OPERAN AL CHICO GOLPEADO POR PATOVICAS EN UN BOLICHE PORTEÑO
Hernán Quiroga, el adolescente de 16 años que fue salvajemente golpeado por encargados de seguridad de un boliche porteño, está siendo operado en el Hospital Ramos Mejía por una lesión sufrida en las vértebras por la paliza.
La intervención comenzó pasadas las 7.30 y se extenderá durante varias horas, según precisó el secretario de Salud porteño, Donato Spaccavento, en diálogo con el canal de cable Todo Noticias. Los médicos de esta manera intentan evitar que el chico sufra futuras complicaciones neurológicas y motrices.
En la madrugada del viernes, Quiroga fue salvajemente golpeado por encargados de seguridad del boliche “Chicharrón”, ubicado en Bartolomé Mitre al 1800, en Balvanera.
Según contó el adolescente, todo sucedió cuando él conversaba con una chica dentro del boliche. En ese momento, a sus espaldas, sintió “un revoltijo” y uno de los patovicas comenzó a arrastrarlo. “Me agarró del cuello y me sacó para afuera. Como yo estaba en el primer piso, me empujó escaleras abajo mientras me pegaba”, aseguró.
También denunció que cuando vieron que no se levantaba le ofrecieron “veinte pesos” para que se tomara un taxi. Pero como estaba paralizado, lo sacaron de ese lugar y lo abandonaron en la esquina. Los vecinos, luego, llamaron a una ambulancia.
Tras el incidente, el defensor adjunto porteño, Gustavo Lesbegueris, elaboró un pedido a la Secretaría de Seguridad del Gobierno porteño para que informe sobre la situación del local. Allí detallaron que el local estaba habilitado para funcionar como “café bar, despacho de bebidas, whiskería, cervecería, mesas de pool y billares”.
El 28 de abril pasado una inspección detectó siete faltas (una de ellas la ausencia del registro del servicio de seguridad privada) y lo clausuró. El 30 de mayo se levantó la clausura. Pero en julio la Justicia penal cerró el local otra vez, luego de una pelea que dejó dos muertos.
El lugar se reabrió el 7 de agosto y cinco días después otra visita de los inspectores detectó tres irregularidades. Una de ellas, por segunda vez consecutiva, fue la falta de contratos del personal de seguridad.
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