PAMI: EL GOBIERNO CADA VEZ MÁS CERCA DE LA INTERVENCIÓN
El presidente Néstor Kirchner parece cada vez más decidido a intervenir el PAMI, ya que considera que existen una gran cantidad de obstáculos para avanzar en el reordenamiento de la obra social de los jubilados.
Si bien en el Gobierno ayer hubo un silencio absoluto respecto al tema, trascendió que vinculan esos obstáculos a la acción de algunos de los representantes de los jubilados en el directorio del PAMI y a uno de los tres sindicatos que representan a los trabajadores de la obra social.
En rigor, hasta ahora, Kirchner fue avanzando en el tema del PAMI con una escalada de medidas. Comenzó por el reemplazo de los representantes del Estado por dos hombres de su confianza: Juan González Gaviola y José Granero. Después empujó a la CGT a la sustitución a Domingo Petreca y Reynaldo Hermoso. Y finalmente hizo que el Congreso aprobara una ley que le da al Gobierno la posibilidad de intervenir el PAMI. Todo esto planteado, entre otras cosas, como una pelea con el sindicalista Luis Barrionuevo, a quien vinculan al manejo del PAMI.
El viernes pasado el Presidente dijo que “muy pronto va a haber novedades” en torno al PAMI y ayer, de regreso a la actividad en la Casa de Gobierno, se reunió con González Gaviola y Granero.
En el encuentro Kirchner les dijo que “es urgente que el PAMI tenga un reglamento de contrataciones”, comentó una fuente del Gobierno a Clarín.
Justamente ese es hoy uno de los ejes de las discusiones en el seno del PAMI. Por eso la advertencia de una intervención parece un hecho cada vez más cercano a la realidad que una mera presión para que cedan los directores que se opondrían a transparentar las contrataciones.
Otro dato que abona la cercanía de la intervención es que ayer González Gaviola le dio a Kirchner un detallado informe, de los avances, pero también de “algunas imposibilidades” que observa. “Hay varias cosas que, como estamos ahora, son casi imposibles de cambiar”, le habría dicho González Gaviola al Presidente.
También le habría contado que el directorio del PAMI está sufriendo “presiones” de uno de los sindicatos que agrupan a los trabajadores de la obra social, la UTI (los otros son ATE y UPCN). Ayer a la mañana dirigentes de UTI le habían planteado a González Gaviola que querían cobrar la deuda por el recorte salarial del 13% en efectivo.
Si bien, una de la medidas que tomó González Gaviola fue la de fijar en tres mil pesos el tope de los sueldos más jerarquizados, también le habría dicho ayer a Kirchner que el promedio salarial en esa obra social alcanza los 1.800 pesos.
De todos modos muchos detalles de este tipo podrían surgir cuando los 18 peritos de la Auditoría General que están examinando el funcionamiento del PAMI den a conocer su informe. Eso podría ocurrir la semana que viene. Quizás el Presidente espere hasta entonces para tomar una decisión respecto a la intervención.
Ayer el vocero presidencial, Miguel Núñez, afirmó que la intervención del PAMI “es una herramienta más de las que tiene el Presidente y que, llegado el caso, podrá utilizarla o no, pero esa es su decisión”.
Lo cierto es que cerca de Kirchner aseguran que consumada la renuncia de Julio Nazareno como miembro de la Corte Suprema, para el Presidente el tema prioritario en la casilla de la transparencia institucional pasó a ser el del PAMI.
Esto explica sus vehementes declaraciones del viernes pasado, cuando sostuvo que “no puede ser que sigan con el nivel de saqueo al que está sometido el PAMI”. Frase que remató con este pregunta: “¿Creyeron que no me iba a meter?”
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