OTRO MENOR MUERTO TRAS UN INTENTO DE ROBO
Un adolescente de 17 años murió ayer a la madrugada tras recibir dos balazos de parte de un efectivo del Comando Radioeléctrico en la zona oeste de la ciudad. El episodio presentaba anoche algunas aristas confusas debido a que las versiones brindadas por la policía y los familiares del joven muerto eran contradictorias. Es que desde la Unidad Regional II se asegura que la muerte fue consecuencia de “un tiroteo” entre el menor, que escapaba tras un intento de robo, y el agente. Pero allegados al chico muerto sostuvieron con firmeza que “no estaba armado”.
Más allá de las diferentes versiones que acechan sobre el mismo caso, lo concreto es que Marcos Luna, de 17 años, fue alcanzado por dos balas policiales que le perforaron el glúteo y el abdomen. Ocurrió en inmediaciones de Campbell al 3300, desde donde el menor fue trasladado en un móvil policial al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez alrededor de la 0.30, para fallecer poco después.
Según la versión policial, todo comenzó con un intento de robo sufrido por un matrimonio y su pequeña hija de dos años. Desde la comisaría 19ª se indicó que David A. estaba guardando su Ford Falcon en el garaje de la casa de su abuela, en Cullen al 3200, cuando fue sorprendido por dos jóvenes: uno portaba un arma de fuego y el otro un cuchillo.
Fuentes de la Unidad Regional II de policía agregaron que David, de 27 años, resistió el robo y alcanzó a forcejear con los maleantes, aún con su niña en brazos. El vocero indicó que uno de los ladrones gatilló su arma pero la bala no salió, mientras que el otro intentó acuchillar al joven, quien pudo esquivar los ataques. Frustrado el robo, los delincuentes huyeron.
El relato de la policía sostiene que, pasado el mal momento, David alertó sobre lo sucedido a una patrulla del Comando Radioeléctrico que atinó a pasar por el lugar. “La víctima del intento de robo -relató el titular de la comisaría 19ª, Edgardo Peruzzi- subió al móvil e hicieron un rastrillaje por la zona. En Campbell al 3300 observaron a dos individuos con las características similares a las aportadas por la víctima, se les dio la voz de alto, pero éstos trataron de escapar. Un policía bajó del auto y entonces uno de los delincuentes le disparó. El efectivo respondió y el que había tirado cayó al piso malherido”.
Peruzzi confirmó que el “delincuente abatido portaba un revólver calibre 22” y que fue alcanzado por un disparo en el abdomen y otro en el glúteo -aunque faltaba esperar los resultados finales de la autopsia- y que había llegado “muerto al hospital”. Asimismo, el comisario afirmó que “el fallecido contaba con antecedentes por robo y robo calificado” y que se continuaba buscando a su cómplice, que habría huido por los pasillos de una villa miseria de la zona.
“No estaba armado”
En la otra vereda del hecho, dolor y desazón eran los sentimientos de los hermanos del menor muerto, Rafael y Miguel Luna. Al igual que el resto de la familia, se sentían envueltos en un mar de dudas a partir de los testimonios de gente que vio morir al muchacho y que en poco coinciden con la versión policial. Por ejemplo, se basaban en lo que les contó la novia de Marcos, también menor, quien según la familia estaba con el pibe cuando éste cayó herido por las balas policiales.
Rafael tiene 32 años y vive en Saavedra al 6200, a media cuadra de donde murió su hermano menor. En ese lugar, en Campbell al 3400, vive Miguel, de 34. Ayer al mediodía, mientras esperaban que les entregaran el cuerpo de Marcos para velarlo, los Luna plantearon sus dudas sobre la muerte del chico, que “tenía antecedentes, pero nunca estuvo armado”.
“El estaba en la casa de Miguel -contó Rafael- y salió con su novia para comprar algo para comer. Según contó la chica, también iba un amigo, pero yo no sé quién es. De pronto vieron pasar a alguien corriendo y a un hombre en moto que los perseguía. En ese momento apareció un patrullero y un policía quedó frente a mi hermano y le tiró. El cayó y la novia se le fue encima para ver cómo estaba, pero los policías la sacaron de los pelos y le empezaron a pegar a Marcos”.
Según le dijeron a los hermanos Luna, el hombre que pasó en moto sería un policía de civil al que “otros muchachos” le habrían querido robar la moto. “Dicen que a ese pibe que corría se le cayó el arma que después terminó puesta en las manos de mi hermano”, señaló Rafael, convencido de que la muerte se debió a una confusión.
La aparición en escena de esa moto con un agente de civil al manubrio no figura en la versión de la policía, pero los Luna afirman que varios vecinos dieron cuenta de ella. Pero además Rafael quiso destacar que su hermano fue trasladado al Clemente Alvarez en un móvil policial “sin esperar” que llegara una ambulancia. “En el hospital un médico me dijo que Marcos había llegado muerto con heridas de bala y una contusión arriba del ojo”.
Otro dato llamativo para los Luna surgió a partir de una conversación informal entre policías que, dijeron, ellos mismos escucharon en la comisaría 19ª alrededor de las 3 de la madrugada. En la charla, un policía contaba que había “bajado” al adolescente. A los familiares les pareció que se referían a una supuesta confusión. “No hablaban de que hubiera habido un tiroteo”, dijo Miguel.
Ayer los Luna recibieron distintos testimonios de vecinos acerca de cómo murió Marcos, muchos de las cuales aportaban datos que no constaban en la versión policial. Para saber la verdad, habrá que esperar la investigación que llevan adelante el juzgado de Instrucción Nº10, la comisaría 19ª y la División Judiciales de la policía rosarina.
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