OTRO MILITAR ANTE LA JUSTICIA.
El testimonio del militar retirado del II Cuerpo del Ejército publicado en la edición de ayer de El Ciudadano provocó el pronunciamiento de militantes de derechos humanos y familiares de desaparecidos, que ratificaron la necesidad de que la reconstrucción de lo sucedido durante la represión debe hacerse también a partir de los relatos los militares. La abogada de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y patrocinadora de las causas por la Verdad Histórica que llevan adelante familiares de desaparecidos, Matilde Bruera, solicitará a la Justicia Federal que cite a declarar a Néstor Incide, el suboficial retirado que reconoció la existencia de los centros clandestinos de detención y de torturas, en el marco de los juicios por la Verdad Histórica que siguen abiertos para que “aporte su testimonio y profundice la información que dice conocer por haber estado en actividad en ese período”.
Bruera señaló que en la entrevista, Incide “hace un reconocimiento público de varios puntos que, aunque ya fueron probados, ratifican la existencia de un plan represivo que fue ejecutado por el Estado”.
“Hay elementos salientes dentro del testimonio sobre los que necesitamos saber más. Es llamativo que hable de requisas a los centros clandestinos cada quince días, eso implica que había mucha gente circulando por allí porque no iban a requisar siempre a los mismos. Además queremos preguntarle los nombres de quienes estaban en los centros, los que hacían de ‘nexo’, es decir los que le llevaban los objetos personales de los detenidos a los que confeccionaban los informes”, señaló de defensora.
Las causas abiertas en la Justicia federal están hoy todas en manos del juez Omar Digerónimo , que tiene a su cargo actualmente los juzgados 3 y 4 de los Tribunales Federales de Rosario, por el ascenso a camarista del magistrado Carlos Carrillo.
Bruera aclaró que Incide será citado a declarar como testigo “porque si bien tiene todo el derecho de decidir qué dice y que no en sus declaraciones públicas, ante la Justicia, como cualquier ciudadano, está obligado a declarar”.
La abogada destaca el valor del testimonio “porque, hasta ahora, los juicios por la verdad han avanzado gracias al trabajo de investigación que llevan adelante los familiares de las víctimas y los organismos de derechos humanos y es evidente que este hombre reconoce la existencia de un plan sistemático y no es un dato menor que esto lo reconozca un militar”.
La misma visión sobre el testimonio de Incide tiene la directora del área de documentación del Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), María Cristina Caiati, para quien “las declaraciones sirven para armar las pieza del rompecabezas al que le falta el relato de los militares”. Si bien Caiati señala que “lo idea sería que el militar dijera los nombres de sus compañeros, es valioso en sí mismo porque rompe el pacto de silencio que se mantiene hasta hoy”. Con respecto al anuncio de Bruera de que le pedirán al juez que lo llamen a declarar, señaló que concuerda con esa petición para intentar profundizar un poco más en sus declaraciones. La integrante del Cels subrayó que el testimonio“contribuye a atar cabos sueltos y sirve para tratar de reconstruir lo sucedido en los campos”.
El director del Museo de la Memoria valoró el debate abierto.
Para el director del Museo de la Memoria, Rubén Chababo, la entrevista publicada ayer en El Ciudadano, “contribuye a abrir un debate que la sociedad argentina aún se debe”. “¿Cómo es posible que alguien que justifica la tortura y el fusilamiento comparta el colectivo todos los días con la gente común?”, dice Chababo que pensó al leer el testimonio del suboficial mayor retirado Néstor Incide.
“Cuando leí «La versión negada» (el título de la entrevista), me dio la impresión de que esta persona habla como si se tratara de un paseo por el pasado. Parece no tener conciencia de arrepentimiento o una mirada crítica hacia lo sucedido”, señaló.
Los puntos que el funcionario municipal señala como preocupantes del testimonio de Incide son las consideraciones que hace el militar retirado acerca de que “no habría que haber empleado el método de la desaparición sino que habría que haberlos fusilado”, cuando –según analiza Chababo– “en realidad, si ellos (los militares) pertenecían a una fuerza del Estado lo que tendrían que haber hecho es poner en marcha los tribunales que para eso existen y llevarlos ante la ley”. Para el director del Museo, de esta afirmación se desprende que Incide “critica sólo el método y eso es algo monstruoso”. Con referencia a otra parte de la entrevista en la que Incide reivindica los tormentos en situaciones de guerra, Chababo señala que “si bien se sabe que en muchos países del mundo se aplica la tortura, aún en democracia, desde la condición humana más elemental es repudiable y no merece discusión. Yo apuesto por la vida. Podemos tener diferencias ideológicas pero no defiendo la muerte, la tortura ni los fusilamientos”.
Más allá de los cuestionamientos al pensamiento que defiende Incide, el funcionario menciona la importancia de poder “leer lo que esta gente dice y tiene en su cabeza”. Y sostiene que “es importante que existan estos testimonios para reconstruir la memoria histórica. Primero, porque uno puede conocer el perfil psicológico, pero además porque puede desmenuzar las justificaciones como cuando uno lee textos como el de Hanna Harendt sobre el juicio al oficial nazi Adolf Eichmann. Me parece interesante escuchar cómo este tipo de ciudadanos comunes pueden justificar actos vergonzosos para la condición humana”.
Con respecto a la referencia a la teoría de los dos demonios –en la que se equipara el accionar de las Fuerzas Armadas con el de los grupos guerrilleros –, Chababo señaló que “hay una equivocación si piensa que desde los que pretenden verdad y justicia se reivindican las acciones de los grupos insurgentes terroristas. Están equivocados; no las reivindico”.
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