OTRA VEZ LA VIOLENCIA
Boca se quedó sin fiesta. No por lo que pasaba adentro de la cancha, donde el equipo de Bianchi daba otra demostración de contundencia y le ganaba 2 a 0 con claridad a Chacarita. Pero los graves incidentes, sobre todo en la popular visitante, hicieron suspender el partido a los 22 minutos del segundo tiempo. Y entonces, el fútbol quedó a un costado.
En el partido propiamente dicho, Boca golpeó pronto. No había pasado gran cosa en los primeros minutos del partido, aunque inquietaba un poco más a través de Tevez. Chacarita amagaba con algún centro al área de Abbondanzieri.
Pero un error de Arzeno, a los 8 minutos, abrió el partido. El rubio defensor hizo un despeje que impactó contra Azconzábal y se le metió en el arco a Navarro Montoya. Era el 1 a 0 y a Boca se le había resuelto el problema de meter el primero.
Chacarita trató de reaccionar apoyado en la pegada de Pompei, el despliegue de Rivero y la habilidad de Menín. El delantero fue el que más aportó en ese panorama, aunque Abbondanzieri no pasó mayores sustos.
Tampoco Boca hizo mucho y la tranquilidad que le podría haber dado la ventaja en el marcador no se cristalizó en la producción digna de un puntero. En cambio, se dedicó a cuidar el resultado, tal vez acusando el cansancio por ese viaje a España que los dirigentes arreglaron en pleno campeonato.
Sobre el final del primer tiempo, Schiavi apareció en una faceta difícil de creer: entró como puntero derecho, enganchó y mandó el centro atrás para que el otro zaguero central, Burdisso, empujara a la red. No pudo ser y Pena la mandó al corner. Después hubo un par de avances más. No demasiado, pero fueron los mejores minutos de Boca en el primer tiempo y le sirvieron para justificar la ventaja.
Boca se fue a los vestuarios tranquilo porque el marcador le daba una alegría. Si mantenía en el complemento su actuación del final del primer tiempo podía llegar a ganar con cierta holgura.
Pero el equipo de Bianchi tenía una carta en la manga: Carlos Tevez, que no había aparecido en toda su magnitud en el primer tiempo. Y a los 8 del complemento, en una muy buena jugada del ataque de Boca, la terminó con maestría para poner el 2 a 0 que sonaba a partido liquidado.
Y entonces, ya relajado, apareció el Boca demoledor. En ese momento, hasta debió ser goleada, y sólo Navarro Montoya evitó que el resultado se ampliara a una diferencia más abultada.
Era una fiesta de Boca. Pero la violencia pudo más y todo se volvió negro.
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