PAPELERAS: ARGENTINA Y URUGUAY SE CRUZARON POR LOS CORTES DE RUTA
Argentinos y uruguayos volvieron a verse ayer las caras ante un tribunal internacional en torno al conflicto por las papeleras. Envueltos en la fría niebla de Montevideo, dos formaciones de funcionarios, consultores, empresarios, particulares y damnificados de ambos países declararon, durante más de once horas como testigos, sobre los alcances del corte de los pasos fronterizos en Entre Ríos en los primeros cinco meses del año.
La solemnidad que rodeó a las audiencias del juicio por las papeleras en la Corte Internacional de La Haya, en junio pasado, trasladó su huella al palacio del viejo Parque Hotel, sede administrativa del Mercosur. A puertas cerradas, separados en cuartos contiguos, y sin contacto unos con otros durante sus declaraciones, seis argentinos y doce uruguayos, designados por cada Estado, cruzaron una montaña de datos sobre la supuesta responsabilidad internacional de la Argentina en los cortes de ruta de Gualeguaychú y Colón y el impacto de éstos sobre la economía uruguaya.
Hoy se completarán las audiencias con una presentación de las delegaciones oficiales. En una semana, se podrá agregar otra prueba escrita. El 7 de setiembre es el último plazo para que el tribunal dé a conocer su laudo, que tendrá carácter de declaración.
En líneas generales, estas fueron las posturas:
Los argentinos buscaron demostrar que el Gobierno no alentó los cortes e intentó por todos los medios atenuar su impacto en la libre circulación de bienes y personas entre los dos países. Puntualmente, aportaron cifras, oficiales y de consultoras privadas, que hablan de un incremento del comercio y el turismo bilateral, con relación al mismo período del año anterior.
Los uruguayos centraron la exposición en que la Argentina tuvo una actitud permisiva frente a los cortes, y en ciertos casos los incentivó. Y explicaron que, dada la omisión del Gobierno en hacerlos cesar en su momento, existe una situación “permanente y actual” de libre circulación.
El procedimiento dispuso que fuera la Argentina —el Estado demandado— la que comenzara la ronda. Frente a los árbitros del tribunal ad hoc, el español Luis María Mingarro, puesto por sorteo, y los designados por las partes, el uruguayo José María Gamio y el argentino Carlos Barreira, la delegación argentina sentó a un camionero para una apertura de alto impacto.
Aníbal Oszust, de la cámara de transportistas del Mercosur, denunció haber recibido amenazas, él y su empresa, cuando recientemente trascendió que declararía como testigo en el juicio.
Siguió el director de Aduanas, Ricardo Echegaray, quien aportó datos sobre las medidas adoptadas por la Argentina para garantizar el flujo de comercio entre los dos países. El eje: se redireccionó el flujo terrestre hacia la vía fluvial. Según Echegaray, el comercio se incrementó un 33% entre enero y mayo de 2006 respecto al mismo período de 2005. “Si hubo perjuicio, fue para los exportadores argentinos”, que debieron optar por otras vías de acceso a Uruguay, dijo.
Dante Sica, de la consultora Abeceb, sostuvo que las exportaciones argentinas al Uruguay crecieron un 52% con relación al período anterior. Según sus datos, también crecieron las importaciones de Uruguay un 18%.
Alejandro García, responsable de Relaciones Internacionales de la Secretaría de Turismo, dijo que el ingreso de argentinos a Uruguay aumentó un 4% en el primer trimestre de 2006 con relación al año anterior. El ingreso de uruguayos a Argentina creció un 18% en el mismo período.
Los uruguayos declararon hasta las 21.15. Lo hicieron funcionarios de la Aduana, Turismo, Migraciones, Industria y hasta damnificados de Fray Bentos.
Según obtuvo Clarín de fuentes uruguayas, dijeron que en el primer cuatrimestre de 2006 ingresó un 17% menos de argentinos al Uruguay. Pablo Garbarino, un empleado del comercio exterior de Fray Bentos, dijo que 215 familias quedaron sin trabajo en los meses del corte.
Hoy será la ronda final frente a los árbitros.
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