OTRA HOGUERA EN LA 15ª
Diez presos resultaron con quemaduras, dos de ellos de gravedad, como consecuencia de un motín que se desató ayer en uno de los seis penales de la comisaría 15ª, de Sarmiento al 4300. Es la misma comisaría donde en 1996 murieron cinco internos quemados.
Según explicó el jefe de Orden Público, Ricardo Ruiz, cerca de las 20, los guardias controlaban los pabellones y en uno de ellos encontraron un boquete en una pared, lindera con un patio, cubierto con ropas. La situación generó una breve reyerta entre policías y reclusos, que determinó que varios de ellos resultaran con contusiones.
Después, los guardias intentaron recluir a los detenidos en un solo pabellón, situación que enfureció a uno de ellos, que comenzó a prender fuego a pesar de los reclamos de sus compañeros y de los mismos guardias.
El fuego provocó que saltara la llave térmica y se cortara la luz, por lo que el jefe de la comisaría, Marcelo Casajuz, rompió con una barreta el candado y comenzó a evacuar a los reclusos. Diez de ellos fueron trasladados al Heca. Siempre según Ruiz, el más grave es Sergio Romero, que estaba internado en terapia intensiva. En apariencias había inhalado monóxido de carbono durante el incendio y su estado era grave.
El otro recluso cuyo estado era preocupante fue identificado como Hugo Molina, quien tenía quemaduras de consideración. El resto de los heridos –Juan Acosta, Pablo y Eduardo Malaguero, César Suárez, Pablo Combi, Pedro Espinoza y Daniel Casas– se encontraba fuera de peligro.
Después de la revuelta, sólo 9 de los 52 presos quedaron en esa comisaría; el resto fue trasladado a distintas comisarías hasta que se repare el penal.
Los familiares que se encontraban en la puerta vivieron momentos de mucha angustia, ya que no sabían en qué estado se encontraban los detenidos. Sólo los gritos acercaban a los internos y a sus familiares y traían algo de tranquilidad.
Oscuros antecedentes
El último 21 de setiembre los 49 internos que estaban alojados en la seccional 15ª se amotinaron y quemaron colchones, tras lo cual lograron traslados. Días después se informó que 28 de esos presos estaban enfermos y que no recibían atención médica. Un mes después hubo otra quema de frazadas tras un presunto intento de fuga.
El incidente más grave que ocurrió en la seccional del barrio Tiro Suizo se produjo en marzo de 1996, cuando cinco presos murieron quemados. El año pasado, los familiares de cuatro de esos internos fallecidos –ningún policía fue condenado por esas muertes– lograron que la justicia le ordenara al Estado provincial pagarles una indemnización.
El caso más grave de revueltas de internos ocurrió en la seccional 25ª de Pueblo Nuevo el 15 de noviembre de 2000, cuando trece presos murieron quemados luego de que encendieran colchones, tras lo que la policía presentó como un intento de fuga. Por esta tragedia ningún policía fue condenado.
El ya de por sí grave problema de hacinamiento en comisarías se profundizó luego del fin de semana del 11 y 12 de abril pasado, cuando la política de saturación policial elevó a 1.165 la cantidad de presos en seccionales, con un total de 1.227 contando otras dependencias de la Unidad Regional II.
El mismo 12 de abril hubo conatos de revuelta en la sub 2ª y en la 18ª, donde se habían sumado 32 hinchas de Boca –detenidos por robar en la estación de servicios de Circunvalación y Uriburu– a los casi sesenta internos, que no pasaron a mayores. También en la 18ª hubo problemas cinco días antes, cuando los 57 presos que se apiñaban en los calabozos quemaron colchones, una decisión similar a la que tomaron el 11 de abril los 25 menores hacinados en la seccional 21ª.
El 6 de abril hubo una refriega en la comisaría 17ª luego de que cuatro de los 27 reclusos alojados allí pretendieran fugarse, y dos días después hubo inconvenientes en la seccional 16ª luego de que se descubriera un boquete cavado por algunos de los 58 presos. Todos incidentes producidos en medio del debate nacional por agravamiento de penas –y la discusión provincial por la crisis carcelaria–, que según los especialistas acumulará mayor cantidad de detenidos sin posibilidad de excarcelación en poco tiempo.
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