PARA EL FMI EL CANJE TUVO UN MUY BUEN RESULTADO
En la primera declaración pública del Fondo Monetario Internacional (FMI) tras conocerse el porcentaje de adhesión al canje de la deuda en default, el subdirector gerente del organismo, Agustín Carstens, tercero en el escalafón detrás de Rodrigo de Rato y Anne Krueger, elogió ayer el proceso de reestructuración: “Para nosotros ha sido un muy buen resultado; es un paso muy importante para la economía argentina”, comentó en una conferencia de prensa en el balneario de Acapulco.
Sin embargo, dos días antes de que Rato reciba en Washington al ministro Roberto Lavagna y parte de su equipo para retomar las negociaciones con la Argentina, el mexicano Carstens alimentó las sospechas sobre un eventual pedido del organismo al país para que reabra el canje, dé así una segunda oportunidad a los bonistas que no entraron y aumente el 76,07% de aceptación obtenido.
Es que si bien calificó de “muy bueno” que el nivel de aceptación haya sido del 76,07%, el funcionario aclaró que el Fondo todavía debe “estudiar todos los detalles” de la operatoria, antes de ofrecer una posición oficial definitiva.
“Nosotros siempre quisimos que la participación fuera alta porque el resultado sobre la economía argentina es mejor y eso obviamente facilita establecer una estrategia hacia delante”, dijo Carstens, para agregar que el FMI “no tiene un número mágico”.
Hasta ahora el organismo exigía que el mínimo debía rondar el 75 u 80 por ciento.
En tanto, en Buenos Aires, en un seminario organizado por Deutsche Bank, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, atacó la actuación del FMI durante la negociación de la deuda. “La burocracia le está ganando la batalla a la creatividad”, opinó, y consideró que “el sistema financiero internacional no está preparado para atender reestructuraciones de deuda como la que hizo la Argentina.”
Además de los dichos de Carstens, ayer se publicaron en el diario italiano Il Messagero declaraciones del representante italiano ante el FMI, Pier Carlo Padoan, que insistió en que la Argentina no había tratado con buena fe a sus acreedores.
“Una buena parte de los acreedores no argentinos no adhirió al ofrecimiento. La Argentina debe ahora indicar cómo entiende tratar de buena fe con una parte tan consistente de sus acreedores”, dijo (ver Pág. 2). Funcionarios del FMI consultados por LA NACION relativizaron los dichos de Padoan, aunque admitieron que los porcentuales de aceptación del canje serán discutidos con Lavagna y su equipo a partir de mañana.
“Padoan habló en representación de los intereses italianos, como el representante argentino defiende la posición de la Argentina. Sólo los directores ejecutivos hablan en representación oficial del FMI”, comentó una de las fuentes. Carstens fue entonces el que habló ayer en nombre del organismo.
Los técnicos del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI analizaban ayer, por lo pronto, la información disponible sobre el canje, mientras esperan reunirse formalmente pasado mañana con Lavagna y Nielsen. Carstens, un economista con larga experiencia en la administración pública mexicana, en el BID y en el FMI, explicó que el Fondo Monetario “todavía tiene que terminar de ver todos los detalles y el monto que quedó fuera” de la reestructuración, aunque Nielsen insistió ayer en que no habrá segunda oportunidad para quienes no canjearon sus títulos argentinos.
“El Gobierno no puede reabrir el canje”, comentó ante un grupo de operadores de bancos y fondos de inversión. Según él, sería “improcedente”, ya que el dinero que no se destinó al canje se enfocará a la recompra de deuda nueva. Uno de los inversores que lo escuchaba advirtió que si se reabre el intercambio, los que entren contarán con ventaja respecto de los que aceptaron en primer término dado que saben que la mayoría aceptó y que los nuevos bonos están cotizando a un precio cada vez mayor.
Por su parte, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, también felicitó al Gobierno por los índices alcanzados. “Es muy bueno para la Argentina y eso ayudará para alimentar el crecimiento”, comentó ayer durante una conferencia sobre América latina en el Massachussets Institute of Technology (MIT), en Boston. Iglesias estimó que las autoridades argentinas deberían ahora enfocarse en refinanciar la deuda con los organismos multilaterales de crédito (FMI, Banco Mundial y BID) y “renegociar con las empresas privadas, lo que será crítico para el país”. En Buenos Aires, Nielsen hacía pública su visión sobre el proceso de reestructuración de la deuda: agradeció a funcionarios e inversores y criticó al FMI y a parte de la comunidad financiera internacional.
“La reestructuración de la deuda tiene un lugar negativo en el esquema ideológico de los organismos internacionales, y concita manifestaciones en contra de la mayoría de los líderes de opinión del mundo financiero”, afirmó Nielsen. “El espíritu con el que Keynes y White discutían los aspectos fundacionales de lo que luego sería el FMI ha sido desplazado por decisiones signadas por el facilismo burocrático”, atacó.
“Pretendieron que nos apartásemos de la sustentabilidad con el argumento de que debíamos volver a los mercados de capitales cuanto antes e impulsar la reestructuración con una quita menor –dijo el secretario–. La Argentina no volverá a los mercados en condiciones débiles; esas ideas facilistas, de seguir la bicicleta financiera, no deberían tener cabida en los organismos.”
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