OTROS PIBES, OTROS DESAFÍOS
Argentina ya esta en Turku desde el jueves y eso de ver el sol a las 22.30 ya es sólo una anécdota. Los pibes del Sub 17 que mañana arrancan su participación en el Mundial de Finlandia ahora se sorprenden con detalles de la organización —ninguno librado al azar— y nada más. Las maravillas climáticas que ofrece esta ciudad y todo lo que la rodea, como los 177.888 lagos desperdigados a lo largo del territorio, son parte de las historias que podrán contar más adelante. Ahora, la mente esta puesta en el fútbol, en los entrenamientos y en soltarse para jugar.
Lo cierto es que el equipo que dirige Hugo Tocalli llega a este Mundial con la premisa de siempre: “Intentar jugar los 7 partidos que se pueden disputar en caso de llegar a la final. Ese es el objetivo, después, si se puede, terminar lo más arriba posible”, según palabras del propio DT que ve como candidatos a “Camerún, España, Portugal, Brasil y Argentina”.
Claro que este Mundial ya arranca con un par de características más que interesantes. La primera, la principal además, es que la final se jugará en una cancha de césped artificial. Será la primera prueba para ir insertando una idea de la FIFA: la de jugar muchos partidos en esa clase de superficie, sobre todo en lugares del mundo donde el clima invernal —como aquí en Finlandia— hace imposible jugar porque los campos no aguantan. Ese será uno de los puntos para analizar en el campeonato.
Otro dato no menor, al menos para los argentinos, es que las 4 delegaciones del grupo —Argentina jugará con Nigeria, Costa Rica y Australia— están en el mismo hotel, el Scandic Marina Palace, algo a lo que el equipo argentino le escapa por una cuestión de orden interno. Y el otro punto a observar, como siempre, es la edad de algunos de los pibes africanos. Aquí, al cruzarse en los pasillos del hotel con algunos jugadores nigerianos, dan ganas de tratarlos de señor, ninguno parece de 16 años. Ni de casualidad. Habrá que lidiar con eso ya que parece no tener solución por mucho que siempre sea el tema de cada confrontación FIFA.
Lo que se espera, como es costumbre en esta categoría, es que los equipos no tomen tantos recaudos defensivos. Tocalli le explica a Clarín: “Ahora están ansiosos y es normal. Hay que ver como reaccionan. Pero es cierto, estos chicos son más reacios a la hora de defender y más aptos para ir al ataque por una cuestión de edad. Aunque una ventaja que le veo a esta Selección argentina es que son pibes muy duros y tácticamente muy disciplinados”. La media de goles por partido desde Ecuador 95 no bajó nunca de tres por partido.
Ya quedan horas para el gran debut. El rival será Australia, es cierto, pero el otro serán los nervios. Como cada vez que chicos de apenas 16 años se enfrentan a desafíos como estos. Aquí, el clima de Mundial se vive casi en cada esquina con saludos permanentes de los aficionados sorprendidos por ver tanto piberío junto en las diferentes delegaciones. Expectativas hay. Argentina está. Ya consiguió el título en Bolivia. El primer sudamericano de la historia en una edad siempre esquiva. Ahora nadie habla de campeón, pero las ilusiones, como siempre, están.
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