ORDENAN REMATAR LA CASA DE MASSERA
Aunque aún le queda la posibilidad de ir a la Corte Suprema, es casi un hecho que al ex almirante Emilio Massera le rematarán la casa. La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial confirmó el mes pasado que su lujoso departamento de la Avenida del Libertador irá a subasta para pagar la indemnización de un joven que perdió a toda su familia en la última dictadura militar.
El remate, aún sin fecha fijada, había sido dispuesto hace dos años y medio por el juez Juan Gutiérrez Cabello, pero Massera logró posponerlo al aducir que se trataba de un bien de familia. Ahora, la Sala B de la Cámara del fuero, integrada por los jueces Enrique Butty, Ana Isabel Piaggi y María Lilia Gómez Alonso, confirmó la decisión del magistrado inferior.
Massera, hoy gravemente enfermo por un derrame cerebral que sufrió a fines del año pasado, debe pagar 125 mil pesos, más intereses, a Daniel Tarnopolsky, cuyos padres y hermanos fueron secuestrados ilegalmente por un grupo de tareas de la Armada en julio del 76. Su hermano Sergio hacía la conscripción en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
Las dos semanas que se abren hoy de feria judicial demorarán el trámite de hacer efectivo el remate. Massera fue trasladado desde el Hospital Naval a su casa hace unos 35 días y cumple en ese mismo departamento la prisión preventiva que se le impuso por el “robo de bebés” y de bienes de los desaparecidos durante la última dictadura militar. El edificio está ubicado al 2423 de la Avenida del Libertador.
Si bien le queda la posibilidad de recurrir a la Corte —aunque la simple presentación del recurso no retrasaría los tiempos de la causa—, fuentes judiciales estimaron como probable que la vivienda del ex dictador sea rematada en unos dos meses. Se trata de una cotizadísima esquina de Palermo, Libertador y San Martín de Tours, rodeada de parques y residencias de embajadores, en la que el metro cuadrado está por encima de los 1.500 dólares.
Este es el único bien a nombre de Massera, ya que la casaquinta de Talar de Pacheco en la que estuvo originalmente preso pero de la que salía sin permiso, no está a su nombre sino de un testaferro que la adquirió en 1977 con el mismo método de expropiación que los represores de la ESMA usaron en otros casos de desaparecidos. El denominado “botín” de la ESMA se estima en 70 millones de dólares.
La quiebra de Massera se había decretado en diciembre del 2000, justamente por su oposición a pagar la indemnización judicial al único sobreviviente de la familia Tarnopolsky. Además, la AFIP le reclama unos 20 mil pesos de impuestos a las Ganancias impagos.
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