OTRA GENERACIÓN DE TERRORISTAS INVADE IRAK
En gran medida, de la misma manera que la invasión soviética a Afganistán incitó a una generación anterior de jóvenes musulmanes a combatir contra los infieles, la presencia norteamericana en Irak está atrayendo una creciente marea de militantes musulmanes que ingresan subrepticiamente en el país para luchar contra la ocupación, según funcionarios iraquíes y otros.
“Irak es el nexo donde confluyen muchas cuestiones: el islam frente a la democracia, Occidente frente al “eje del mal”, el nacionalismo árabe frente a diferentes clases de culturas políticas”, afirmó Barham Saleh, premier de una zona controlada por los kurdos en el Norte de Irak. “Si los norteamericanos tienen éxito aquí eso asestará un golpe tremendo a la causa terrorista.”
Algunos datos recientes de los servicios de inteligencia indican que los militantes están bien organizados. Hace mucho tiempo que desaparecieron los hombres con barba y ropaje corto que se cree que usó el profeta Mahoma y que preferían los árabes que fueron a luchar a Afganistán. En cambio, son evidentes las mismas prácticas que permitieron a quienes perpetraron los atentados del 11 de septiembre de 2001 mezclarse en la sociedad norteamericana.
En pequeños grupos, los militantes ingresan clandestinamente a través de las fronteras de Irak, a la espera de instrucciones para dirigirse a un refugio donde siguen esperando instrucciones. “Ingresan vestidos de civil, sin barba y el cabello corto”, señaló un funcionario de seguridad.
Los funcionarios iraquíes esperan, a su juicio, el ingreso de un amplio espectro de militantes en Irak. Creen que Ansar al-Islam, un pequeño grupo fundamentalista que se cree que mantiene contactos con Al-Qaeda, es la columna vertebral de la red clandestina.
El mullah Mustafa Kreikar, guía espiritual y fundador de Ansar al-Islam, sostuvo en una entrevista que concedió a LBC, el canal satelital libanés, que la lucha en Irak sería la culminación de los esfuerzos musulmanes desde que el califato islámico sufrió un colapso a principios del siglo XX con la desaparición del imperio otomano. “Todas las luchas islámicas desde entonces son parte de un esfuerzo organizado para reinstalar el califato”, declaró desde Noruega, donde recibió asilo político.
Semejantes exhortaciones parecen atraer a un amplio espectro de extremistas. La lucha contra Al-Qaeda y sus ramificaciones en todo el mundo en los últimos dos años fracturó severamente su coordinación, pero ciertos detalles que se conocen de boca de sospechosos capturados indican que los métodos de adiestramiento de Al-Qaeda se están aplicando en Irak.
Una vez que logran refugiarse en Bagdad o en el triángulo sunnita al Norte de la capital iraquí, los extremistas a menudo hacen causa común con miembros del ex gobierno baathista, que también están resueltos a combatir contra los norteamericanos.
“Las experiencias previas respecto de las actividades de organizaciones clandestinas demostraron que medran en países con una situación caótica en términos de seguridad, con fronteras sin controles y sin un gobierno central. Es el caso de Irak”, expresó Mohammed Salah, especialista en temas relacionados con grupos militantes y jefe de la corresponsalía del diario Al Hayat, en El Cairo.
Según un funcionario de seguridad, el adiestramiento en los alrededores de Bagdad hasta ahora se ha desarrollado en tres etapas. Se establece una especie de contacto inicial y luego se arregla un segundo encuentro. Algunos reclutas son desechados en ese momento, pero casi todos los que llegan a la tercera ronda son los que logran pasar al campo de adiestramiento. Se les dice que se aparten de su familia y que no se comuniquen con nadie.
Se cree que el principal grupo que organiza la cadena clandestina de refugios y coordina diversas iniciativas es Ansar al-Islam. Se creía que antes de la guerra en Irak el grupo contaba con 850 miembros, pero unos 200 murieron durante los ataques en marzo último. Además, varios cientos de ellos fueron capturados o se entregaron, por lo cual se cree que quedaron entre 300 y 350 que huyeron a Irán.
El radio de sus actividades se mantiene difuso. Pero los sitios en Internet que se cree están relacionados con Al-Qaeda son suficientemente claros sobre la lucha contra Estados Unidos: “Se debe aplicar el “método del electroshock”, uno tras otro, incesantemente, para perturbarlos, como si vieran fantasmas a todo momento y en todas partes, sin darles respiro”.
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