ONCE AÑOS SIN CONTROL SOBRE LA HIDROVÍA
Suena insólito pero es así. Un presidente de la Nación firmó en 1993 un decreto que creaba un órgano de control de la concesión de la hidrovía del río Paraná, pero ni él ni los sucesivos gobiernos hasta la fecha lo pusieron en marcha. Una historia más en un país que no se cuida a sí mismo: según la Asociación de Trabajadores del Estado, ese organismo no sólo controlaría a la empresa que se quedó con la privatización del corredor fluvial, sino que además permitiría medir y seguir de cerca el impacto que en el tiempo generan las obras de dragado y corrección de los cursos de agua.
No es la primera vez que el gremio de los estatales gestiona ante funcionarios nacionales la creación del órgano de control de la concesión de la hidrovía. En anteriores oportunidades, “los funcionarios que se fueron sucediendo en los cargos adujeron restricciones presupuestarias o falta de aprobación en los niveles superiores y desestimaron la propuesta”, explica el gremio en una carta enviada el 22 de abril pasado al secretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime, y al ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.
La historia es así: el ex presidente Carlos Menem firmó el decreto 863/93 que estableció la creación del órgano de control para la concesión del dragado y balizamiento de la red troncal del río Paraná, desde Santa Fe hasta el océano. Sin embargo, ni en los seis años restantes de la presidencia Menem, ni en los gobiernos de De la Rúa y Duhalde, se materializó el organismo que debería controlar esa concesión. En agosto de 2002 la Auditoría General de la Nación elevó un informe muy crítico sobre “las falencias de los controles” de la concesión, especialmente en aspectos financieros-económicos y también técnicos.
En la carta enviada por ATE y que firma, además de los dirigentes de la seccional Rosario, Teodoro Peralta, secretario gremial de ATE a nivel nacional, se indica que el órgano de control es imprescindible no sólo para verificar el cumplimiento de las obligaciones contractuales de Hidrovía SA sino para “llevar a cabo un seguimiento de los ríos con un programa de mediciones y estudios que permita evaluar permanentemente los impactos de las obras ejecutadas en un recurso natural público de gran importancia como son los ríos Paraná, Paraná Las Palmas y río de La Plata”.
Agrega el mensaje enviado a los funcionarios nacionales que “este monitoreo constante del comportamiento de los cauces principales, secundarios y costas realizado por la Dirección Nacional de Vías Navegables desde 1898 fue interrumpido irresponsablemente en el año 1990, en coincidencia con el inicio de una de las épocas más nefastas del país”.
“El monitoreo es imprescindible para evaluar avances y resultados de los trabajos, como así también los impactos ambientales directos e indirectos que generan”, sostiene ATE. La concesión de la hidrovía ya lleva nueve años y según información brindada por el gremio que representa al personal de la Dirección Nacional de Vías Navegables, se han detectado múltiples impactos en el sistema natural como procesos erosivos en costas habitadas y desarrollos de bancos frente a terminales portuarias impidiendo su normal funcionamiento.
Pero mientras se profundiza el reclamo por mayores controles y estudios de impacto ambiental, el gobierno nacional parece avanzar en sentido contrario. Tiene en etapa de estudio de factibilidad técnica-económica profundizar el actual calado del río hasta los 36 pies en una primera etapa (hoy es de 32) y a 40 pies con posterioridad. Esta idea es fogoneada por el gobierno santafesino y tiene como principales interesados a los puertos cerealeros del Gran Rosario, sus cámaras gremiales y la Bolsa de Comercio de Rosario
Reclamo de estudios y equipamiento
La carta elaborada por ATE que llegó a manos del secretario de Transporte de la Nación y el ministro de Planificación federal estima como imprescindible concretar tres pasos. “La inmediata creación del órgano de control que establece el artículo 12 del decreto 863/93 con la integración de profesionales y técnicos con probados antecedentes de la Delegación Paraná Inferior y del Departamento Distrito Paraná Medio, contemplándose la participación gremial dentro del mismo”.
El segundo punto es la adquisición de equipamiento para la realización de estudios en campaña y gabinete, de última generación, que en ningún caso puede presentar una calidad y precisión inferiores a las tecnologías utilizadas por la concesionaria de la hidrovía”. Por último se propone la implementación de un programa permanente de estudios que abarque el sistema fluvial del río Paraná.
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