PALIZA DEL SOCIALISMO EN ROSARIO
Por partida doble. Al triunfo de Hermes Binner el socialismo volvió a sumar ayer otra victoria en la elección de concejales de Rosario alzándose con siete de las 11 bancas puestas en juego y afirmando la gestión del intendente Miguel Lifschitz.
Con el 99,12 por ciento de las mesas escrutadas, la lista encabezada por el debutante Horacio Ghirardi, subsecretario municipal de Gobierno, obtuvo el 44,9 por ciento de los sufragios (210.268 votos), doblando holgadamente al justicialismo que sumó el 19,02 por ciento (88.875) y cuadruplicando la adhesión del ARI que terminó tercero con el 11,23 por ciento (52.487 sufragios).
De esta manera, de las cuatro bancas restantes tres van para el justicialismo y una para Carlos Comi (ARI). Al partido de Héctor Cavallero, ex intendente de Rosario (1989-1995), el resultado le negó el último escaño por algunas décimas: no llegó al cinco por ciento del total.
No fue una elección más: el Partido Socialista, por primera vez desde que gobierna la ciudad -proceso que inició en 1989-, derrotó al justicialismo en todas las seccionales. Eso nunca había ocurrido ya que históricamente se repartieron 11 territorios para cada uno (de la primera a la décima, con el agregado de la 15ª, iban para el PS en tanto el PJ teñía de su color a las restantes, las más lejanas de los bulevares).
La del justicialismo fue la peor elección para concejales en la era democrática inaugurada en 1983: ayer, se dijo, sumó casi 89.000 votos que hicieron el 19 por ciento cuando dos años atrás había contado 130.000 (29 por ciento); 120.000 (29 por ciento) en el 2001; 168.000 (33 por ciento) en el 99; 115.000 (24 por ciento) en el 97; y 191.000 (39 por ciento) en 1995.
Una grata sorpresa
La plana mayor socialista, instalada en el Hotel Ariston (Pueyrredón al 700), hizo sostenido el festejo desde las 19 hasta cerca de las 21.30 cuando aparecieron primero el intendente Lifschitz y el postulante Ghirardi, y luego el gran triunfador de la jornada, Hermes Binner.
Los propios dirigentes del PS se sorprendieron por la magnitud de la ventaja: habían comenzado con los primeros datos proyectando el ingreso de seis concejales -en un pronóstico que parecía demasiado optimista- y antes de las 22 confirmaron la obtención del séptimo.
Como bien expresó la consagrada diputada Silvia Augsburger a La Capital: “Con honestidad lo digo, nunca creíamos superar los seis concejales en Rosario. Veíamos bien la marcha de la campaña pero este dato no lo pensábamos”.
A dos años de iniciada la gestión del intendente Miguel Lifschitz, la ciudadanía pareció extenderle una aprobación de manera generosa: él, que había surgido de una elección reñida superando por apenas un punto al peronista Norberto Nicotra, se sentía con facultades para interpretar los resultados como un claro aval y respaldo a su gestión.
Algunos datos para clasificar. Primero, que gracias a la apabullante victoria socialista el radical Jorge Boasso quedó consagrado concejal (iba sexto en la lista después de pelear en la interna). Segundo, al justicialismo se le fugaron en dos meses más de 50.000 votos que tendrá que analizar para dónde fueron: había sumado 143.000 en las internas del 7 de agosto que consagraron a Osvaldo Miatello y ayer terminó, como se dijo, con casi 89.000 llevando el nombre del mismo Miatello.
Entre paréntesis, vale la comparación con las internas: Ghirardi había obtenido casi 130.000 y ayer 210.300; Comi 37.500 y ayer 52.500. Ambos ganaron, el único que perdió (y muchísimo) fue Miatello.
Tercer dato: esta fue la primera elección a concejales sin ley de lemas luego de 16 años (la última había sido en 1989) y quedará para el análisis cuánto le costó al peronismo el cambio de sistema electoral que supo implantar en 1990.
Cuarto, retomando el comportamiento según los barrios: el oficialismo en escasas cuatro seccionales (17, 19, sub 1ª y sub 2ª) sacó menos del 40 por ciento aunque arañándolo. En todas las demás cosechó del 40 por ciento al 49 por ciento con los picos máximos, precisamente, del 49 por ciento, en la 1ª, 2ª, 3ª, 5ª, 7ª y 8ª. El voto estuvo sostenido de manera más pareja, como nunca.
El socialismo, además de proclamar que sabe gobernar, podría decir también que anida encuestadoras que le proporcionan datos bastante certeros. Las licenciadas Nora Ventroni y Vanina de Jesús (a quienes luego se las vapuleó al saberse que eran empleadas de la Municipalidad) establecieron en un trabajo firmado 10 días atrás que la ventaja en Rosario se extendía a casi 28 puntos en favor de Binner, con un Frente para la Victoria al que le costaba superar los 20 puntos. Casi tal cual.
Rosario, un bastión
No es un dato para tomarlo con liviandad. Si algo se escuchó ayer en los comandos de campaña rivales, leyendo los resultados, fue lo que se resumió en la siguiente frase de un principal operador del justicialista Agustín Rossi: “Evidentemente tienen una radiografía clara de lo que es el municipio. Mucho más precisa de lo que el resto cree. Han convertido Rosario en un bastión y hoy nos dieron una paliza abrumadora”.
El Concejo que se armará a partir del 10 de diciembre, cuando juren quienes fueron elegidos ayer, no sólo será más reducido (22 bancas cuando cuatro años atrás eran 42) sino menos disperso en el abanico de partidos. Quedará un bloque socialista formado por 11 concejales; otro justicialista de seis, dos radicales, dos del ARI y un representante del cavallerismo.
El oficialismo mandará con menos trabas. Quienes entraron por el justicialismo son Ghirardi, Daniela León, Pablo Colono, María Jasienovicz, Juan Rivero y Miguel Pedrana. Por el peronismo, Miatello, Peressotti y la sindicalista Miriam Abt. Comi, del ARI. Boasso irá al bloque radical con Néstor Trigueros.
A propósito del partido de Héctor Cavallero, que se queda con una sola banca hasta el 2007, fue uno de los que más sufrió la purga en los últimos años, participando en alianza o no -como este caso- con el PJ. De contar con ocho concejales media década atrás hoy conserva una única banca. Se podría decir que casi perdió todo. Su vencedor en la interna socialista a mediados de los 90, antiguo colaborador suyo, Hermes Binner, anoche se hizo conocido en casi todo el país.
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