OTRA MENOR HABRÍA SIDO VENDIDA PARA SER EXPLOTADA SEXUALMENTE
Quince mil pesos. Ése es el monto que habría pagado un proxeneta de la ciudad de Arrecifes, provincia de Buenos Aires, por María Fernanda, una de las dos menores encontradas durante el fin de semana por la policía en la zona de La Guardia, y que se había fugado de su casa del barrio de Barranquitas en setiembre del año pasado.
El hallazgo se produjo casi por casualidad. La policía investigaba el movimiento de menores de la zona porque existían indicios de que algunas se estaban prostituyendo en barrio El Pozo y aledaños.
Por eso se dispuso un operativo de rastrillaje en La Guardia, donde apareció María Fernanda, de apenas 15 años. Cuando se le tomó declaración en la seccional sexta -que corresponde a Barranquitas, de donde escapó hace cinco meses-, dijo a los policías que otra chica, con su mismo nombre, estaba siendo prostituida en el mismo lugar y que podría tratarse de María Fernanda Aguirre, la menor desaparecida en San Benito, provincia de Entre Ríos, y que es buscada infructuosamente desde 2004.
En realidad, hace tiempo que la policía barajaba la posibilidad de que en la zona estuviera la chica entrerriana, pues un hombre de esta ciudad ya se había presentado en la secretaría de Derechos Humanos para plantear el tema y desde allí se puso en alerta a los órganos de seguridad.
Los uniformados regresaron a La Guardia, pero no hallaron a la adolescente de Entre Ríos. De todos modos, se encontraron con otra menor -también de 15 años- que escapó corriendo y se escondió en una zona densamente cubierta por vegetación. Poco después la encontraron.
HISTORIA DE UNA FUGA
Según el testimonio de las dos menores encontradas en La Guardia, hace un par de semanas lograron escapar de un bar que funciona como burdel en Arrecifes. Pero eso no fue todo: María Fernanda relató que en aquel lugar hay al menos otras cuatro adolescentes, de apenas 15 años, que ejercen la prostitución.
Incluso, dio los nombres con los que se hacían llamar aunque, se supone, no se corresponden con sus verdaderas identidades: Yanina, Roxana, Soledad y María.
La historia de María Fernanda, la chica de Barranquitas, es similar a la de otras menores que terminan inmersas en el mundo de la prostitución. Un hombre la enamoró, la engañó y terminó entregándola a cambio de dinero. Según el testimonio de la menor, habrían sido 15 mil pesos.
Escapar de aquel lugar no resultó sencillo, pero estas dos santafesinas lo lograron y regresaron “haciendo dedo”. Al llegar, se refugiaron en La Guardia, donde finalmente fueron encontradas.
Por el momento no existen personas detenidas por este caso, pero la policía busca a un hombre y una mujer de Barranquitas, que podrían estar implicados.
SOMETIDAS A UN INFIERNO
A fines del año pasado, la problemática de la explotación sexual infantil salió a relucir con toda su crudeza al conocerse el caso de una menor de 13 años, que vivía en Santa Fe y había sido entregada como una esclava -a cambio de dinero y un automóvil a proxenetas de la ciudad de Las Varillas, provincia de Córdoba.
El calvario para esta niña se inició en 2001. El 25 de junio de 2003 -convertida en una adolescente de 15 años- logró escapar del burdel que la había aprisionado durante tanto tiempo.
Desde mediados de 2004, la secretaría de Derechos Humanos de la provincia recibió 25 denuncias por desapariciones de niñas y adolescentes en esta ciudad.
Todas provenían de barrios marginales y tenían entre 12 y 18 años.
Del total, 23 fueron encontradas. Cuando aparecieron, cinco de ellas se hallaban -o habían estado- inmersas en redes de prostitución infantil. En esta lista está incluida María Fernanda.
Quienes siguen de cerca la problemática coinciden en que, por lo general estas chicas son explotadas en el interior santafesino, o en provincias como Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires.
La directora provincial de Implementación de Programas de la secretaría de Derechos Humanos, Grisel Janei, insistió en que “es un error creer que estas chicas ingresan al mundo de la prostitución infantil porque lo desean”.
Tal como lo había afirmado en declaraciones publicadas por El Litoral a fines del año pasado, la funcionaria volvió a remarcar que estas chicas enfrentan conflictos familiares o con su entorno, algunas sufren violencia, abandono y vejaciones. Pero en otros casos atraviesan problemas que no revisten demasiada gravedad, aunque para ellas representan verdaderas crisis típicas de la adolescencia. “Pensemos que a esas edades no se tiene plena conciencia de qué problemas son realmente importantes”, insistió.
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