OTRO ROUND ENTRE LA IGLESIA Y EL GOBIERNO
Tucumán es una provincia “amiga” del presidente Néstor Kirchner. Tuvo allí un masivo recibimiento ayer: encabezó un acto político multitudinario, posible preludio de un triunfo electoral. Pero la homilía del tedeum por el 189° aniversario del Día de la Declaración de la Independencia no fue un trago fácil de digerir para el Gobierno: el arzobispo de Tucumán, Luis Villalba, puso de relieve la “congoja” por las “heridas” aún abiertas de “la exclusión de la sociedad por la pobreza, debido, fundamentalmente, a la desocupación”. Y también fustigó las posiciones a favor de la legalización del aborto.
El gabinete nacional en pleno y el jefe del Estado respondieron como si el mensaje no se aplicara al gobierno actual, sino a los anteriores, o al país que encontró Kirchner al asumir, según se aseguró a LA NACION. Delante del jefe del Estado, el obispo describió las heridas que atormentan: la de la falta de trabajo en las familias, de salud y de educación; la penuria de la juventud sin esperanza y la ancianidad desprotegida. También Villalba aseguró que “está herida la política por la pérdida de credibilidad”.
Dos veces le preguntaron a Kirchner su opinión sobre la homilía y en ambas cambió de tema: “Estoy muy feliz de estar en Tucumán”. Traducido: no le había gustado y no iba opinar.
En la comitiva sobrevolaba cierto malestar porque Villalba no hizo reconocimiento alguno de mejoras en la economía desde la crisis de 2001. Y argumentaron que citó dos pasajes de documentos episcopales de 2002 y marzo 2003, previos a la asunción de Kirchner. Alberto Fernández, consultado por LA NACION sobre la “falta de credibilidad en la política”, respondió: “Me parece que en algún momento eso ocurrió. El hizo dos citas de los obispos, de 2002 y 2003, que tal vez no sean tan aplicables hoy en día”. Y aseguró: “Me parece que mucho de la credibilidad en la política se ha recuperado. Pero es la visión de monseñor, y está bien”.
Ofuscación
Ante la misma pregunta, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, se puso serio. “Habló de todo, no sólo de eso. Escuchás lo que querés, nada más. Habló de la sociedad, en la que están los periodistas también. De todo: no mires solamente a los políticos, para que yo tenga que contestártelo, habló de todo”, dijo visiblemente ofuscado.
Agregó que la situación que describió Villalba correspondía a antes de marzo de 2003. “Estamos haciéndonos cargo de esa Argentina que él menciona para transformarla”, aseguró.
Un comentario que flotaba en el ambiente era que Kirchner había logrado evitar la homilía crítica del arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, el 25 de mayo último, por el Día de la Revolución de Mayo -trasladó el festejo a Santiago del Estero-, pero tropezó con la de Villalba, la menos esperada.
Sucede que el mensaje había sido duro en extremo. Villalba evocó sus visitas pastorales por el interior y dijo: “En todas partes encontré un panorama desolador”. Aseguró sentir “congoja cuando constatamos que tantos hermanos no llegan a cubrir las necesidades primarias básicas”.
Agregó que “están heridas las familias, porque el padre carece de trabajo y de remuneración digna”; “la salud, por una atención cara e insuficiente”; “la educación, por docentes mal pagos”; “la juventud, por la pérdida de esperanza”; “la ancianidad desprotegida”, y “la Justicia, por la pérdida de confianza”. Además, el arzobispo sentenció: “Padecemos una crisis no sólo económica y política, sino fundamentalmente moral: la causa de estos males es de orden moral”.
Villalba abogó por una “patria más solidaria, más justa, más humana” y ante la mirada circunspecta de Kirchner convocó a “no anteponer intereses personales o sectoriales”, en una sutil referencia, quizás, a las peleas internas en el PJ.
Aseguró también, en una advertencia severa al Gobierno, que “la patria se edifica con cimientos queridos por Dios”, como “el valor de la vida desde su concepción hasta la muerte natural”. Se entendió como una condena a los proyectos de despenalización del aborto que, de tanto en tanto, se esbozan desde el oficialismo.
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