PARA EL JUEZ, PARVLUCZYC ES EL ASESINO DE CABRERA
Mintió, armó una coartada y se contradijo. Para el juez que investiga el asesinato de Sandra Cabrera son indicios que apuntan al oficial de la Policía Federal Diego Parvluczyk como autor de ese crimen a sangre fría. Ayer lo procesó por homicidio cometido con alevosía, aunque la defensa del policía ya apeló y los argumentos del magistrado serán revisados ahora por la Cámara Penal.
El magistrado que dictó el procesamiento es Carlos Carbone. En su resolución dijo que investigó un “sinnúmero” de hipótesis y las descartó a todas, incluso aquella que apuntaba a la División Moralidad Pública de la policía provincial. Ni siquiera encontró pruebas sobre el establecimiento de una supuesta zona liberada por esa fuerza para garantizar el crimen.
A criterio del juez, la única hipótesis que suma “indicios concordantes” es la que apunta a Parvluczyk, a quien además le dictó prisión preventiva y un embargo por 40.000 pesos. Hasta ahora el policía estaba imputado como autor, instigador o partícipe del homicidio. Desde ayer es considerado autor material.
El procesamiento no incluye pruebas directas contra el policía, pero enumera una cantidad de indicios que, para Carbone, alcanzan para considerar como probable que es el homicida. La mayoría de ellos ya estaban esbozados en una nota publicada por La Capital el 23 de mayo, construida en base a la teoría que manejaban los detectives del equipo creado especialmente para investigar este caso.
Entre esos indicios destacan los testimonios que describen la relación entre el acusado y la víctima, y los que ponen al uniformado en la escena del crimen. El juez los considera sólidos, salvo que haya existido “una confabulación o una sugestión colectiva” de los testigos para perjudicar al acusado.
Parvluczyk pertenecía a la dotación de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal. Ahora está en disponibilidad y desde hace un mes está preso en la jefatura de la Unidad Regional II.
Cabrera era prostituta y militaba en la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas. Fue asesinada alrededor de las 5 del 27 de enero pasado. Le pegaron un tiro en la nuca en el pasillo de acceso a una casa de Iriondo al 600. Carbone dijo que lo hizo alguien de “extrema confianza” de la víctima.
Es uno de los indicios más fuertes contra Parvluczyk. Seis personas, entre ellas varias compañeras de Cabrera, le dijeron al magistrado que ambos mantenían una relación afectiva muy intensa. El lo admitió en una de sus declaraciones. Incluso reconoció que la madrugada en que la mataron tuvo sexo con ella.
Según el policía, se habían conocido cuando él la detuvo por posesión de drogas y luego ella se convirtió en su informante. Pero los dichos de sus amigas y compañeras definen que la relación trascendía lo laboral y llegaba a lo afectivo.
Algunas contaron que Cabrera iba a la casa de Parvluczyk cuando la esposa del policía se ausentaba. Pero la relación al parecer había comenzado a complicarlo. Es que Cabrera se proponía presentarse ante la mujer del policía y ya lo había hecho ante su jefe, el comisario Alberto Lomonte, quien le exigió al oficial que se alejara de ella.
Relación tensa
Según las testigos, el trato entre Cabrera y Parvluczyk se había vuelto tenso e incluso pasó algún tiempo sin que se hablaran. Pero tres semanas antes del crimen se reencontraron y se veían todos los días.
“Había un doble juego, afectivo y laboral, que podía afectar a Parvluczyk”, valoró Carbone. Es que Cabrera sabía demasiado sobre la manera en que él se manejaba en su trabajo. Una testigo refiere que una vez ella amenazó con “mandarlo en cana” y el juez cree que al conocer su carácter -“fuerte y para nada manejable”- Parvluczyk tomaría en serio la amenaza.
“En ese contexto de relaciones matizadas por episodios casi delictivos, la relación entre ambos ocultaba un lado oscuro que, de conocerse, afectaría al policía”, sostuvo el magistrado. Aunque no lo dice expresamente, la resolución del juez sugiere que el temor a lo que pudiera hacer Cabrera pudo motivar el crimen.
Carbone está convencido de que Parvluczyk mintió cuando dijo que estuvo con Cabrera entre las 2.30 y las 3.10 del 27 de enero. Se basa en personas que a esa hora la vieron en la zona de la terminal, donde trabajaba como prostituta. El juez cree que el encuentro con el policía fue más tarde e incluso cuenta con una testigo.
Esa persona es una compañera de Cabrera. Dos días después del crimen llamó a la Brigada de Homicidios y dijo que la vio a las cinco “con un federal”. En ese momento todavía nadie sospechaba de Parvluczyk ni de un policía de la Federal, razón por la cual Carbone lo considera un testimonio difícilmente interesado en perjudicarlo.
Así su coartada se cae. Es que él dijo haber llegado a su casa, en el barrio La Florida, entre las 3 y las 3.10. Tres testigos, entre ellos su esposa, Mónica de La Cruz, lo avalaron. Dijeron que a más tardar a las 3.15 él ya estaba en la casa. Carbone cree que todo fue armado por el policía y destaca que en su primera declaración, Parvluczyk no hizo referencia a esos testigos.
Además, el juez analizó puntillosamente la declaración de la esposa. En ese sentido consideró “extraño” que tres meses después recuerde con absoluta precisión lo que hizo aquella madrugada, cuando dice haber visto llegar a Parvluczyk poco después de las 3, y que no consiga establecer eventos mucho más importantes. Por ejemplo, qué día lo dejaron en disponibilidad en la Policía Federal.
El juez cree que Parvluczyk quiso desviar la investigación hacia Lomonte y otro policía de Drogas Peligrosas, el suboficial Mariano Balbuena. Sin embargo, no encontró un solo indicio que los incriminara y sí descubrió una mentira: él acusado dijo que sospechaba de Balbuena porque una vez le había tirado el auto encima a Cabrera, pero una compañera de ésta declaró que había sido él quien lo hizo.
Carbone recogió otra evidencia en el trabajo de Parvluczyk. Sus compañeros relatan que escuchó “con frialdad” la noticia sobre el asesinato de la meretriz, pero que se mostró inquieto cuando se supo que habían hallado semen en el cadáver. Después él mismo le diría al juez que aquella madrugada tuvo sexo con la víctima.
Tampoco creyó Carbone que el encuentro de Parvluczyk con Cabrera la madrugada del crimen haya sido casual, como él intentó presentarlo. El también era amante de una colega, a la que visitaba todas las noches. Aquel día no lo hizo y luego recibió el reproche de la mujer policía.
El acusado dijo que al salir del trabajo para ir a su casa tomó por Santa Fe, dobló en San Nicolás y viró en San Lorenzo. Si iba a La Florida, no era un recorrido lógico. Para Carbone esto prueba que él fue a buscarla, igual que el dicho de otro prostituta que la tarde del 26 de enero vio a Parvluczyk pedirle a Sandra que esa noche no fuera a trabajar porque quería verla.
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