PAOLA SUÁREZ TAMBIÉN SE LUCE SOLA
Paola Suárez ya está entre las ocho mejores de Wimbledon 2004. Sólo Gabriela Sabatini, quien acá fue finalista en 1991, había llegado a esa instancia entre las tenistas argentinas en la era abierta del All England. Ayer dejó en el camino a la italiana Rita Grande con un 4-6, 6-0 y 6-2 y hoy irá por las semifinales. Claro que la empresa será bastante más complicada, pues desde las 12 de Londres (las 8 de Buenos Aires) tendrá enfrente en la cancha número 1 a la talentosa francesa Amelie Mauresmo, cuarta preclasificada.
“No tiene ningún sabor especial el hecho de que sea Wimbledon. Para mí es especial llegar a los cuartos de final de cualquier Grand Slam”, dijo la pergaminense de 28 años, que viene de alcanzar las semifinales de Roland Garros.
Suárez tuvo un martes a todo tenis. Primero, tardó una hora y 44 minutos en superar a Grande, y un rato después jugó otros tres sets para instalarse junto a la española Virginia Ruano Pascual también en los cuartos de final, pero en dobles. Allí venció por 6-3, 3-6 y 6-3 a dos compatriotas: Gisela Dulko y Patricia Tarabini, quienes serán compañeras suyas en la Copa Fed y en los Juegos Olímpicos. En los dobles, Paola va por más gloria, ya que Wimbledon es el único título que le falta y hasta podría completar cuatro consecutivos, ya que viene de obtener el US Open, Australia y Roland Garros.
Ayer, el partido con Grande, una napolitana que está 103 en el ranking mundial, se le complicó más de lo debido. Suárez cometió muchos errores en el primer set ante una rival que sólo la superó con pasar la pelota con slice. La argentina perdió su saque en el séptimo game (en 0 y con una doble falta), levantó 5 set-points en el 4-5, pero en el juego siguiente, Grande lo remató.
Todo cambió después. “Tomé más confianza y empecé a jugar más profundo y a hacer los puntos más largos”, dijo la preclasificada 9º y 11º en el ranking mundial. Y en el segundo y tercero, se marcaron las diferencias. Grande en ningún momento volvió a complicar las aspiraciones de la argentina.
Además del tenis exquisito de Mauresmo, Suárez afrontará hoy un problema físico: el lunes se le rompió la uña gorda del pie izquierdo y ayer, la del derecho. “Estoy jugando anestesiada, y a veces cuando resbalo y corro mucho me agarra un dolor que me hace ver las estrellas”, le dijo a Clarín.
Suárez y Mauresmo se enfrentaron en cuatro oportunidades, con dos triunfos para cada una. Todos los partidos fueron en polvo de ladrillo. La argentina triunfó en el 2000 (Berlín, primera ronda, 4-6, 6-3 y 6-4) y en 2002 (Roland Garros, octavos de final, 6-2, 2-6 y 6-4), y la francesa en 2001 (Roma, cuartos de final, 6-4 y 7-5) y en 2002 (Copa Fed, Buenos Aires, 6-4 y 6-3).
La ganadora de ese encuentro se enfrentará con la vencedora de las norteamericanas Serena Williams (campeona de las últimas dos ediciones y cabeza de serie número 1) y Jennifer Capriati (preclasificada 7). La primera derrotó ayer a la francesa Tatiana Golovin por 6-2 y 6-1, y la segunda, a la rusa Nadia Petrova por 6-4 y 6-4.
Ayer también se definieron las dos primeras semifinalistas. Lindsay Davenport, campeona aquí en el 99, jugó un tenis soberbio para acabar con las ilusiones de la croata Karolina Sprem (6-2 y 6-2). Y la rusa Maria Sharapova rompió en el court central corazones y las ilusiones de la japonesa Ai Sugiyama, al superarla por 5-7, 7-5 y 6-1. Una de ellas estará en la final del sábado sobre el césped sagrado.
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