PÁNICO, HORROR Y 20 MUERTOS AL INCENDIARSE UN HOTEL DE PARÍS
Al menos 20 personas murieron y más de 50 resultaron heridas en un hotel de baja categoría de París a raíz del incendio más devastador registrado en la capital francesa en las últimas tres décadas.
En el hotel “París Opéra” -ubicado detrás del famoso centro comercial Galerías Lafayette- estaban alojadas familias de inmigrantes que habían llegado allí a través de los servicios sociales de ese país.
El fuego se desencadenó a primeras horas de la madrugada en el primero de los seis pisos del hotel, en una sala común que también servía de comedor. Sólo en esa zona los equipos de rescate hallaron cuatro cuerpos sin vida.
Las causas que ocasionaron el siniestro todavía se desconocen; y según informaron medios franceses, el pasado 24 de marzo las autoridades habían realizado una inspección al hotel por lo que estaría correctamente habilitado.
De acuerdo con el comandante de bomberos, Christophe Varenne, el número de fallecidos sigue siendo provisional, ya que queda por efectuar el “reconocimiento” de una parte del quinto y del sexto piso, cuya estructura es “muy frágil”.
El “París Opera”, situado en una estrecha calle, sólo contaba con una salida, lo que convirtió a la escalera principal del edificio en una “auténtica chimenea” que impidió la evacuación de las 75 personas que se encontraban en el interior, relataron los bomberos.
El hueco de la escalera de madera atrajo el humo y las llamas provocando que la principal vía de escape quedara rápidamente bloqueada. En pocos instantes el edificio ardió en llamas y algunos huéspedes saltaron, presas del pánico, por las ventanas del hotel a la estrecha Rue de Provence.
Entre las víctimas se encuentran diez niños –dos de ellos bebés- además de 13 heridos graves y 50 leves, informó el cuerpo de bomberos.
Un total de 250 efectivos y 60 vehículos lucharon contra las llamas. Con mucha dificultad, los equipos de bomberos y de rescate pudieron acceder a los pisos superiores, que amenazaban con derrumbarse. Allí encontraron huéspedes carbonizados o muertos por asfixia, a donde corrieron desesperados ante las llamas y el humo.
Muchas de las víctimas fallecieron carbonizadas, y otras por asfixia, y algunas al tirarse desde las ventanas del hotel presas del pánico, indicaron los servicios de rescate.
Los bomberos precisaron que el número de víctimas habría sido inferior si los residentes se hubieran quedado en su habitación en lugar de haber tratado de huir.
El prefecto de la Policía de París, Pierre Mutz, indicó que el establecimiento no tenía problemas de seguridad y señaló que el elevado balance de víctimas se explica por la rapidez con la que se propagaron las llamas.
Afirmó que el hotel tenía una capacidad para albergar a 76 personas, y que había 75 en el momento del incendio, saliendo así al paso de los rumores que indicaban que había un centenar de residentes.
Los primeros llamados de alerta fueron lanzados por varias prostitutas que trabajan en hotelitos del barrio, cerca del edificio incendiado. Una de ellas, Laure, de 41 años, contó que oyó los “gritos y llamadas de socorro” de personas sorprendidas en plena noche por el fuego. Algunas se arrojaron por las ventanas y se estrellaron en el piso “con un ruido sordo”, precisó.
Debido a la magnitud del incendio, un hospital de campaña tuvo que ser levantado junto al hotel para atender a los heridos, mientras que la Cruz Roja prestó apoyo psicológico a las víctimas.
Tras una identificación provisional, las autoridades indicaron que entre los fallecidos hay varios africanos -senegaleses, marfileños y tunecinos-, y entre los heridos portugueses, estadounidenses y ucranianos, entre otras nacionalidades.
Según los bomberos, el hotel era utilizado por los servicios sociales de París para alojar de forma provisional a personas con dificultades económicas, muchos de ellos inmigrantes. Sólo en París unas 6.000 personas se hospedan en entre 400 y 500 hoteles de estas características.
Poco antes de viajar hacia Mónaco, adonde asistió al funeral del príncipe Rainiero III, el presidente de Francia, Jacques Chirac, calificó al incendio como “una de las catástrofes más dolorosas que ha enlutado” a Francia.
“Este drama espantoso nos inspira a todos un sentimiento de horror y nos conmociona profundamente”, afirmó el presidente, que expresó en un comunicado difundido por el Elíseo “su solidaridad personal y profunda compasión” así como la de los franceses, a las familias de las víctimas.
Chirac agradeció el trabajo de los bomberos y pidió que las causas del incendio sean dilucidadas “en los plazos más breves posibles”.
El ministro francés del Interior, Dominique de Villepin, y el alcalde de París, Bertrand Delanoe, acudieron inmediatamente a la zona.
Luego de la primera alerta, las autoridades activaron el llamado “Plan rojo”, que prevé una gran movilización de servicios de socorro. Un equipo de la Policía científica y judicial de París se desplazó igualmente al lugar del siniestro para tratar de determinar el origen del incendio.
El primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, se comprometió a ofrecer una rápida ayuda a los sobrevivientes para su realojamiento, además de asistencia psicológica.
El peor incendio registrado en Francia ocurrió el 24 de marzo de 1999 en el túnel alpino de Montblanc, que causó en total 39 muertos.
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