ORDEÑAN CUENTAS DE JUBILADOS EN DOS CAJEROS
Una lectora de este diario denunció en la Seccional 4a. de policía que el último viernes, en hora temprana, el cajero automático emplazado junto al Hospital José María Cullen retuvo la tarjeta de su madre -jubilada de la Nación-, y también que, cuando en su carácter de apoderada acudió a la sucursal Abasto del Nuevo Banco de Santa Fe pudo saber que 1.000 pesos habían sido retirados de la cuenta.
La denunciante, quien aún no pudo reencontrarse con la tarjeta perdida porque -le dijeron-, se la llevaron con ellos los empleados Juncadella, agregó que, en la misma dependencia de la URI, se enteró que otra persona estaba allí para denunciar que con escasos 15 minutos de diferencia había vivido esa misma experiencia en el cajero de Urquiza y Tucumán.
Nuestra entrevistada recordó que aún cuando no había marcado el número de PIN, en pantalla apareció una leyenda que rezaba: “la tarjeta no pudo ser leída, inténtelo nuevamente” y que, precisamente al colocarla nuevamente en la ranura -para no verla más-, pudo leer: “Este cajero está efectuando trabajos de mantenimiento, no ingrese su PIN ni su tarjeta”.
“Pero eso apareció en pantalla después que yo ingresé la tarjeta, y la perdí. Luego -dijo la denunciante-, fui a la sucursal Abasto del Nuevo Banco Santa Fe y al consultar acerca del estado de la cuenta pude saber que ya faltaban 1.000 pesos. Reclamé la tarjeta y me dijeron que eso sería posible “recién la semana próxima porque las tarjetas retenidas son llevadas por personal de Juncadella a la ciudad de Rosario”.
A todo esto, agregó nuestra entrevistada, otra mujer como ella denunció en la Seccional 4a. esa misma mañana que al intentar operar en el cajero de de avenida Urquiza y Tucumán también perdió la tarjeta de su padre y que, al denunciar lo sucedido en la sucursal Guadalupe de la misma entidad bancaria, tuvo una respuesta similar.
Según esa segunda denuncia la cuenta fue “ordeñada” tras “plantarse el sistema”. Esa persona comentó angustiada que la jubilación completa y aún algo de dinero que su padre no había retirado dejándolo a modo de ahorro -2.080 pesos-, desapareció “hasta la última moneda” y “ahora no tiene un peso para pasar el mes”.
Los hechos referidos habrían ocurrido alrededor de las 7.15 del viernes y una de las denunciantes hizo notar que vio a “un mismo muchacho detrás de ella” tanto cuando sin éxito operó en el cajero de la sucursal Abasto como cuando lo volvió a hacer, desafortunadamente, en el cajero próximo al Hospital Cullen.
“Yo pedí que me dejaran ver los videos para reconocer a ese muchacho, pero no me lo permitieron. Nuestra entrevistada ofreció su número telefónico para saber si otras personas vivieron su misma experiencia, con miras a realizar un reclamo conjunto en la justicia. El número en cuestión es el 155 007872.
Cabe recordar que la Jefatura de la URI en el marco de su campaña preventiva “Protegernos”, difundió folletería explicativa acerca del modus operandi de los “pescadores” que acechan en los alrededores de los cajeros y que se valen de refinados recursos técnicos para robar la información necesaria para saquear las cuentas ajenas.
La información policial advierte sobre la existencia de una falsa segunda ranura y un falso dispensador de folletos. Tanto la ranura como el dispensador -que contendría una microcámara-, “pueden leer el teclado y también el monitor para enviar una foto inalámbrica a una distancia de hasta 200 metros”, advierte la policía.
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