PAOLA SUÁREZ: LA 1 QUIERE SER TOP TEN
Es una historia mínima, pero de ellas se nutre la esencia de la generosidad. Las dos cancha de cemento del Centro Asturiano sufren los desgastes del tiempo, pero tendrán cara nueva por estos días. Su madrina las mandó pintar y correrá con los gastos como para demostrar tanto agradecimiento. Y a veces, para regalar estos gestos que parecen pequeños y que terminan siendo gigantes, hay que tener espíritu de número 1. Y Paola Suárez lo tiene. Por eso llegó esta temporada hasta el escalón más alto del ranking de dobles y también al número 14 en singles. También la Negra regala su sonrisa en una charla con Clarín, matizadas con las fotos de la producción, alegría por su Boca campeón y chistes con su entrenador Daniel Pereyra y la española Virginia Ruano Pascual, su amiga y compañera de dupla, quien vino a entrenarse aquí.
—¿Qué fórmula utilizaste para que ésta fuera tu mejor temporada como profesional?
—Pienso que es una acumulación de andar por el circuito y de la maduración que vengo teniendo en los últimos dos o tres años. Es una mezcla de todo.
—Cuándo te diste cuenta que iba a ser tu gran año?
—Después de haber perdido con Clijsters en Roland Garros, me hizo bien quedarme en Viena y ganar el torneo. Hacía dos años que estaba ahí rondando el 30 del ranking y ganar me dio confianza para decir que podía más.
—¿Lo bueno que hiciste en singles te ayudó para el dobles o viceversa?
—Las mejores experiencias las tuve en dobles. Eso me ayudó, porque ahora estoy acostumbrada a jugar finales, entrar a la cancha central en un Grand Slam, de bancarme la presión. Entonces cuando entrás a jugar el singles, una tercera ronda u octavos de final de un Grand Slam ya es distinto. Controlás más la tensión.
—Ganaste la misma cantidad de Grand Slams que Vilas, después de Sabatini sos la argentina que consiguió el mejor ranking…
—Cuando me quieren comparar con Gaby les digo que estamos hablando de dos cosas distintas. No me fijo en eso. Me fijo en lo personal como mis metas o mis objetivos y cual es el máximo que pueda rendir. Para una satisfacción propia y también del team que integran mi entrenador, el preparador físico y mi familia.
—¿Ahora ves cerca la chance de ser top ten?
—Tengo posibilidades… Pero siempre teniendo una regularidad como la tuve este año. Tuve resultados buenos pero tampoco guau. Se podrían mejorar los resultados. Pero con Dani decimos bueno, ya estamos entre las veinte, el objetivo es mantenerlo. Y el próximo escalón es bajarlo.
—¿Qué te falta?
—Hay jugadoras a las que es imposible ganarles. Y bueno, a veces se necesitan buenos cuadros. En Wimbledon y el US Open los tuve, los aproveché y eso me hace estar 14. Esas oportunidades no hay que dejarlas pasar. El año pasado fijate que en Roland Garros tuve uno bueno y llegué a cuartos y éste, en la tercera ronda, me tocó la 1 del mundo.
—¿Cambió el circuito sin las Williams, te favoreció?
—Puede ser que haya nuevas caras. Igual se hizo monótono porque llegaron a las finales Clijsters y Henin. Pero vino bien porque la gente ya estaba un poco cansada de ver siempre lo mismo.
—Antes hablabas de maduración. ¿Como sos en el circuito mientras no jugás?
—Ahora estoy más tranquila afuera. Extraño mucho menos, leo más. Estoy con mis amigas, trato de hacer cosas diferentes.
—¿Es diferente ser la 1?
—Es una meta que todo el mundo quiere, en cualquier deporte. A mi, en lo personal, no me cambia en nada. Estoy contenta porque se me dieron las cosas que quería cumplir, pero no me cambia para nada.
—Pasamos a la Copa Fed. ¿Cómo está tu situación?
—Mi entrenador habló con el tesorero de la Asociación, se reunieron. Todo bien. Yo no tengo dramas con nadie. Se verá en su momento si jugaré o no. Va a depender del calendario también.
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