PAMPURO: “LA ARGENTINA SE ESTÁ CONVIRTIENDO EN UN PAÍS VIOLENTO”
El ministro de Defensa, José Pampuro, expresó ayer una fuerte preocupación por el incremento de las protestas callejeras y advirtió que la Argentina se está convirtiendo en un país violento.
“Estamos asistiendo a procesos de irascibilidad y de actitudes que evidentemente transforman [a la Argentina] ciertamente en un país violento o por lo menos es el comienzo de una escalada”, dijo Pampuro en diálogo con una radio de Buenos Aires.
Su diagnóstico hacía referencia al ataque contra el edificio Libertador perpetrado anteayer por el grupo de ultraizquierda Quebracho. Pero incluía a la reiteración de protestas piqueteras contra empresas privadas y las reacciones virulentas contra la policía registradas en los últimos días en dos barrios del conurbano.
“Esas expresiones generan miedo e incertidumbre interna y externa”, declaró Pampuro. Y agregó: “Es necesario que la política tenga ámbitos de disensos y que no sean los grupos enfrentados en las calles los que definan el futuro”.
Los dichos del ministro Pampuro contrastan con la actitud que hasta ahora adoptó el Gobierno respecto de las protestas callejeras.
Al mismo tiempo, un hombre clave de la administración de Néstor Kirchner también advirtió sobre el riesgo que implican esos hechos para las inversiones. Fue nada menos que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, durante una entrevista que concedió al diario inglés The Financial Times. “Quizás es momento de usar más activamente lo que permite el sistema legal”, sostuvo Lavagna.
Las declaraciones del ministro de Economía se difundieron poco antes de partir a China, donde acompañará al presidente Kirchner en una trascendente gira comercial. La preocupación de Lavagna fue en aumento a partir de la ocupación de nueve locales de McDonald’s y de la sede de Repsol YPF en Buenos Aires, a lo que se sumó la presión sobre concesionarios de servicios públicos.
“La sociedad entera tiene que tratar de usar más activamente los instrumentos que tiene -añadió Lavagna-. Algunas leyes que están en los libros se han aplicado en cámara lenta.”
La Asociación Empresaria Argentina (AEA) había emitido el mes pasado un comunicado en el que expresaba una preocupación similar.
Cambios oficiales
El gobierno de Kirchner dispuso desde su asunción una política contraria a la represión de los piqueteros aun en casos en que incurran en delitos. En los últimos días, al ritmo del aumento de tensión, hubo cambios en la actitud y en el discurso oficiales.
Por un lado, varios funcionarios de primera línea participaron el lunes de una asamblea de “piqueteros dialoguistas”. Un día después hubo un intento fallido de negociación con los sectores duros, encabezado por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada.
Mientras recrudecen las protestas, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, fue el encargado de darle un giro a la posición política del Gobierno. “La represión no es la solución. La Justicia debe ejercer su responsabilidad cuando las manifestaciones sociales salen de sus carriles normales”, sostuvo.
Pampuro y Fernández confirmaron que el Ejército hará la denuncia penal por el acto violento de Quebracho. Hasta ahora el Gobierno se negaba a judicializar las protestas, pero considera el caso del Edificio Libertador “un hecho político violento” y no una expresión social legítima.
Otra voz del Gobierno que pareció acercarse al temor expresado por Lavagna y sugerido por Pampuro fue la del vicepresidente Daniel Scioli, a cargo del Poder Ejecutivo. Indicó que las acciones de los piqueteros “no son un problema ni de mano dura ni de mano blanda”, sino que se debe actuar “con la fuerza de la ley”.
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