PARA EL GOBIERNO, LLEGÓ LA HORA DE ENDURECER LA RELACIÓN CON BRASIL
Con dos días disponibles en Washington, el canciller Rafael Bielsa convocó a seis embajadores peronistas de larga experiencia diplomática para discutir la agenda exterior; en particular, un endurecimiento de la política argentina hacia Brasil.
Lo que está en juego es la alianza estratégica bilateral que, más allá de las declaraciones de principios, nunca termina de concretarse en la realidad.
“Kirchner está cansado de las trabas económicas brasileñas, la falta de apoyo a la Argentina del gobierno brasileño en el FMI, y también del protagonismo que el presidente Lula quiere en la región”, dijo a Clarín un funcionario de la Cancillería, y agregó: “Hasta Condoleezza Rice le paró el carro a Lula, cuando dijo que EE.UU. no necesita una mediación de Brasil en su relación con Venezuela.”
Una de las gotas que rebasó el vaso antibrasileño fue la iniciativa de Itamaraty de mediar en la crisis ecuatoriana a través de la Confederación Sudamericana de Naciones (CSN), pese a que ése es, según el gobierno de Kirchner, un trabajo que le corresponde a la OEA. Bielsa fue invitado por su par brasileño, Celso Amorim, a participar en la misión de la CSN como presidente pro témpore del Grupo Río, junto a los cancilleres de Perú y de Bolivia. Bielsa no aceptó la invitación.
“Hubo una desinteligencia”, reconoció a Clarín el vocero de la Cancillería, Oscar Feito, quien participó de las reuniones de Washington. Feito, sin embargo, intentó bajarle el tono brasileño al “retiro intelectual” que tuvieron. “Fue convocado para analizar la posición de Argentina en el mundo después de la salida del default. Brasil habrá ocupado sólo el 20 por ciento de las deliberaciones”, dijo.
Lo cierto es que Kirchner ni siquiera asistió al acto de creación de la CSN, una organización que —según la fuente consultada en la Cancillería—, a diferencia de Duhalde, cree que Brasil está utilizando para avanzar sus intereses en la región.
“Kirchner nunca tuvo una buena relación personal con Lula y piensa que Brasil está tratando de ocupar cuanto cargo hay en las organizaciones internacionales”, dijo. “Hay un lugar en la OMC, Brasil lo quiere; hay un lugar en la ONU, Brasil lo quiere; hay un lugar en la FAO, Brasil lo quiere. Si hasta quisieron poner al Papa”, dicen que dijo Kirchner recientemente.
Curiosamente, en eso coincide con la mayoría de los diplomáticos de carrera de la Cancillería, que si bien no simpatizan mucho con él políticamente, consideran que tiene razón en ponerles freno a las ambiciones de protagonismo de Brasil en la región.
“Es debatible. Brasil tiene fronteras con Ecuador y también con Venezuela, por lo tanto es normal que esté preocupado por lo que pasó en esos dos países. Pero la mayoría de los diplomáticos aquí opina que las ambiciones de Brasil son desmesuradas”, dijo a Clarín un veterano de la diplomacia argentina.
Lo cierto es que al conciliábulo de Washington fueron invitados, fundamentalmente, embajadores políticos peronistas: Juan Pablo Lohlé, embajador en Brasilia, ex embajador en la OEA y en Madrid; Hernán Patiño Mayer, embajador en Montevideo, ex embajador ante la OEA; Juan Carlos Olima, embajador ante la ALADI, ex vicecanciller; Federico Mirré, embajador en Londres, ex jefe de asesores de Bordón cuando fue candidato a presidente. También asistieron Roberto García Moritán, Aníbal Fernández y el ex subsecretario para Latinoamérica Eduardo Sgliglia.
El sábado, las reuniones tuvieron lugar en la residencia del embajador argentino ante la Casa Blanca en Washington, José Octavio Bordón, mientras que el domingo se desarrollaron en la residencia del embajador argentino ante la OEA, Rodolfo Gil. Trabajaron intensamente desde las nueve de la mañana hasta después de comer en la noche.
Este contenido no está abierto a comentarios

