OPERARIOS DE SAGYD CON LA ESPERANZA DE VOLVER AL TRABAJO
Los obreros de la empresa Sagyd conmemoraron ayer el Día del Trabajador compartiendo un almuerzo en las instalaciones de la planta que mantienen tomada desde hace dos meses, al ser declarada en concurso preventivo con pedido de quiebra.
Si bien la fecha los encontró en el marco de un proceso judicial, la jornada se desarrolló con cierto ánimo renovado por cuanto en los últimos días vienen elaborando una presentación ante el juez de la causa para lograr el gerenciamiento de la empresa a través de una cooperativa.
Para el jefe comunal Hugo Dallari “este es un día histórico, porque de concretarse la cooperativa, la fábrica volvería a manos de los rosquinenses”. La empresa Sagyd funciona en esta localidad desde la década del 50 y elabora detergente en polvo, jabón de tocador, velas y glicerina, entre otros productos.
Ayer, la fecha recobró especial importancia para los pobladores de Cañada Rosquín, particularmente para los 83 obreros que hace tres meses que bregan por evitar el cierre de Sagyd. Después de varias semanas de ocupación de la planta y de dos cortes de la ruta nacional 34 -manifestaciones que recibieron total apoyo de las autoridades locales y de la población- se conoció la noticia de la sentencia de quiebra sobre la propiedad de los hermanos Ariel y Martín Rodríguez.
Simultáneamente, y con el respaldo de instituciones como Agricultores Federados Argentinos (AFA), Movimiento de Empresas Recuperadas y la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), se hizo frente a la situación y se resolvió solicitar el gerenciamiento, a través de la Cooperativa de Trabajo Jabonera Cañada Rosquín, recientemente constituida.
Hasta el miércoles de la semana pasada, el panorama era oscuro y desolador. En un pueblo de poco más de cinco mil habitantes, 83 empleados sin cobrar sueldo durante tres meses representa un golpe muy duro para la economía local y un problema difícil de sobrellevar. “Algunos tienen posibilidad de hacer alguna changa porque saben otros oficios. Hay quienes tienen familiares que pueden ayudarlos. Pero la mayoría, los que siempre trabajamos acá y no tenemos otra ocupación ni posibilidad de ayuda externa, la estamos pasando muy mal”, expresó un empleado.
“El gobierno -relató- nos alcanzó una caja de alimentos que da vergüenza. Primero te embroncás y después te sentís insultado. En cambio, el jefe comunal siempre estuvo con nosotros y nos ayudó como pudo”.
Al atardecer del miércoles pasado, y después de una reunión que duró varias horas, los representantes legales y sindicales de los obreros llegaron hasta la fábrica con la buena nueva: “El síndico cambió de opinión, tenemos 20 días para elaborar y presentar al juez el proyecto de funcionamiento”. Hubo desconcierto, miradas, aplausos enardecidos y lágrimas. Así se encendió una luz de esperanza que motivó la urgente decisión de levantar el piquete. “Queremos que sepan que tenemos la mejor voluntad, que deseamos trabajar y estamos dispuestos. Sabemos que la Justicia debe evaluar muchas cosas, pero entendemos que existe la intención de arreglar el conflicto de la mejor manera y la cooperativa es una buena salida”, explicaron emocionados.
“Más allá de que durante mucho tiempo se desatendió el mercado debido a la situación de crisis de la empresa, tenemos toda la intención de recuperar el liderazgo que nos destacó durante tantos años, a través de la calidad de nuestros productos”, manifestaron orgullosos los empleados.
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