OTRO BOCHORNO EN LAS LISTAS DE REUTEMANN
El ministro de Salud de la provincia, Fernando Bondesío, sumó el escándalo que le faltaba al cierre de listas de candidatos al admitir que nadie lo consultó para poner su nombre en la nómina de diputados provinciales que patrocina Carlos Reutemann. Durante una entrevista realizada por el periodista Leandro Miller, de LT3, Bondesío se contradijo en cuestión de pocos minutos. Primero afirmó: “No soy candidato”. Pero frente a las insistentes preguntas del conductor del programa A Tiempo para aclarar el tema, el funcionario terminó reconociendo: “Alguien me informó que me pusieron en una lista”. El episodio se inscribe en el bochornoso cierre de listas que, ley de lemas mediante, tuvo a mal traer al Tribunal Electoral, que hasta ayer a la tarde estaba procesando información referida a quienes competirán en las elecciones del 7 de setiembre.
El gerente de salud Fernando Bondesío –así gusta autodenominarse– dijo que no le interesa ocupar una banca en la Legislatura santafesina. “Cuando quieran me pueden bajar; a mí no me interesa”, lanzó, a pesar de que la lista fue escrita en forma personal por el gobernador y su candidato predilecto, Alberto Hammerly. Como para completar el cuadro, hasta ayer Bondesío desconocía el lugar de la lista que ocupaba: “No sé, dieciséis o diecisiete, no sé en que puesto”.
El ministro-gerente estuvo ayer al mediodía en Villa Gobernador Gálvez, donde inauguró obras de remodelación de un centro de salud provincial. Allí el movilero de LT3 lo puso al aire con el periodista Leandro Miller, quien quedó perplejo al escuchar al belicoso ministro de Salud explicar que no era candidato y que no le interesaba serlo. El diálogo se produjo de la siguiente forma:
—(Miller) Buenos días ministro. Están todos en campaña. ¡Es tremendo esto!
—(Bondesío) No, en campaña no. Ni bien llegué al Ministerio fui al Eva Perón. Después hablé con el gobernador y tomamos la decisión de empezar a reconstruir el hospital. Esto no es parte de una campaña, sino una lógica de gestión del Estado.
—Bueno, pero el tema de la caldera…
—(interrumpe)…Yo no soy candidato a nada.
—¿No está en la lista de diputados usted?
—No, no, no. Yo jamás autoricé que me pongan en esa lista. Me informaron que me habían puesto ahí, en una lista, pero no, no, no… Yo creo que soy una persona del Ejecutivo y mi función…
—(interrumpe Miller) ¿Pero usted se borró de esa lista?
—¿Cómo?
—¿Usted está borrado en esa lista?
—No me interesa estar en la lista
—Bueno, pero usted está en la lista, entonces es candidato. Yo no me quiero pelear con usted…
—Me pueden sacar cuando quiera, ¿eh?
—No, no. Yo no lo voy a sacar. ¡Si a usted lo aprecio!
—Me van a tener que pedir que firme, porque creo que tiene que haber un consentimiento de parte. Y no, no me interesa. Lo que quiero es trabajar… Pienso que Reutemann hizo una gestión fantástica, tuvo una reelección después de cuatro años de no estar y eso quiere decir que la gente valora…
—Eso está bien, ministro, pero me deja mal lo que me dice que es candidato pero no quiere ser candidato.
En ese momento se produce una interferencia en la línea telefónica. Cuando cesa, del otro lado se escucha a Bondesío riéndose de buena gana.
—Sí, sí, lo escucho entrecortado pero estoy adivinando lo que me dijo, la verdad que me deja sorprendido. ¡Lo pusieron de prepo entonces!
—Voy a trabajar para lo que vale. Y lo que vale es que el peronismo tiene una fuerza de transformación muy grande, que cuando ha sido gobierno ha hecho muchísimas cosas, grandes cosas. Ha tenido que ir cambiando de rumbo como lógicamente lo hace toda fuerza política de acuerdo al pragmatismo, a la necesidad, a la realidad y a lo que le reclama el pueblo. En ese sentido mi capacidad gerencial está a disposición.
—Si, está bien… ¿En qué lugar está en la lista, décimo?
—No sé. Creo que 16 o 17. No sé en qué lugar me han puesto.
—Bueno… en ese puesto no sale, no sale.
—No. (risas) Pero en algún lugar hay que estar.
—Gracias, ministro.
—Adiós.
Las afirmaciones de Bondesío suman descrédito a la lista de legisladores provinciales del ultrarreutemismo que desde un primer momento viene sufriendo cuestionamientos mayormente dentro de las propias filas justicialistas.
El hecho de que entre los veintiocho candidatos de la lista sábana de diputados provinciales haya al menos uno de ellos (integrante del actual gabinete de gobierno) que nunca dio su consentimiento y que, más aún, reconoce que no le interesa asumir ese cargo, se suma al polémico premio que significa la inclusión en el tercer lugar de esa misma nómina de Adriana Cavutto, la ex secretaria de Promoción Comunitaria de la provincia, quien en medio de las inundaciones de la ciudad de Santa Fe debió renunciar ante la detención por parte de la policía de una de sus íntimas colaboradoras a la cual se le encontraron materiales donados en su domicilio particular.
En realidad los enojos se multiplicaron cuando se conoció que el gobernador Carlos Reutemann puso en el primer lugar de la lista a su sobrino y actual legislador, Federico, con el objetivo poco inocente de que aporte en letras grandes y visibles el apellido Reutemann a la boleta.
ZABALZA AL ATAQUE
El socialismo no está dispuesto a ser acusado de “irresponsable” por haber pedido la derogación de la ley de lemas y volvió ayer a reclamar la necesidad de que Santa Fe cuente con un sistema electoral transparente. En este caso, fue el secretario de Gobierno, Juan Carlos Zabalza, quien salió a contestarle al gobierno provincial que “la ley de lemas es un tema que (el gobernador Carlos) Reutemann sólo toca por la presión que ejerce la inmensa mayoría de la opinión pública, testigo involuntario de tamaña agresión a la Constitución de nuestra provincia que, precisamente, consagra una forma de elección de autoridades diametralmente distinta a la que hoy nos rige”. Zabalza acusó al Partido Justicialista de “obligar” a los santafesinos a aceptar este sistema electoral, “que cuenta además con más el consentimiento expreso del doctor Usandizaga”.
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