OTRA GRAN MARCHA POR UN CRIMEN
El crimen sacudió a Gualeguay. Y la mitad de los 38.000 habitantes de esta ciudad de Entre Ríos salió a la calle con velas en sus manos para reclamar justicia y mayor seguridad. Ocurrió el miércoles a la noche, a seis días de la movilización que desbordó la plaza del Congreso por el crimen de Alex Blumberg.
Nicolás Carboni tenía 17 años y fue asesinado con un disparo de escopeta. Como ya informó Clarín, había ido a un barrio marginal para tratar de comprar una moto y fue asesinado. El sospechoso ya fue detenido, es un joven de 23 años que hace muy poco salió de la cárcel luego de purgar dos condenas, una de tres años y dos meses y otra de un año, por hurtos reiterados, amenazas y robo.
Los manifestantes enfocaron su protesta en dos blancos: la Justicia y el poder político, representados por el juez Edgardo Garibotti y el intendente José Salim Jodor y su hijo Eduardo Jodor, senador provincial, ambos del PJ.
Nicolás era hijo de Osvaldo Carboni, un ex candidato radical a la intendencia de Gualeguay que fue derrotado por Jodor.
“Que se vaya, que se vaya”, gritó la multitud al pasar frente a los Tribunales, apuntando al juez de instrucción Garibotti, a cargo de la causa. Más tarde, un grupo de unos 800 manifestantes se dirigió a la casa de Garibotti, donde hubo gritos, insultos, plantaron velas encendidas en la vereda, colocaron una foto del joven y rompieron una persiana a pedradas.
En realidad, el juez y la Policía ya habían actuado: el martes, horas después del asesinato, el sospechoso del crimen, Luis Giménez, estaba detenido.
“Creo que la sociedad reaccionó por la impotencia ante lo que ocurre —dijo Osvaldo Carboni a Clarín—. Antes, en Gualeguay dejábamos las llaves puestas y las puertas abiertas. Ahora, todos vivimos entre rejas. Hay muchos Axel en el país”, agregó, en referencia al caso Blumberg.
A Garibotti le reclamaron mayor dureza y agilidad en la resolución de los casos. El gobernador Busti revolvió en la herida cuando el miércoles declaró a una radio de Gualeguay: “Los jueces de instrucción tienen que entender que deben ser más severos”.
Otro factor de enojo fue por los antecedentes del detenido. Según confirmó el fiscal Darío Crespo a Clarín, Giménez ya había tenido dos condenas. Estando preso, Giménez había participado en un motín ocurrido en el penal de Victoria, y fue investigado en varias oportunidades por su presunta participación en robos, incendios y hasta en un crimen.
La marcha duró más de dos horas. Luego de pasar frente a la Jefatura de Policía un grupo de jóvenes entregó al intendente Jodor un petitorio. Allí pedían el total esclarecimiento del crimen, mayor seguridad en la ciudad y que se cambien las leyes necesarias para lograrlo.
El gobernador Jorge Busti anunció que estará hoy en Gualeguay para manifestar su solidaridad a la familia Carboni. Prometió que pedirá que se habilite un segundo juzgado de instrucción y conseguir mayor equipamiento para la Policía.
En una carta que Osvaldo Carboni envió a Busti revela que Nicolás iba a ser padre. La novia del chico está embarazada y pensaban irse a vivir juntos cuando naciera la criatura. “Mi hijo tenía todas las esperanzas, era sano, y un delincuente me lo acribilló como a una rata —dijo—. Quiero que se haga justicia”.
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