PAMI: KIRCHNER RESPALDÓ A OCAÑA
Después de que diputados peronistas y del ARI limitaran la extensión de su licencia como legisladora, para seguir al frente de la intervención del PAMI, Graciela Ocaña fue recibida ayer por el presidente Néstor Kirchner. La cita, en la Casa Rosada, se recortó así como un fuerte gesto de respaldo.
Desde el Gobierno se informó que el encuentro sirvió para que Kirchner se interiorizara sobre la situación actual de la obra social de los jubilados. Sin embargo, también pareció ser la respuesta del Presidente a los legisladores, que traban a futuro a la funcionaria que él mismo designó.
Ayer hubo además un segundo gesto del Gobierno: se comunicaron con el duhaldista Eduardo Camaño, presidente de la Cámara de Diputados, para hablar de la licencia de Ocaña. Ante la pregunta sobre lo que había ocurrido, Camaño no se habría mostrado muy dispuesto a retroceder. Repondió que enviará a la Presidencia los fundamentos completos de la determinación.
Legisladora por el ARI de la provincia de Buenos Aires desde 1999, Ocaña había solicitado una licencia de seis meses —en rigor, una prórroga—, desde julio a diciembre de este año. Pero se la concedieron hasta el 30 de setiembre; es decir, la mitad del tiempo que ella pedía.
Entre quienes se niegan a la prórroga están los diputados menemistas Oscar González y Roque Alvarez. Detrás de ellos se ubica la también peronista Graciela Camaño, esposa del dirigente sindical Luis Barrionuevo, de fuerte influencia en el PAMI.
Pero tampoco parecen estar de acuerdo con la licencia los ex compañeros de bancada de Ocaña. Puntualmente, el jefe de bloque del ARI, Eduardo Macaluse, calificó la actitud de su ex compañera como “un abuso”. Es que, mientras dura la licencia, el ARI pierde una banca de las 11 que suma en todo el país.
Desde que aceptó la intervención de la obra social, en enero, Ocaña se fue alejando de la líder de su partido, Elisa Carrió. Si la llevaran a renunciar, su banca tendría nueva dueña: la reemplazante sería la arista —menos rebelde—- Elsa Quiroz.
Ayer, Kirchner llamó a Ocaña a las 11 de la mañana, cuando ella estaba visitando sedes y unidades de gestión del PAMI en La Plata. Ocaña dejó todo y llegó al mediodía a Gobierno.
Según informaron fuentes del PAMI, durante el encuentro Kirchner comenzó preguntándole a Ocaña sobre dos temas puntuales: un llamado a licitación que se realizó por primera vez en el organismo para abaratar precios de medicamentos y la situación de los prestadores. El llamado a licitación es por un contrato de 1.400 millones de pesos y abarca medicamentos sobre 14 patologías diferentes. Hoy, los jubilados pagan el 52 por ciento del valor de esos remedios; con el nuevo convenio, pagarán el 46 y, tres meses después de su entrada en vigencia, el 41 por ciento.
Los voceros no pudieron precisar si Kirchner expresó algún compromiso para ocuparse de la licencia de Ocaña. Pero interpretaron la reunión como un fuerte respaldo a la interventora.
“Me siento respaldada por el Gobierno”, comentó anoche Ocaña a Clarín. Agregó que varios ministros la llamaron para darle su apoyo, pero prefirió no decir quiénes.
Por ahora, la interventora sostiene que la decisión de los diputados es “ilegal” y confía en que de alguna manera u otra se revea y la licencia le sea concedida como la pidió. En todo caso, descarta de plano la posibilidad de renunciar como interventora de la principal obra social del país, porque también es incierto su futuro en la bancada del ARI.
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