OPINIÓN: CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA
Desde la Comisión de Derechos y Garantías de la Cámara de Diputados de la Provincia, hemos estado bregando para generar en cárcel de Coronda condiciones legales, humanas y sociales que no han sido tenidas en cuenta.
Seguramente se tomaran un par de días en ver de quien es la culpabilidad de estos gravísimos hechos, mucha prensa y luego, como sucedió en Córdoba la responsabilidad será asignada a los reclusos.
En la última visita de la Comisión los mismos delegados nos manifestaron su temor a un nuevo y cruento motín. En Coronda, la eliminación de la conmutación de penas, la falta de posibilidades de estudiar en la cárcel, no hay cupos para terminar la primaria ni estudias secundario, sumados a las restricciones de la ley Blumberg. Sus designios se estaban escribiendo con sangre.
Quienes tuvimos la oportunidad de conocer personalmente en las muchas ocasiones que hemos estado en la institución carcelaria, así como el encomiable trabajo realizado desde la ONG Coordinadora de Trabajo Carcelario, se direcciona a los efectos causados por el hacinamiento por la cantidad de reclusos, pero esencialmente por el efecto de las leyes propiciadas por Blumberg y que tuvieron un efecto terrible sobre la población carcelaria.
Esta ley, ha generado la total falta de incentivo para una buena conducta carcelaria con el objetivo de salidas condicionadas para la reinserción social, retomar el camino del trabajo, la vida familiar. La ausencia del Estado como respaldo a quienes pretenden encaminar sus pasos fuera del delito es una causante central de estos hechos. Esta ley ha desalentado totalmente los beneficios de la buena conducta, ha desmoralizado a quienes han delinquido pero en su ámbito carcelario han pensado en reencausar sus vidas.
La sociedad, acuciada por el liberalismo salvaje ha definido culpabilizar a los pobres que delinquen de los problemas de seguridad, y el camino que ha encontrado ha sido ser más duros en las penas y cortando posibilidades a quienes buscan cambiar sus vidas.
Ante esta posibilidad, estos hechos generados por la desesperanza, el mal trato, el olvido de sus elementales derechos como ciudadanos no podemos mas que decir que esto es una “Crónica de una muerte anunciada”.
En la provincia a pesar de que esta gestión ha iniciado un cambio sobre la anterior política represiva, estas gestiones resultan insuficientes y tardías ante la magnitud del problema.
La sociedad debe reflexionar sobre las implicancias de que más represión indiscriminada no conduce más que a estos luctuosos hechos.
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