OPERAN DE URGENCIA A UN JOVEN TRAS PASAR 12 HORAS EN UNA COMISARÍA
Un chico de 16 años debió ser operado el viernes pasado de urgencia en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez a raíz del estallido del bazo luego de estar más de doce horas preso junto con un amigo de la misma edad. Según los adolescentes, fueron ferozmente golpeados por policías en la calle y en la comisaría 16ª con el objeto de que confesaran el robo de una moto del que aseguraron no saber nada. Según una versión policial, ambos fueron sorprendidos arriba de ese vehículo y las lesiones fueron consecuencia de una caída de la motocicleta.
El incidente, bastante confuso, es investigado de manera desdoblada. El juzgado de Instrucción Nº 7 debe determinar el origen de la lesión y el Juzgado de Menores Nº2 el vínculo de los menores con el robo de la moto. Pero al margen de los elementos por dilucidar en cuanto a la autoría del robo o el origen de las heridas, el caso presenta un evidente descuido por la vida de un menor que pasó la noche en una comisaría aun cuando él mismo pedía ser hospitalizado alegando sentirse mal. Lo operaron el mismo viernes, al rato de salir de la seccional.
Un detalle saliente del caso es que un médico policial, según fuentes judiciales, revisó al menor en la comisaría 15ª, sin encontrar ningún signo de lesión en el muchacho que, horas más tarde, sería intervenido por el estallido del bazo.
Por el suceso, el jefe de la Unidad Regional II, José Maldonado, pasó anoche a disponibilidad a un cabo y un agente del Comando Radioeléctrico, que fueron quienes detuvieron a los dos chicos.
Leonel O. vive en Convención y bulevar Seguí, en el barrio La Tablada. Su amigo Marcelo G. reside en Alberdi, pero va a una escuela de ese sector de la zona sur, donde además tiene familiares y su novia. Precisamente a ella -según relató Leonel- iban a visitar el jueves pasado a la noche, cerca de las 22.20.
“Ibamos por Urraco y Esmeralda cuando vimos a dos pibes. Uno dijo «si entramos en el pasillo no nos va a encontrar nadie», pero no le dimos mucha bolilla. Cuando tomamos por Ayolas escuché un grito y de pronto apareció un policía armado gritando y me tiré al suelo”, contó el chico, que agregó que los uniformados “lo patearon” a su amigo “en las costillas”, y después le pegaron también a él.
El menor asegura que fue introducido en un móvil donde un efectivo lo agarró del cuello y le pegó en la cara y la rodilla, y le dijo que se acostara en el auto. Entonces ambos chicos fueron llevados hasta la comisaría 16ª “en dos patrulleros distintos”.
“Cuando llegamos a la seccional le pregunté a un oficial si me había visto cara de rastrero. Entonces me llevó a otro lado y me pegó en la cara y en el ojo. Ahí lo vi entrar a Marcelo”, recordó Leonel. “Nos desvistieron y sacaron fotos. Un policía empezó a decir en voz alta, refiriéndose a mí: «Mirá este todo perfumadito, con cara de buenito». Y después dijo sobre Marcelo: «Mirá este, qué cara de rastrero. Te conozco, vos robaste la moto». Entonces Marcelo le decía que no. Y cada vez que le decía que no, le pegaba. Creo que con la mano”, sostuvo Leonel, aunque dijo que él no podía ver mucho porque “estaba arrodillado y con las manos sobre la nuca”.
Mientras se vestían, “Marcelo le dijo a un policía que se sentía mal y le pidió si podía llamar a una ambulancia. Le dijo que sí, pero después que no porque estaban todas en el clásico”. Leonel adujo que más tarde fueron llevados a la comisaría 15ª porque el robo había ocurrido en esa jurisdicción. “Allí nos vio un médico que nos preguntó si teníamos moretones. Marcelo le dijo que le dolían mucho las costillas, pero no le dieron mucha bolilla y nos metieron en una celda”. Leonel aseguró que pasó toda la noche sin dormir para cuidar a su amigo que “se desmayaba a cada rato”. Según los denunciantes, así pasaron la noche hasta las 11.30 del día siguiente, cuando fueron liberados.
La madre de Leonel, Alejandra, también pasó la noche en la 15ª. “Nos enteramos porque pasó un vecino que dijo que a los chicos le estaban pegando en la 16ª. No sé cómo se enteró”, contó la mujer, que inmediatamente fue hasta esa comisaría y de ahí a la 15ª. “Pedí que me los dejaran ver porque son menores pero se negaron. Pedí que llamaran al fiscal pero dijeron que no atendía a esa hora”.
A la mañana siguiente los menores declararon ante un sumariante. “Cuando los llamó, lo vi a Marcelo descompuesto. Me acuerdo que un policía dijo que estaba así porque le faltaba comida. Si yo misma les había dado de comer la noche anterior”, contó Alejandra, y agregó que el adolescente enfermo fue llevado en un patrullero hasta el Hospital Roque Sáenz Peña, desde donde fue “inmediatamente” derivado al Clemente Alvarez. “Lo operaron ni bien entró”.
La mamá de Leonel aclaró que los chicos “no fueron golpeados” en la seccional 15ª donde, “en todo caso, tuvieron la negligencia de no atenderlo y dejar pasar tiempo mientras Marcelo se ponía cada vez peor”. Además indicó que mientras los chicos declaraban “hasta el sumariante se extrañaba de que lo que decían no coincidía con el acta que había hecho la policía sobre el robo: que los golpes eran porque los chicos se habían caído de la moto. Pero ellos no robaron nada”.
Según Alejandra, esta versión de los hechos fue ratificada ante personal de la División Judiciales de la Unidad Regional II, adonde fue convocada junto con su hijo el mismo viernes a la tarde. Este diario se comunicó con dicha repartición, pero la única respuesta obtenida de su titular, el comisario inspector Luis González, a través de una empleada, fue que “la causa está en el Juzgado de Instrucción Nº7”.
La otra historia
En Tribunales, adonde los chicos hasta ayer no habían declarado, se podía reconstruir la versión policial en las actas del Comando Radioeléctrico y la comisaría 15ª. Según refirieron las fuentes, en esa versión todo se inició el jueves con el robo de una moto Honda Guerrero 110 roja denunciado por Liliana B.G. Esta la había dejado en Deán Funes y San Martín a las 21 y cuando volvió no estaba. Al parecer, un joven le dijo que dos muchachos se la habían robado. El rodado fue interceptado por agentes del móvil 2195 en la esquina de Presidente Quintana y Esmeralda. Allí iban dos jóvenes identificados como Marcelo G. y Leonel O. quienes, según la policía, cayeron de la moto en el momento de la detención.
Según esta versión los jóvenes fueron llevados a la comisaría 16ª y de ahí a la 15ª, adonde ingresaron a la 0.40. En algún momento de la madrugada, el médico Mariano Minucci revisó a Marcelo y dijo que no surgía “ninguna lesión visible”. A la mañana siguiente, el Juzgado de Menores Nº2 ordenó restituir a los chicos a sus familias, lo cual ocurrió al mediodía. En un momento el titular de la 15ª, Marcelo Casajuz, lo vio a Marcelo rengueando, le preguntó si estaba bien y el chico contestó que le dolía mucho, por lo cual el comisario ordenó su traslado al Sáenz Peña.
Para investigar
Desde el juzgado actuante se pidieron copias de los libros de guardia de ambas comisarías involucradas. Se quiere saber si está documentado a qué hora el médico que vio a Marcelo constató que no tenía lesiones. Pero además, la investigación debería aclarar, más allá de si los adolescentes participaron o no de un robo del que aseguraron no saber nada, algunos puntos borrosos: Si, según las actas, los menores casi ni pisaron la comisaría 16ª, donde dicen haber sido golpeados, ¿dónde estuvieron entre las 22.30 y las 0.40, lapso transcurrido entre su arresto y su ingreso en la comisaría 15ª?
Hasta ayer lo único irrefutable era que un menor de 16 años había ingresado al Clemente Alvarez más de medio día después de haber sufrido una importantísima lesión en el bazo. Durante ese lapso, su vida era responsabilidad de la policía.
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