OLIMPO 1 – RACING 3
Fueron 15 minutos, dos goles tempraneros y un contragolpe fulminante que aclaró todo cuando parecía venirse la noche. Todo con un Lisandro López certero y un Cristian Luccheti apto para sacar casi todo lo que le tiraron. Porque Racing, apenas marcó el segundo gol en esos primeros 15 minutos decidió dedicarse a aguantar. Con los dientes apretados en la mitad de la cancha, administrando el poco aire que quedaba, y confiando en que el Laucha Luccheti se convierta en un gato a la hora de estar bajo los tres palos. Así, Racing se llevó tres puntos valiosos de esta ciudad como para mantener sus ilusiones intactas en este campeonato.
El partido arrancó parejo y confuso porque, ante esquemas parecidos, no se sacaban ventajas. Los dos iban por afuera y buscando un centro salvador y poco pasaba en el juego. Pero a los 10 minutos Martín Cardetti agarró la pelota en su campo, dio media vuelta y encaró al arco de Olimpo; observó el hueco y le metió la pelota en cortada a Lisandro López que corrió más de 20 metros con la chance de ir pensando la definición porque los defensores de Olimpo sólo le vieron el número en la corrida. Y así, cuando al delantero le salió el arquero César Gaona, con mucha indecisión, tac, el hombre de Racing la picó justo y marcó el 1 a 0 para Racing en el primer avance en serio del equipo de Ubaldo Fillol.
Un dato: ante la ausencia de armador clásico, Cardetti viene siendo el encargado de administrar la pelota en las jugadas de peligro de Racing. Pasó en la primera fecha ante Argentinos y se repitió anoche en Bahía por más que el Chapulín, en la previa al menos, parecería no ser un jugador apto para esa función. Eso sí, lo auspicioso es que Carlos Marinelli está pronto a debutar en esa función y que Angel Matute Morales será otra variante cuando se recupere.
Y si en el primer ataque Racing se encontró en ventaja, en el segundo estiró la diferencia. Mirosevic probó desde afuera del área, Gaona dio rebote y el debutante Diego Barrado (aquí había marcado su último gol pero jugando para River en la fecha en la que el equipo de Manuel Pellegrini, en ese entonces, se consagró campeón) llegó justo para empujarla cuando un minuto antes había pedido el cambio por una contractura en la cara posterior del muslo derecho. Iban 15 minutos y todo parecía irse definiendo…
Pero Olimpo empezó a rondar el área de Racing, que ya se paró decididamente para jugar de contra, con más decisión y a los 34 minutos, tras un centro de Juan Pablo Raponi desde la izquierda, el problema que padece el equipo de Fillol desde hace rato, Marcelo Escudero cabeceó y metió un golazo para el 2 a 1 que abría otra vez el partido. Ahí Olimpo fue más arriba. Ariel Franco y Luis Rueda se hicieron cada vez más protagonistas y ese gol en el final del primer tiempo pareció caer perfecto en el orden sobre todo anímico del equipo bahiense.
Ya en el segundo tiempo los centros siguieron preocupando a los de Fillol y siendo la variante preferida de Olimpo. Al minuto Rueda cabeceó un envió de Ariel Franco que tapó Luccheti, a los 18 Delorte hizo lo propio y la pelota se perdió cerquita ante la mirada del fondo. Y había más. A los 20 Racing se salvó dos veces; una tras un remate de Facundo Imboden que despejó Luccheti y otra tras otro cabezazo de Delorte que se fue cerca. Después, en el final, llegó el error de Vallenilla y Lisandro López marcó el tercer gol. Así, aquel lejano arranque se reforzó y los tres puntos parecieron mejor ganados.
Lo sabe casi cualquiera en la Argentina: Racing es experto en aguantar. Su historia es todo un muestrario. Aguantó los toboganes institucionales y las angustias deportivas. Ahora, en el torneo Apertura, expone otra variante: aguanta en la cancha. Aguantó contra Argentinos y sumó. Aguantó en Bahía Blanca ante Olimpo y también sumó. Aguantó porque tuvo la eficacia —toda una virtud— que no tuvieron sus rivales. Aguantó y por eso arranca el campeonato arriba. Aguantó y sabe que tiene pendientes otros desarrollos. Aguantó y, entonces pone en marcha otra cosa en la que tiene experiencia grande: sueña.
Los dos goles tempraneros
Los dos goles tempraneros le dieron aire a Racing para refugiarse y dejar el juego a Olimpo que se dedicó a tirar centros. Después, una contra y un error del fondo bahiense, estiraron la ventaja y dieron tranquilidad.
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