PALABRAS ANDANTES
“Vocación de andar buscando
una causa, una razón,
la palabra más certera
que me copie la emoción”
Carlos “Negro” Aguirre
HACIA UNA NUEVA TRADICIÓN ORAL
Nadie olvida una buena historia. Las palabras se tejen en imágenes, las imágenes en recuerdo. El recuerdo permanece escondido y algunas veces se asoma por algún laberinto de la memoria, hasta que un día, mientras nos atamos los cordones de las zapatillas o nos cepillamos los dientes, aparece, palpitante aquella historia. “Ah, si, me lo habían contado”.
Y es que antes que la escritura sobre piedras, antes que las señales de humo, las palomas mensajeras y los mensajes de texto, el hombre habló. Miró a los ojos a un semejante y le contó una historia. Y unos a otros fueron creando en sus palabras la memoria colectiva: el único equipaje que pudo sobrevivir traslados infinitos, tiempo, caminos. Sin embargo, la tradición oral no es exclusiva de las civilizaciones que no conocieron el papel. “Los docentes, narradores, artistas, una ama de casa, un padre de familia: todos debemos preocuparnos por volver creíble nuestra palabra y crear la nueva tradición oral. No podemos pensar que la tradición oral es sólo del pasado. Lo que nuestros hijos pueden contar de nosotros, también lo es”, explicó Armando Trejo Márquez, Profesor conferencista y Narrador Oral Escénico que hace 20 años se vincula incesantemente con la narración oral y escénica en distintos países de Latinoamérica y España.
CONTRACORRIENTE
El arte de narrar ha acompañado el devenir del tiempo y la acción del hombre, y continúa siendo imprescindible en la realidad latinoamericana actual, para generar una comunicación más democrática y equitativa, donde los protagonistas no sean sólo los medios de comunicación masiva, sino fundamentalmente, las personas.
“Para nosotros el arte de narrar es una provocación. Nos da la capacidad de expresar y comunicar lo que pensamos, sin caer en esa masa manipulada, que es lo que hacen los medios, logrando que uno piense lo que ellos quieren. Son medios de información, pero no de comunicación, porque no dan espacio a la interacción, son procesos cerrados. Nosotros tomamos a esa persona que nos escucha como un interlocutor con la libertad de que participe. Y eso tiene que ver con nuestra manera de ver el mundo”, opina Trejo Márquez.
Sin embargo, reconoce las limitaciones de su trabajo. “Ante la interferencia de los medios no nos estamos dando esa posibilidad. Es un trabajo contracorriente porque los medios son muy poderosos e influyentes, ante nuestro trabajo que es tan humilde porque es sólo nuestra palabra.”
En este sentido, el narrador agregó las diferencias que existen entre los diferentes mundos que ha conocido en su camino. “En América Latina, puede influir positivamente que al tener mayor índice de pobreza no hay tanta cantidad de televisores, ni tantos videojuegos, entonces la calidad puede volver a la palabra”. Todos los países latinoamericanos – según Armando Trejo Márquez- siguen la misma tendencia, pero se puede establecer una diferencia entre los pueblos urbanos y los de provincia o rurales. “Todavía encontramos una mayor disposición de ciertos públicos que no están tan invadidos de lo audiovisual para poder atenderte. En países más desarrollados como los europeos en donde su confort y nivel de vida es más alto, tienen dificultades en cuestiones como la comunicación humana. Ellos demandan imágenes no imaginario. La televisión los está aniquilando”.
IR CON EL CUENTO
El cuento ha sido desvalorizado por considerarse “cosa de niños”. En nuestra sociedad, la narración de historias está ligada a una errónea concepción. “La capacidad de sorprenderse, emocionarse y divertirse no es sólo de los niños. El joven y adulto cree que el cuento es para niños. Entonces, si tú vas con un cuento que no está pensado para jóvenes estás alimentando esa creencia. Nosotros trabajamos mucho sobre la selección del cuento y las imágenes, cosas que determinan que está pensado para un público en particular. Yo debo ser respetuoso de sus edades, intereses y circunstancias. Uno cuida cada palabra, cada pausa, para que cada uno sienta que se lo está contando a él.”
Sin embargo, no es fácil revertir tantas creencias y falsos mitos en torno al cuento y la narratividad. De hecho, entre sus clásicas bromas y la infinita capacidad de captar la atención de sus interlocutores, Armando Trejo Márquez, aseguró que hablar en público es el tercer miedo del hombre, sólo antecedido por el miedo a la muerte en primer lugar y a reencarnarse en algo que no sea de su agrado, en segundo lugar.
El cuento sólo para niños, pánico escénico y una invasión mediática vertiginosa. ¿Qué espacio le queda al cuento? ¿En qué silencios se inscriben las palabras?.
Aparentemente, la única esperanza es comenzar por el principio, “había una vez” un niño. Y la tarea que como bien señaló este mexicano lleno de historias, es de todos: “A un niño, tú le enseñas a comer, a andar en bici, a usar los cubiertos…pero cómo le enseñas a imaginar: no con imágenes, sino provocando que sea cocreador de sus propias imágenes”.
SANTA FE, CAPITAL DEL CUENTO
En cada rincón donde llega este movimiento de palabras, iniciado hace más de 30 años en Cuba por Francisco Garzón Céspedes, se abren nuevos caminos. Santa Fe, no es la excepción.
“Empezamos a trabajar en el año 1998, cuando se instaura la delegación en la Argentina. La particularidad es que aquí no está en la capital de la República sino en santa Fe, porque fue una de las provincias que más acuñó el compromiso de la palabra”, comienza a relatar Marcela Sabio, Delegada de la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica y Directora Ejecutiva de sus eventos en Argentina.
“Empezamos por traer a Francisco Garzón Céspedes, en el año 99. Fue la primera vez que estuvo en Santa Fe. A partir de ahí hicimos la primera muestra iberoamericana. Es bienal, por eso este año es la cuarta”.
Sin embargo, hasta ese entonces desconocían la magnitud del fenómeno y las características peculiares que desarrollaría en nuestro país. “En un principio, atendía las necesidades de jóvenes y adultos, porque somos los más desprotegidos en este sentido. La Argentina es uno de los pocos países donde no existe la cátedra de oralidad. En nuestro público, además, se da una característica: el adulto no se desprende de los niños porque tiene en el inconsciente que el cuento es para niños. Entonces empezamos a crear instancias con chicos, pero era tal la demanda que creamos el festival que se hace todos los niños Cuentoquetecuento. Este año esta la cuarta muestra y el tercer festival….y son simultáneos”, explicó Marcela.
Comunas, Municipalidades e instituciones de la provincia y el país fueron sumándose a estas iniciativas. Y este año, pidieron a los organizadores una extensión en Buenos Aires, en el mismísimo Teatro Nacional Cervantes. “Contar con Santa Fe”, va llegando a todo el país y tomando el nombre de la provincia donde se realiza. “Contar con…”, ya se completa con Rosario, Cayastá, Helvecia, Rincón, Coronda, Buenos Aires y otra decena de provincias, localidades y ciudades.
Finalmente, las palabras y las historias continúan su camino, a contracorriente, pero sin detenerse. Los narradores siguen intentando contagiar y enseñar su oficio, porque al fin y al cabo, es una manera de encontrarnos. En palabras de Armando Trejo Márquez: “El teatro representa lo que pasa en la vida y esa es su magia. En el cine se lo ve. La literatura es una de las formas más supremas de apelar al imaginario. Pero nada de eso puede sustituir a la fuerza que tiene un ser humano contándole a otro, ver en los ojos del otro la historia que te cuenta nada lo sustituye”.
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