OTRO ATAQUE SUICIDA EN BAGDAD CAUSA 25 MUERTES
En el primer atentado del año en Irak, y el más mortífero desde octubre último, por lo menos 25 personas murieron ayer y más de 130 resultaron heridas al estallar un coche bomba frente al cuartel general de Estados Unidos en Bagdad, uno de los lugares más protegidos del país.
“Tenemos la confirmación de que entre los muertos hay ciudadanos norteamericanos. Son dos, pero esperamos la confirmación definitiva”, declaró el general estadounidense Mark Kimmitt durante una conferencia de prensa en Bagdad.
Las restantes víctimas, añadió, son iraquíes que murieron carbonizados en sus automóviles y desempleados que hacían cola ante el recinto en busca de trabajo, mientras que entre los heridos habría seis norteamericanos, tres soldados y tres empresarios.
El atentado se produjo a las ocho de la mañana frente a la entrada del antiguo palacio presidencial de Saddam Hussein, convertido en cuartel general de la coalición en Bagdad tras la caída del régimen -y que los estadounidenses rebautizaron Puerta de los Asesinos-, cuando una camioneta Toyota blanca cargada con 500 kilos de explosivos estalló en medio de la fila de automóviles que esperaban para ingresar en el ex palacio.
El general de brigada Mark Hertling dijo que la explosión sobrevino “literalmente en el último punto al que un vehículo podía llegar sin ser detenido”, pero añadió que “las barreras del complejo absorbieron buena parte de la explosión”.
Sin embargo, las llamas de la deflagración consumieron de inmediato unos siete vehículos, y el temblor se sintió en edificios a más de dos kilómetros de distancia.
“La explosión fue tremenda. Mi coche empezó a arder inmediatamente y se convirtió en un verdadero horno. No sé cómo lo hice, pero logré escapar de aquel infierno”, relató, aún conmocionado, Jalal Alwan, un taxista de 31 años.
Por su parte, un iraquí que hacía cola frente al complejo, Ahmad Hassan, también se encontraba en estado de shock. “Bromeábamos y nos reíamos cuando se produjo la explosión. Fue gigantesca. La onda expansiva nos tiró al suelo e inmediatamente hubo un gran incendio y algunos soldados estadounidenses empezaron a disparar. Vi gente herida en el suelo gritando, pidiendo ayuda, desangrándose”, contó.
El atentado es el más mortal registrado en Bagdad desde los cometidos contra los locales de la Cruz Roja y contra cuatro comisarías de policía el último 27 de octubre, que causaron 42 muertos.
El ataque parece responder, además, a un esfuerzo de la resistencia por golpear lo más cerca posible al corazón de la autoridad norteamericana en Bagdad, un día antes del esperado encuentro de hoy en Nueva York entre el secretario general de la ONU, Kofi Annan; el administrador estadounidense de Irak, Paul Bremer, y una delegación del gobierno iraquí.
Uno de los puntos de la agenda de la reunión es el eventual regreso de la ONU a Irak, lo que desea la Casa Blanca para legitimar el proceso de transición, pero que es duramente criticado por la mayoría chiita del país. Según un alto funcionario estadounidense, que pidió el anonimato, el acto terrorista puede significar un aviso sangriento para convencer a la ONU de que desista de regresar a Irak. La organización retiró su personal después de un sangriento atentado, el 19 de agosto, que mató a 22 personas, entre ellas, Sergio Vieira de Mello, enviado especial de Naciones Unidas en Irak.
Terroristas extranjeros
En tanto, el Consejo de Gobierno iraquí atribuyó el ataque a partidarios del ex presidente Saddam Hussein e integrantes de la red Al-Qaeda, principalmente extranjeros.
“El gobierno de Saddam era terrorista, igual que Al-Qaeda, y todos son aliados”, afirmó el vocero de esa instancia de poder local, Hamidi al-Kasani.
A los recién llegados, infiltrados a través de las fronteras con las vecinas Siria e Irán -dos países a los que Washington responsabiliza de apoyar el terrorismo internacional-, se atribuyen sobre todo los atentados suicidas como el de ayer, que han proliferado en la posguerra y que antes no eran tan comunes entre los iraquíes.
El ataque de ayer reavivó las críticas de los precandidatos demócratas hacia la política exterior de Bush, sobre todo luego de que el número de bajas norteamericanas desde el inicio de la invasión a Irak, en marzo pasado, llegó a 500, este sábado, convirtiendo el conflicto en el más letal desde la Guerra de Vietnam.
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