OLIMPO SE FUE MÁS CONTENTO CON EL EMPATE
A Alberto Márcico se le acaba el tiempo en Chicago. La gente no le tiene mucha paciencia, el equipo juega mal, no gana, y el futuro del técnico será un gran interrogante si las cosas siguen como hasta ahora. Suena muy injusto, porque recién van cuatro fechas, pero no debería resultar sorpresivo en este fútbol argentino. Fue un empate 1 a 1 que le dejó un gusto amargo a Chicago en su partido 200 en Primera y que, en cambio, tuvo mejor recepción en Olimpo. Los dos continúan sin ganar, pero un punto de visitante tiene mejor cara que uno de local.
Pero antes de ese final, hubo una historia. Y Chicago había sido un poco más en aquel primer tiempo pasado de nervios. Era un partido especial por el promedio y, por lo tanto, el local y Olimpo salieron con todas sus fuerzas. Pero como olvidaron la precisión, hubo mucho corazón y pocos pases cortos. Entre excesos de pelotazos y ausencia de buen juego, Chicago sacó ventaja con un poco de actitud. Se hizo cargo de su condición de local, ganó el medio y, pese a todas sus desprolijidades, se quedó con el balón. Fueron acertadas las proyecciones por la derecha de Testa y César González y Prieto aportó una luz por la izquierda. Con eso le alcanzó, porque Olimpo, salvo la lucha de Buján (la figura, en definitiva), fue muy tímido en aquel lapso.
El gol de Tilger, a los 27, resumió ese primer tiempo: a favor de Chicago, pero demasiado confuso. Cáceres recibió la pelota dentro del área grande y la descargó para Tilger, quien definió ante la salida de Cambiasso. El arquero tapó, pero el balón rebotó en Tilger y fue directo al arco. Buján intentó desesperadamente evitar el gol, pero la carambola en Tilger fue el 1-0.
Como le había pasado ante River y Arsenal, la ventaja le duró poco a Chicago. Y a los 4 minutos de la segunda etapa, Hanuch (había ingresado en el entretiempo), marcó el 1 a 1, luego de una fatal displicencia de Leo Ramos. Y explotaron las dudas: ¿Por qué César González juega de 8 y no de 2, como lo hacía en Boca? ¿Por qué Leo Ramos es 6, un puesto poco habitual en él? ¿Por qué le tiran centros a Prieto, el más bajo de todos? Y mientras Chicago sufría, desde la tribuna bajaban los insultos para su DT: “Andate Márcico, la p…”.
Así hasta el final. Chicago fue pura confusión, pese a la expulsión de Rogelio Martínez. Incluso, casi se pelean Huerta e Ignacio González. Mataderos es un incendio. ¿Olimpo? Fue puro conformismo, pese a que también continúa sin ganar.
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