PARA ENTRARA CLASES PIDEN EL CONSENTIMIENTO DE LOS PADRES
“Autorizo a mi hijo a concurrir al establecimiento escolar responsabilizándome ante las condiciones en que se encuentra el edificio”. Para entrar a clases en la escuela 1.276 Martha Salotti (Quinta Biselli 5692), en la zona oeste de la ciudad, los alumnos deben entregar a sus maestros esta nota firmada. Sucede que, tras un robo el 11 de setiembre pasado, las instalaciones eléctricas quedaron en mal estado y, tanto docentes como padres, temen por la integridad física de los chicos. Funcionarios del Ministerio de Educación realizaron controles y diagnosticaron que en la planta alta del colegio no funcionan de manera adecuada los disyuntores, pero sí en la planta baja. Además, se comprometieron a solucionar el problema la semana que viene. Mientras tanto se dictan clases con normalidad en la planta baja, mientras que en la planta alta se retrasó el horario de ingreso para aprovechar la luz natural.
La vicedirectora de la institución, Cristina Indorado, explicó que después del robo –donde se llevaron dos impresoras, diez ventiladores, diez estufas y destrozaron material pedagógico– el Ministerio realizó una inspección a través del personal de la Dirección de Construcciones Escolares. “En esa oportunidad, constataron el estado de las instalaciones y labraron un acta. Si bien diagnosticaron que se debía cambiar toda la instalación eléctrica, también dijeron que no era necesario suspender las clases”, indicó.
La comunidad educativa se reunió el martes para analizar la situación. Y un grupo de docentes manifestó sus dudas en relación a la seguridad que ofrecían las aulas. Por ese motivo, los maestros resolvieron enviar una notificación a los padres, para que éstos decidiesen qué hacer. A la escuela concurren unos 750 chicos que cursan sus estudios de EGB1, EGB2 y séptimo año. En la planta baja funcionan los grados inferiores y en la alta, los superiores.
Una de las maestras, Mirta, explicó que el Fondo de Asistencia Educativa (FAE) también había participado de la reunión y que, al igual que el Ministerio, consideraba que no era necesario suspender las clases. “Entonces se resolvió hacer la nota firmada por los padres, dictar clases con normalidad en la planta baja, y comenzarlas a las nueve de la mañana en vez de las ocho en el caso de la planta alta, para aprovechar la luz natural”, dijo.
Tanto la maestra como la vicedirectora indicaron que los trámites ya se iniciaron para que se realice la nueva instalación eléctrica a la brevedad y que, mientras tanto, no se pueden suspender las clases. Sin embargo, reconocieron que es entendible la inquietud de los padres, y que por eso son ellos quienes por ahora tienen la última palabra.
Norma Grant tiene dos hijas, en segundo y séptimo grado. “Es un riesgo mandar a los chicos a la escuela en estas condiciones, porque cortar la luz en la planta alta no es la solución”, opinó. “Le pedimos al Ministerio que arregle el problema lo antes posible, porque cada día tenemos que decidir qué hacemos, si enviamos nuestros hijos a la escuela o no”, exhortó.
En ese sentido, el titular de la Región VI de Educación, Humberto Cancela, aseguró que “durante la semana que viene vamos a normalizar la electricidad”. “Esto lleva un tiempo, porque las instalaciones eran defectuosas inclusive antes del último robo, entonces hay que renovarlas”, alegó. El funcionario dijo que, en una segunda etapa, se van a cambiar las puertas de doble hoja que fueron violentadas, por unas de hoja simple y reforzada.
“El problema de los robos se repite en distintos barrios. Por eso los jefes regionales nos estamos reuniendo con el Ministerio de Gobierno y Promoción Comunitaria para trabajar la seguridad”, adelantó Cancela. “El objetivo es que diversas áreas gubernamentales colaboren para aplicar políticas más efectivas en relación a ese tema”, agregó.
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