OTRA ASAMBLEA ESCANDALOSA
Después de tres años sin sesionar, ayer la Asamblea Universitaria logró reunirse otra vez, en la facultad de Ingeniería, con un temario bien específico, centrado en la cuestión presupuestaria y el manejo de recursos propios.
De todos modos, la sesión terminó antes de tiempo, en medio de un escándalo: cuando se trataba la primera moción entre cuatro, un grupo de estudiantes avanzó desde los laterales del salón de la facultad de Ingeniería –dónde sesionaba la asamblea– cuestionando al rector de la UNR, Ricardo Suárez –quien además de los insultos recibió también varios huevazos–, y a un sector de los decanos, mientras varios consejeros docentes y miembros de la comisión de presupuesto de la UNR comenzaron a retirarse en masa del recinto de debate denunciando una “operación mordaza” por parte del Rectorado.
El grupo de docentes y alumnos que disiente con los criterios de gestión del actual rector critica sobre todo “el manejo de los recursos que se conocen con el nombre de propio «producido»”, es decir lo que ingresa por la prestación de servicios a empresas de la comunidad y que funcionan, según denuncian, “como varias cajas chicas que están desparramadas por toda la universidad”.
Suárez, por su parte, calificó de “actos de vandalismo” lo sucedido en medio de la asamblea universitaria y, según advirtió, “premeditados”. “Nadie ingresa a una asamblea universitaria con huevos y harina si no tiene la intención de ir a hacer lío”, se quejó el rector, tras haber salido de la reunión casi corriendo.
Como en un partido de fútbol en el que los odios que despierta la camiseta opuesta son irreconciliables, apenas se abre el juego todo puede conducir a la pelea sin retorno. Eso ocurrió en la asamblea de la UNR cuando al intentar que se votara la primera moción, apoyada por el oficialismo y resistida por la oposición, empezaron a llover los huevazos y comenzó el éxodo de consejeros opositores.
“Somos los más interesados en que se haga la asamblea y lo venimos pidiendo desde hace tres años, pero no para convalidar cualquier cosa sino para debatir y vimos que eso no iba ocurrir, así que decidimos retirarnos”, explicó Roxana Albanese, consejera docente de la facultad de Ciencias Agrarias y miembro de la comisión de presupuesto de la UNR.
Esta comisión, creada ad hoc a fines de 2001 tiene por objeto auditar la asignación de recursos y su ejecución en la UNR. Desde que se creó, sus dictámenes no han sido tenidos en cuenta, según denuncian sus miembros, más que a modo de “comentarios”.
Entre las principales críticas que hace esta comisión aparecen la denuncia de “macrocefalismo” de Rectorado –en relación a la cantidad de personal docente y no docente existente–, la distribución y gasto de lo propio producido por servicios prestados al sector privado, y la auditoría de “programas existentes en Rectorado”.
“Del total del presupuesto universitario, Rectorado maneja hoy en día más del 20 por ciento del presupuesto global. Ni siquiera Medicina, que es la facultad que más recursos maneja, llegó a tener más del 12 por ciento del presupuesto”, explicó Hada García, de la comisión de presupuesto.
Precisamente ésta y otras denuncias fueron las que desataron el escándalo en medio de la asamblea universitaria. “Los estudiantes queremos evitar que se siga vendiendo la universidad”, explicaban dirigentes de la agrupación estudiantil Alde y del centro de estudiantes de Humanidades, entre otros, que directamente se oponen a la venta de servicios científicos e intelectuales al sector privado.
Durante los incidentes, entre forcejeos, volaron desde computadoras hasta mesas y sillas que terminaron rotas sobre el escenario del salón de actos de Ingeniería.
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