OTRO DOMINGO VIOLENTO
Tres hombres resultaron heridos de bala en nuestra ciudad en el marco de otros tantos incidentes registrados en las primeras horas de hoy. Mientras, una mujer atormentada por la muerte de su hijo -víctima de un crimen perpetrado en las calles del barrio San Lorenzo el 31 de diciembre-, intentó quitarse la vida.
Esta mañana, poco antes de la siete, Néstor Zapata (52) llamó a la puerta de la casa donde vive su amigo Jacinto Miño (65). Ambos habían convenido salir a hora temprana para disfrutar una jornada de pesca. Sin embargo, quienes atendieron su llamado en la finca de calle Matheu 3900 fueron dos desconocidos quienes, sin mediar palabra, lo apartaron bruscamente del camino y lo hicieron blanco de dos disparos de escopeta.
Zapata, alcanzado por numerosos perdigones en el pecho, sería auxiliado y llevado al hospital público por una ambulancia del Servicio de Salud 107. Mientras eso ocurría los integrantes de la primera comisión que llegó al lugar del hecho comprendieron enseguida que Miño también atravesaba por un momento difícil.
Así fue que en el interior del inmueble hallaron al dueño de casa atado de pies y manos. Miño, una vez liberado de las ataduras, refirió a los uniformados que los desconocidos que habían disparado contra su amigo Zapata lo habían reducido y despojado de unos 700 pesos en efectivo.
Fuentes de la Unidad Regional I dijeron que Zapata permanece internado en el hospital Cullen en tanto, por jurisdicción, instruye las actuaciones del caso la Subcomisaría 3a. del barrio Las Flores II.
PUEDE PERDER UN OJO
En la madrugada, ante las puertas del Hospital Iturraspe, personas desconocidas abandonaron a un hombre que presentaba una herida de bala en el rostro.
El herido cuya visión está en peligro -alguna munición le dio en un ojo-, fue derivado para su atención al hospital José María Cullen adonde ingresó alrededor de la 1.30.
Después, fuentes policiales dijeron que el hombre es un vecino del barrio San Pantaleón y arriesgaron que su estado podría tener relación con un recio enfrentamiento armado que dos bandas antagónicas sostuvieron poco después de medianoche en calle Perú entre Estrada y Solís.
No obstante, la compañera del herido habría dicho a la policía que éste había salido de su casa “para hacer unas compras”, cuando fue baleado por alguien que formaba en un grupo de desconocidos.
GRACIAS POR EL FUEGO
Por otra parte, cuando esta mañana caminaba en dirección a su casa, dos adolescentes asaltaron a un vecino de Santa Rosa de Lima.
En Suipacha y Roque Sáenz Peña dos menores pidieron fuego a Raúl Rodríguez (56) y, cuando éste buscaba un encendedor en el bolsillo lo abatieron, aplicándole un golpe de culata en la cabeza.
Enseguida lo despojaron de la billetera que contenía algo de dinero y documentos personales y por fin, antes de retirarse del lugar, le dispararon hiriéndolo de bala en una pierna.
Rodríguez, por sus medios, llegó a la Seccional 4a. de policía para pedir ayuda y denunciar lo sucedido. El hombre fue socorrido por los policías y ahora es asistido en el hospital José María Cullen.
DRAMÁTICA DERIVACIÓN
Una mujer de 47 años, madre de un joven cobardemente asesinado en las calles del barrio San Lorenzo días atrás, intentó quitarse la vida arrojándose al vacío desde el balcón de un tercer piso.
El dramático suceso se produjo ayer a la mañana en un complejo habitacional Fonavi de nuestra ciudad.
La mujer, que atraviesa por un profundo estado depresivo, sufrió golpes y fracturas en ambas piernas y ahora es asistida en un hospital público.
Los investigadores del crimen -el joven era hijo de un policía y fue ejecutado desde un vehículo en marcha-, dijeron que la pesquisa está orientada y que en consecuencia ya están tras los pasos de los asesinos.
N.N.
Un hombre de unos 40 años que conducía una bicicleta balón perdió la vida al ser arrollado por un automóvil, un Peugeot 504 a cuyo volante se encontraba Diego Bordesio, de 26 años de edad. El accidente ocurrió ayer a la tarde en avenida Facundo Zuviría a la altura de calle Hernandarias y la policía trabaja en procura de establecer tanto la identidad del occiso como las circunstancias determinantes del fatídico percance. El fallecido, de piel trigueña, usaba barba y vestía una remera azul y pantalón oscuro.
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