OLMERT DICE AHORA QUE DESTRUIR A HEZBOLLAH NO ERA UN OBJETIVO
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, manifestó ayer en Tiberíades (norte de Israel) que la ofensiva contra Líbano no estaba destinada a destruir a la guerrilla shiíta de Hezbollah.
“Cuando el gobierno decidió lanzar esta ofensiva el 12 de julio, no dijo que quisiera destruir a Hezbollah. Su intención era hacer aplicar la resolución 1559 de las Naciones Unidas para que el ejército libanés pudiera desplegarse en el sur de Líbano”, declaró a los periodistas.
Olmert hizo esta declaración después de haber reconocido el lunes por primera vez “errores” durante la guerra entre Israel y Hezbollah, que duró 34 días.
La resolución 1559 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas pide la partida de las tropas extranjeras acantonadas en Líbano y el desmantelamiento de todas las milicias armadas que operan en ese país.
Al lanzar su ofensiva en Líbano, Israel había indicado que su principal objetivo consistía en rescatar a dos soldados secuestrados ese mismo día por la guerrilla shiíta e impedir que Hezbollah lanzara cohetes contra el territorio israelí.
Los dos soldados no fueron rescatados y Hezbollah disparó más de 4.000 cohetes contra el norte de Israel hasta el 14 de agosto, fecha en que entró en vigencia una tregua prevista por la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU.
Asimismo, Olmert se refirió en forma burlona respecto al líder de Hezbollah, el jeque Hassan Nasrallah, al afirmar que éste no sale jamás del búnker donde está escondido y, por lo tanto, esa no es la postura de alguien que ganó una guerra.
“Mientras yo circulo abiertamente en el norte (de Israel), Nasrallah debe todavía salir de su búnker. Uno que no sale de su búnker no es una persona que cree haber ganado”, ironizó Olmert durante la visita a Tiberíades.
El premier subrayó que la reconstrucción del norte de Israel, que durante un mes estuvo bajo el fuego de los misiles de Hezbollah, “es la mayor tarea que asumimos”.
Por su parte, el secretario general de las Naciones Unidas Kofi Annan pidió ayer a Israel que concluya su bloqueo por mar y aire al Líbano y solicitó la pronta liberación de dos soldados israelíes capturados por los guerrilleros de Hezbollah.
Annan, que según anunció espera duplicar para el viernes el contingente de 2.500 cascos azules destacados en el Líbano, habló tras reunirse con el ministro de Defensa israelí Amir Peretz y pedirle que derogue el bloqueo “lo antes posible para que el Líbano pueda reanudar las actividades comerciales normales y reconstruir además su economía”.
Peretz le indicó que el estado judío espera concluir pronto el bloqueo contra Líbano, aunque no aclaró la fecha.
Annan afirmó además que Israel es responsable de la mayor parte de las violaciones de la tregua que puso fin a 34 días de hostilidades entre los soldados del estado judío y los guerrilleros de Hezbollah en el sur libanés. Agregó que todas las partes deben trabajar juntas para asegurar que es mantenida la paz y “no arriesgar otra explosión (de la violencia) en 6 o en 20 años.
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