
En principio, porque el escenario del poder en Santa Fe -desde la dictadura y hasta bien entrado el años dos mil- era de una concentración corporativa absoluta, distribuido a la perfección por la maquinaria del peronismo: la educación y la salud dominada por las decisiones eclesiásticas; el poder judicial sólo integrado en lo alto y en lo bajo por las familias tradicionales, generalmente asociadas al poder político de turno, pero fuertemente identificados con estudios jurídicos poderosos y mafiosos; el propio poder político constituido por un grupo de familias identificadas con la tradición y el atraso ideológico; y los medios en dos o tres manos desde donde no se podía escapar una sola línea que ellos no autorizaban. ¿Es comparable esa situación con la actual? ¿De verdad alguien se atreve a decir que Santa Fe, la de 2014, es igual a la de las finales de los ‘80, o la patética de los ‘90 que se coronó con acciones de una inhumanidad absoluta como las inundaciones?
¿Hace falta que recorramos las obviedades de las diferencias, entre aquella Santa Fe y la de hoy, en el contexto de una Argentina que sostiene, mal que le pese al Kirchnerismo, situaciones de desigualdad insultantes?
La inversión en educación, la recuperación de los concursos para docentes o los programas que recuperan a los chicos que abandonaron la escuela; la inversión en salud pública creando decenas de Unidades de atención primaria que no existían, profundizando la producción de medicamentos para que los hospitales (de casi todo el país) tengan abastecimiento; la reforma judicial que el peronismo se negó a hacer, teniendo mayorías constantes durante 25 años en las cámaras; el acceso a la administración pública a través de concursos, la inversión en cultura con programas de inclusión que han sido distinguidos por la propia Presidencia de la Nación; en fin, centenares de ejemplos que contravienen en los hechos esta afirmación casi adolescente de “derechas conservadoras”.
¿Cuál es la discusión ideológica que quieren dar los defensores del Modelo Nacional y Popular? ¿La pelea con los Fondos Buitres? ¡Buenísimo! Yo desde lo discursivo comparto los apasionados discursos del Kicillof en los foros que no deciden nada. Genial, pero no recuerdo gobierno “popular” que haya cometido tantas torpezas en materia de acuerdos económicos internacionales que terminaron beneficiando a los denominados enemigos nuestros: Le pagamos hasta los tuétanos al Banco Mundial, el doble de lo que le debíamos. Hicimos un bochornoso acuerdo con Repsol, pagando otra desmesurada suma que pudo evitarse con una nacionalización racional. Y ahora vamos a pagarle a los Fondos Buitres. Les vamos a pagar con Bonos que comprometerán el futuro de varias generaciones. Con intereses brutales. ¿De qué me sirve Kicillof gritando revoluciones en la OEA si finalmente terminamos, como siempre, pagando, pagando y pagando un poco más?
Para ir terminando, es cuanto menos hipócrita decir -sin que haya causa judicial ni denuncia alguna contra nadie- que en el “Caso Alberdi” hay corrupción. Mucho más si mientras tanto silbas bajito y proteges al tipo que en nombre de tu “modelo” se quiso quedar con la máquina de hacer billetes, apretando, coimeando y utilizando su cargo para hacerlo. Es tan contradictorio como levantar a diario la bandera de los derechos humanos y callarte con la designación de Milani; o guardar silencio cuando se sanciona la “Ley Antiterrorista”, o cuando tus diputados y senadores votan a las apuradas la “Ley de Responsabilidad del Estado”, que desde el momento de su promulgación dejará a los argentinos damnificados por alguna omisión de los funcionarios sin ventana donde reclamar.
¿De qué modelo de derechas e izquierdas me hablan cuando me hablan de modelos conservadores mientras ven una obra de cocheras, y se hacen los sotas cuando Hebe de Bonafini y los Schocklender se guardan centenares de millones en obras que nunca hicieron; o le regalan, sí, le regalan dos mil millones a Julio Grondona -aquel cómplice de la dictadura- para que los argentinos podamos ver fútbol cómodamente sentados en casa?
OK, discutamos lo ideológico. Pero pasemos en limpio, antes que nada, desde dónde hablamos cuando reclamamos ese debate y descalificamos al otro diciendo que la “discusión es mucho más profunda”.
La única profundidad es la profundidad de aquellos que van pensando en el futuro. Eso fue lo que hicieron los tipos que pensaron a este país imaginándolo después de sus muertes.
No me parece que quienes se enriquecen a diario, persiguen a fiscales que los investigan, o modifican las reglas de acuerdo a sus conveniencias del día, lo estén haciendo.
No. No hay Asignación Universal, ni cuadros de dictadores bajados para la foto, ni actores emocionados en los actos oficiales que lo justifique.
Yo no tengo problemas en discutir ideologías, mientras exista un espejo noble desde donde mirarse.
Y no lo hay.
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