OTRO CAPÍTULO EN LA PULSEADA DE FONDO
Y la reunión se concretará en medio de las negociaciones con los acreedores privados, un proceso que es seguido de cerca por el organismo.
Con todo, el titular del Palacio de Hacienda llega con tranquilidad al encuentro porque el capítulo fiscal lo tiene más que aprobado, ya que los números superaron las proyecciones realizadas el año pasado, cuando se firmó el entendimiento con el Fondo, tanto en materia de recaudación como de gasto, de superávit, inflación y comercio exterior.
Pero el talón de Aquiles de la estrategia oficial está en la marcha de la negociación del pasivo en default. Es que mientras el gobierno asegura que hubo adelantos en las conversaciones con los privados, en el organismo reclaman una menor quita a la deuda y presionan por una salida más rápida de la cesación de pagos. Si bien oficialmente el organismo insiste en que la misión que está en Buenos Aires es sólo técnica, el tema de la deuda no está fuera de la agenda.
Por su parte, el gobierno necesita el OK a la tercera revisión de las metas comprometidas en setiembre para mantener estable el frente financiero y evitar complicaciones a la reactivación económica.
Lavagna, quien pasó el fin de semana largo en Cariló, recibirá al encargado del caso argentino, John Dodsworth, y al director del Hemisferio Occidental del organismo, John Thornton, con la buena noticia de que el superávit fiscal de mayo fue de 3.500 millones de pesos, una marca récord.
Esa buena performance le permite a la administración acumular en lo que va del año un ahorro fiscal primario (sin el pago de los vencimientos de la deuda) de unos 9.100 millones de pesos, cuando para todo 2004 se preveían 10.500 millones. Adicionalmente, se espera que la recaudación de junio también alcance un monto significativo, cercano a los 10.000 millones de pesos, lo que completaría finalmente en el primer semestre el superávit acordado con el organismo para todo el año.
Sin embargo, junto a esa “buena noticia”, Lavagna tendrá que pedir al FMI varias dispensas o waivers por no haber alcanzado otras metas “no cuantitativas”. Los tres waivers previstos son por la demora en el tratamiento legislativo de la ley de coparticipación federal, por los atrasos en la selección de las consultoras que analizarán la situación de los bancos Nación y Provincia, y por el incumplimiento en la renegociación de los contratos con las privatizadas.
Pero por sobre el incumplimiento de estos temas, algunos de ellos considerados prioritarios por el Fondo, queda la incertidumbre dentro del Palacio de Hacienda sobre cuál será la posición definitiva que adoptará el organismo ante la renegociación de la deuda.
Durante los últimos 15 días, tanto el director gerente del organismo, Rodrigo Rato, como la vicedirectora, Anne Krueger, han hablado del tema ofreciendo posiciones que, en referencia a la renegociación de los 104.000 millones de dólares, muestran divergencias importantes.
Así, Rato consideró “esencial” que la Argentina alcance un acuerdo “con todos” los acreedores privados, pero también detalló que el organismo que preside “no interviene” en las negociaciones entre el gobierno y los bonistas. Más directa y fiel a su estilo resultó Krueger, quien advirtió que la Argentina no conseguirá inversiones en el futuro si no logra un acuerdo “satisfactorio”.
En Economía ya están acostumbrados a la dureza de la vicedirectora y salieron a contestar con cifras: la tasa de inversión se encuentra en torno al 18 por ciento del producto bruto interno, el nivel más alto junto con el récord de 1995.
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